La restricción de acceso por celo del urogallo en zonas críticas de León busca proteger a una de las especies más amenazadas de la fauna española en un momento clave para su reproducción.
La medida, vigente entre abril y mayo, limita la presencia humana en áreas sensibles para evitar alteraciones en el comportamiento del urogallo, cuya población se encuentra en situación crítica.
Restricción de acceso por celo del urogallo en zonas críticas de León busca evitar molestias en una fase clave
La Junta limita el paso en áreas sensibles hasta finales de mayo para evitar el abandono de los cantaderos.
El urogallo (Tetrao urogallus) está catalogado como una especie en peligro de extinción por la UICN. Actualmente, hay menos de 200 ejemplares que vivan en estado salvaje. Este drástico declive convierte a la especie en una de las más frágiles de las que habitan en la Península ibérica y esta situación exige que se tomen estrictas medidas de protección.
La época de cría es crucial para la supervivencia. Esto sucede porque las parejas necesitan hábitats específicos a la hora de congregarse. Cuando comienza a amanecer, las hembras son atraídas por los machos gracias a unas llamadas características. Cualquier perturbación puede ser motivo de la ruptura de este rito y del abandono de la colonia.
La restricción de acceso por celo del urogallo en zonas críticas de León responde a la necesidad de proteger a esta especie durante su periodo reproductivo. Entre el 1 de abril y el 31 de mayo, queda prohibido el acceso, tránsito y estancia de personas en áreas sensibles de municipios como Villablino, Palacios del Sil y Murias de Paredes.
Estas zonas coinciden con los llamados cantaderos, donde los urogallos desarrollan su comportamiento de cortejo.
El urogallo, una especie en peligro crítico con menos de 200 ejemplares
El urogallo está catalogado en peligro de extinción por la UICN y su población silvestre ha descendido por debajo de los 200 individuos.
Esta situación lo convierte en una de las especies más vulnerables de la fauna ibérica. Su conservación depende en gran medida de medidas de protección estrictas como esta.
El celo del urogallo, un momento decisivo para su supervivencia
Durante el periodo de celo, machos y hembras se concentran en enclaves específicos con condiciones adecuadas de hábitat. Los machos comienzan a emitir sus cantos al amanecer para atraer a las hembras.
Cualquier alteración en este comportamiento puede provocar el abandono de las zonas de reproducción.
Cómo afectan las molestias humanas a los cantaderos
La presencia de personas en estas áreas puede generar estrés en los animales.
Esto puede derivar en el abandono de los cantaderos, reduciendo las posibilidades de reproducción del urogallo. En una población tan reducida, este impacto puede ser determinante.
Multas de hasta 200.000 euros por incumplir la normativa
El incumplimiento de la restricción está considerado una infracción grave. Las sanciones pueden oscilar entre los 5.001 y los 200.000 euros.
Estas medidas buscan garantizar el cumplimiento y disuadir comportamientos que puedan afectar a la especie.
Excepciones para propietarios y usos tradicionales del territorio
La normativa no afecta a los propietarios de los terrenos ni a los titulares de derechos de uso.
Esto permite compatibilizar la conservación con las actividades tradicionales. El objetivo es equilibrar protección ambiental y uso del territorio.
Dispositivo especial de vigilancia en zonas protegidas
De forma paralela, se ha desplegado un operativo de vigilancia en las áreas afectadas.
Participan agentes medioambientales, celadores y patrullas especializadas en oso y urogallo. Este control refuerza la efectividad de la medida.
Una estrategia continuada para evitar la desaparición del urogallo
La Junta aplica este tipo de restricciones desde hace varios años como parte de una estrategia de conservación. La repetición anual de estas medidas refleja la gravedad de la situación de la especie. La protección del urogallo sigue siendo uno de los grandes retos de la biodiversidad en España.
La presencia humana en las cercanías de las zonas de exhibición es motivo de estrés para las aves, lo que puede acabar ahuyentándolas. Dado que la población es tan escueta y reducida, la más mínima perturbación puede ser significativa para el éxito o el fracaso reproductivo de esta especie.
Se han establecido multas muy cuantiosas para aquellos que infringen estas prohibiciones y se realizan inspecciones constantes de las zonas para disuadir a la gente y evitar que se acerquen demasiado y contribuyan aún más al declive del urogallo.













