La relación entre obesidad e infecciones es mucho más grave de lo que se pensaba. Un estudio publicado en The Lancet, basado en el seguimiento de más de 540.000 personas durante cuatro décadas, revela que la obesidad incrementa hasta un 70 % el riesgo de hospitalización o muerte por la mayoría de las enfermedades infecciosas comunes.
Gripe, covid-19, neumonía, gastroenteritis o infecciones respiratorias y urinarias muestran una evolución significativamente más grave en personas con obesidad. Los investigadores estiman que una de cada diez muertes por infecciones en el mundo podría atribuirse al exceso de peso, una cifra que convierte a la obesidad en un factor de riesgo global comparable al tabaquismo o la hipertensión en términos de impacto en la salud pública.
El riesgo no es igual en todos los grados de obesidad: cuanto mayor es el peso, mayor es la probabilidad de padecer un desenlace grave. Por ejemplo, quienes presentan obesidad severa (IMC ≥ 40) pueden tener hasta tres veces más riesgo de hospitalización o muerte por infecciones que las personas con peso saludable.
La investigación abarcó múltiples tipos de infecciones, como gripe, COVID-19, neumonía, gastroenteritis e infecciones del tracto urinario, y encontró una asociación consistente entre la obesidad y resultados más severos en la mayoría de ellas.
Obesidad e infecciones: un vínculo que dispara el riesgo de muerte
Un estudio con más de 540.000 personas confirma que la obesidad agrava la gravedad de la mayoría de las enfermedades infecciosas.
La obesidad aumenta significativamente (70 %) el riesgo de hospitalización o muerte por la mayoría de las enfermedades infecciosas, incluyendo gripe, covid-19, neumonía, gastroenteritis, las infecciones del tracto urinario y las del tracto respiratorio, apunta un estudio realizado con 540.000 personas.
Los detalles se publican en la revista The Lancet, en un artículo que sugiere además que aproximadamente una de cada diez muertes relacionadas con infecciones en todo el mundo podría atribuirse a la obesidad. La investigación está liderada por científicos británicos y finlandeses.
«Nuestros hallazgos sugieren que las personas que viven con obesidad son significativamente más propensas a enfermar gravemente o a morir por una amplia gama de enfermedades infecciosas. Dado que se prevé que las tasas de obesidad aumenten a nivel mundial, también lo hará el número de muertes y hospitalizaciones por enfermedades infecciosas relacionadas con la obesidad», relata Solja Nyberg, de la Universidad de Helsinki.
Para reducir el riesgo de infecciones graves, así como otros problemas de salud relacionados con la obesidad, existe «una necesidad urgente» de políticas que ayuden a las personas a mantenerse sanas y apoyen la pérdida de peso, como el acceso a alimentos saludables asequibles y oportunidades para realizar actividad física.
Además, si alguien tiene obesidad, es especialmente importante mantener al día las vacunas recomendadas, continúa Nyberg.
Un estudio con seguimiento de más de 40 años
Durante la pandemia, las personas con obesidad tenían un mayor riesgo de ser hospitalizadas o morir por la infección por SARS-CoV-2. Sin embargo, no había pruebas de que esta relación existiera para las enfermedades infecciosas en general.
Para aclararlo, este estudio utilizó datos de 67.766 adultos de dos trabajos finlandeses y de 479.498 del biobanco británico. Se tuvieron en cuenta 925 enfermedades infecciosas bacterianas, virales, parasitarias y fúngicas.
Se evaluó el índice de masa corporal (IMC) de los participantes cuando ingresaron en los estudios y se les hizo un seguimiento durante un promedio de 13-14 años. La edad media al inicio era de 42 años en la investigación finlandesa y de 57 años en la cohorte del biobanco.
El examen reveló que las personas con obesidad (definida como un IMC igual o mayor de 30), tenían un riesgo un 70 % mayor de hospitalización o muerte por cualquier enfermedad infecciosa en comparación con las personas con un IMC entre 18,5 y 24,9.
Por ejemplo, los adultos del biobanco del Reino Unido con un IMC de 18,5 a 24,9 tenían un riesgo de 1,1 % de sufrir una infección grave en un año, mientras que las personas con obesidad tenían un riesgo anual de 1,8 %.
El riesgo aumentaba de forma constante a medida que aumentaba el peso corporal. Las personas con obesidad más grave (IMC igual o superior a 40) tenían un riesgo tres veces mayor que las de peso saludable.
El papel del sistema inmunitario
Los autores también examinaron en detalle diez enfermedades infecciosas comunes. En la mayoría, entre ellas gripe, covid, neumonía o gastroenteritis, las personas con obesidad tenían más probabilidades de ser hospitalizadas o morir que aquellas con un IMC saludable.
No obstante, la obesidad no parecía aumentar el riesgo de padecer VIH o tuberculosis graves.
Para Mika Kivimäki, de la University College de Londres, los hallazgos sobre esta asociación sugieren que pueden intervenir amplios mecanismos biológicos. «Es plausible que la obesidad debilite la capacidad del sistema inmunitario para defenderse de las bacterias, virus, parásitos u hongos infecciosos, lo que da lugar a enfermedades más graves».
Pero se necesitan más investigaciones para confirmar los mecanismos que subyacen a estas asociaciones.
Vacunación y prevención, claves para reducir riesgos
«Es plausible que la obesidad debilite la capacidad del sistema inmunitario para defenderse de las bacterias, virus, parásitos u hongos infecciosos, lo que da lugar a enfermedades más graves».
Los autores también utilizaron datos sobre la mortalidad por infecciosas del «estudio sobre la carga global de enfermedades». El análisis sugirió que 0,6 millones de los 5,4 millones (10,8 % o uno de cada diez) de muertes por enfermedades infecciosas a nivel mundial estaban relacionadas con la obesidad en 2023.
Los datos revelaron diferencias significativas entre países. En 2023, Estados Unidos tenía la proporción más alta entre los países de ingresos altos, con la obesidad relacionada con una cuarta parte de las muertes por enfermedades infecciosas, mientras que en el Reino Unido esta se vinculó con una de cada seis muertes por infecciosas.
Por el contrario, Vietnam tuvo la proporción más baja de los países analizados (1,2 %).
Los autores señalan varias limitaciones, como que el estudio se basó en datos observacionales y no puede confirmar la causalidad. Además, las cohortes de Finlandia y el Reino Unido no son representativas de la población general, por lo que la generalización debe tratarse con cautela.
Los autores subrayan la urgencia de políticas de salud pública que promuevan hábitos de vida más saludables, mejor acceso a alimentos nutritivos, actividad física y medidas de prevención para reducir tanto la obesidad como su impacto en la gravedad de las infecciones en el futuro. Seguir leyendo en VIDA SALUDABLE.





















