Estás en el sofá, móvil en mano, y de repente notas una pata caliente en la pierna. Le miras, sonríes, quizá dices “¡la patita!” y sigues a lo tuyo. Pero para muchos etólogos y veterinarios, ese gesto es una frase completa en el idioma de los perros, no un simple truco. Y a menudo es una frase que habla de necesidad, de incomodidad o de estrés, más que de juego.
Una pata nunca va sola
Un perro nunca “habla” solo con la pata. Lo importante es el conjunto. Orejas, cola, ojos, respiración, postura del cuerpo, todo va en el mismo paquete. Si se apoya en ti con la pata mientras jadea rápido dentro de casa, tiene la cola baja y evita tu mirada, el mensaje es muy distinto al de un perro suelto, blando, que se apoya y luego se tumba relajado a tu lado.
Los especialistas en comunicación canina hablan de “señales de calma” o de apaciguamiento. Son gestos que el perro usa para reducir tensión en él mismo o en los demás. Ahí entran bostezar en situaciones raras, lamerse el hocico sin haber comida, girar la cabeza, moverse más despacio o incluso levantar una pata.
En otras palabras, esa pata puede ser un pequeño “estoy aquí, algo me incomoda” mucho antes de que aparezcan gruñidos o marcajes.
Cariño, atención o necesidad básica
Por supuesto, a veces es puro cariño. Muchos perros han aprendido que apoyar la pata en la pierna abre la puerta a caricias, juego o un premio. Guías veterinarias recientes explican que la teoría más aceptada es que el perro usa la pata para comunicar una necesidad que no está cubierta, desde aburrimiento hasta ganas de salir o de tener contacto.
Traducido a la vida diaria, puede ser algo tan simple como “mírame” o “hazme caso un momento”. Si llevas un rato con el ordenador, esa pata funciona como un botón táctil para comprobar si sigues disponible. Y si cada vez que la usa recibe atención, el comportamiento se refuerza.
Cuando la pata es un aviso de estrés
El mismo gesto puede significar algo muy distinto en otro contexto. Veterinarios conductistas señalan que la pata sobre la pierna también aparece en perros inseguros o ansiosos, sobre todo cuando va acompañada de jadeo sin calor, orejas hacia atrás, cuerpo tenso o una cola muy baja.
Un ejemplo típico en casa. Llega visita, hay ruido, voces altas, niños corriendo. El perro primero bosteza, se lame los labios, evita cruzar miradas y se mueve más despacio. Nadie se da cuenta. Al rato salta al sofá y empieza con la pata en tu brazo, luego en tu pecho, incluso en la cara. Desde fuera parece “pesado” o “mimoso”, pero su cuerpo entero indica que está sobrepasado y que busca apoyo.
Un estudio reciente sobre comunicación humano perro, publicado en la revista científica Applied Animal Behaviour Science, analizó vídeos de juegos, abrazos y caricias entre personas y perros. Encontró un número muy alto de señales de estrés en los perros justo en esos momentos que muchos humanos interpretan como escenas “graciosas” o “tiernas”.
Qué hacer cuando tu perro te da la pata
La próxima vez que notes esa pata en la pierna, en lugar de responder en automático, puedes seguir unos pasos sencillos.
- Para un segundo y mira el conjunto. Fíjate en ojos, cola, respiración y tensión muscular. Si lo ves suelto, con movimientos blandos y expresión tranquila, probablemente pide interacción normal y puedes responder con caricias o un pequeño juego.
- Si detectas varias señales de calma juntas, como bostezos fuera de lugar, lamerse el hocico, apartar la mirada o evitar acercarse a ciertas personas, esa pata quizá está diciendo “me incomoda lo que está pasando”. En ese caso, ayuda más bajar el volumen del ambiente, darle espacio, permitir que se vaya a una zona tranquila o sacarlo un momento a pasear que insistir en más contacto.
- Si la pata se ha convertido en una demanda constante para pedir atención, puede venir bien redirigir. En lugar de reaccionar cada vez que te araña la pierna, puedes enseñarle que tumbarse en su cama o sentarse tranquilo delante de ti es la llave para conseguir lo que quiere. Así sigues escuchando su “mensaje”, pero de una forma más respetuosa para los dos.
Los etólogos insisten en que ignorar sistemáticamente las señales tempranas de incomodidad aumenta el riesgo de que el perro suba un peldaño en la llamada “escalera de la agresión”, pasando de las señales de calma a gruñidos o incluso a un mordisco defensivo si siente que nadie le entiende.
Escuchar mejor a nuestros perros
En el fondo, esa pata en tu rodilla es una invitación a prestar más atención. No se trata de obsesionarse ni de ver problemas donde no los hay, sino de aprovechar lo que ya sabemos sobre comunicación canina para mejorar su bienestar y vuestra convivencia.
Cuanto mejor leas esas pequeñas pistas, menos malentendidos habrá y más fácil será evitar situaciones que le resultan desagradables, desde abrazos que le agobian hasta juegos demasiado bruscos. Como resume un artículo veterinario, “muchos problemas de comportamiento empeoran porque los humanos no ven lo que el perro les está intentando decir” y la pata es una de esas palabras silenciosas.
El estudio completo sobre comunicación entre humanos y perros, en el que se analizan estas señales de estrés y calma durante caricias, abrazos y juegos, se ha publicado en la revista Applied Animal Behaviour Science.


















