Más pruebas de recuperación veloz de la biosfera tras la Gran Extinción

Como informan investigadores de la Ludwig-Maximilians-Universitaet (LMU) en la revista Palaeontologia Electronica, los especímenes representan tres especies previamente desconocidas de Eosemionotus, un género de peces con aletas radiadas.

Fósiles de especies desconocidas de peces descubiertos en los Alpes aportan evidencia adicional de la recuperación rápida de la biosfera tras la mayor extinción registrada en la Tierra. Se trata de tres especies de peces fósiles que brindan nuevos conocimientos sobre la diversificación del género Eosemionotus halladas en Monte San Giorgio, el cantín suizo de Ticino, una de las fuentes conocidas más importantes de fósiles marinos del período Triásico Medio (hace aproximadamente 240 millones de años).

Como informan investigadores de la Ludwig-Maximilians-Universitaet (LMU) en la revista Palaeontologia Electronica, los especímenes representan tres especies previamente desconocidas de Eosemionotus, un género de peces con aletas radiadas. «El episodio más grande de extinción en masa en la historia de la Tierra tuvo lugar hace unos 250 millones de años», como explica en un comunicado la autora principal Adriana López-Arbarello. «Nuestros hallazgos ahora proporcionan evidencia adicional de que, después de este evento catastrófico, la biosfera se recuperó relativamente rápido y atravesó un período de rápida diversificación y la aparición de numerosas especies nuevas durante el Triásico Medio».

El primer miembro del género Eosemionotus fue descubierto en las cercanías de Berlín en 1906, y fue nombrado E. vogeli. Casi un siglo después, en 2004, una segunda especie fue descrita de Monte San Giorgio como E. ceresiensis. Los estudios anatómicos detallados de nuevo material de esta localidad, realizados por López-Arbarello, han permitido el reconocimiento de otras tres especies que pueden asignarse al mismo género: E. diskosomus, E. sceltrichensis y E. minutus.

Las cinco especies son pequeñas en tamaño, pero se pueden distinguir claramente entre sí en función de las proporciones relativas de sus cuerpos, la posición de las aletas, la morfología del cráneo y la disposición de los dientes y las escamas. «Estas diferencias indican que cada especie se adaptó a diferentes nichos ecológicos», concluye López-Arbarello.

Estos hallazgos proporcionan nuevos conocimientos sobre la evolución del género. «Nuestros análisis filogenéticos demuestran que Eosemionotus es el miembro más antiguo conocido de una familia extinta dentro de la Orden Semionotiformes. Aunque los Semionotiformes eran un clado rico en especies y muy diversificado durante la Era Mesozoica, la orden se extinguió en el Cretácico. Sólo unos pocos miembros de su grupo hermano han sobrevivido hasta nuestros días, y este antiguo linaje ahora está representado por una sola familia, los gars «, dice López-Arbarello.

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