Cerrar el mercado de marfil, seria la solución para acabar con la caza furtiva de elefantes

Con motivo del 20 aniversario de la prohibición de comerciar con marfil, aprobada por la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES), Bell-Leask lamentó que la conmemoración «no resulta la ocasión feliz que debería ser», ya que en los últimos 12 años se han autorizado ventas esporádicas a Japón y China, que han aumentado la demanda de este producto de los colmillos de elefantes.

En 1997 comenzó a desvirtuarse la prohibición, según Bell-Leask, y

en 1999, Botswana, Namibia y Zimbawe consiguieron permiso para una venta «experimental» de un total de 50 toneladas de marfil a sus aliados comerciales de Japón y desarrollaron programas para controlar las tendencias furtivas y de comercio ilegal, llamados Mike (Monitoring of Illegal Killing of Elephants).

Así, la decisión de permitir la venta de esta mercancía en stock dependería fundamentalmente de la habilidad del Mike para determinar si las tendencias de los furtivos estaban relacionadas con la decisión de Cites y las ventas resultantes.

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Mike no emitió datos concluyentes y varios países africanos expresaron su preocupación en cuanto a los crecientes niveles de caza furtiva y comercio ilícito, que ligaron al «experimento» legal llevado a cabo, según explicó el experto.

En 2008, se vendieron 106 toneladas de marfil a China y Japón, pues, según explicó Jason Bell-Leask, «algunos países del sur de África desean vender el marfil, otros con un mercado incipiente quieren comprarlo y otras naciones, preocupadas por la caza furtiva, optan por la prohibición.

Mientras tanto, la tendencia de la venta ilegal de marfil ha crecido desde la suavización de la prohibición en 1997, lo que se refleja en la incautación de 700 kilos de marfil en Kenia y de 6,3 toneladas en Hanoi, Vietnam, según indicó el director del Programa de Conservación de Elefantes.

Además, recordó la masacre de elefantes en Chad al tiempo que remarcó que «los científicos estiman en 23.000 los elefantes que fueron asesinados para abastecer los mercados asiáticos sólo entre agosto de 2005 y agosto de 2006». Y añadió que «según estudios recientes, cerca de 38.000 elefantes son cazados cada año por este negocio».  

En este sentido, apuntó que «si el problema no se ataja pronto, desembocará en los ‘campos de la muerte’ de los 80» y señaló diversas soluciones como «una importante reforma, actuar sobre el terreno para prevenir la caza furtiva y el comercio ilícito, no comparar el valor relativo del éxito conservacionista, ofrecer asistencia cuando es necesario, y no tomar a la ligera las decisiones de Cites».

EP – ECOticias.com

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