Una productora de Hollywood soltó 14 bisontes en una isla californiana en 1924 pensando en una escena que nunca se rodó: años después, sin depredadores ni control, la manada llegó a superar los 500 animales

Publicado el 13 de septiembre de 2026 a las 22:54
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Dos bisontes americanos caminando por una playa de la isla Catalina, California

Lo que comenzó como una decisión cinematográfica en 1924 convirtió al bisonte americano en uno de los símbolos turísticos más reconocibles de esta isla de California. Un siglo después, la manada ya no se reproduce y su conservación plantea un difícil dilema ambiental.

Durante décadas, la historia de los bisontes de la isla Catalina se contó como una extravagante anécdota de Hollywood. Sin embargo, su desenlace está dejando de ser pintoresco. La última estimación detallada publicada situó la población en unos 80 ejemplares en 2024, muy por debajo del límite de 150 animales que todavía aparece en algunas páginas turísticas. Tampoco ha nacido una cría desde 2013, según explicó Lauren Dennhardt, responsable de conservación de la Catalina Island Conservancy, al medio estadounidense SFGate.

Los bisontes de la isla Catalina llegaron durante el Hollywood mudo

La introducción comenzó en 1924, cuando unos 14 bisontes fueron trasladados en barco hasta esta isla situada frente a la costa de Los Ángeles. Los animales estaban vinculados a una producción cinematográfica, aunque todavía no existe certeza absoluta sobre la película en la que debían aparecer.

Las dos candidatas más citadas son The Vanishing American y The Thundering Herd. La primera no contiene bisontes en su montaje conocido y la documentación disponible tampoco permite demostrar que los animales de Catalina participaran en la segunda. El misterio cinematográfico continúa, pero su permanencia en la isla está bien documentada.

Su condición ecológica tampoco ofrece dudas. La Catalina Island Conservancy clasifica oficialmente al bisonte americano como un mamífero introducido. Catalina nunca tuvo grandes ungulados nativos capaces de ejercer una presión semejante sobre sus suelos y su vegetación.

La manada de bisontes pasó de 14 a 524 animales

La ausencia de depredadores y la reproducción natural permitieron que el grupo creciera con rapidez. Un estudio dirigido por Rick A. Sweitzer, elaborado con registros históricos de la propia isla, calculó que ya había unos 400 bisontes en 1969. La cifra máxima documentada rondó los 524 ejemplares en 1987.

El crecimiento obligó a intervenir. Entre 1969 y 1977 fueron capturados y enviados al continente aproximadamente 267 bisontes. La retirada continuó durante las décadas siguientes y entre 1984 y 2003 salieron de la isla al menos otros 1.745 animales.

La expansión de la manada demuestra cómo una introducción aparentemente puntual puede alterar un territorio aislado. Investigaciones recientes sobre especies exóticas también advierten de que ciertos organismos pueden adquirir ventajas inesperadas fuera de su área de distribución y convertirse en una amenaza para la biodiversidad local. Catalina alberga más de 60 especies de plantas y animales que no existen en ningún otro lugar del planeta.

La genética de los bisontes fue prioritaria durante décadas

La reducción de la manada generó otro problema. Una población pequeña y aislada puede perder variabilidad genética y acumular los efectos de la endogamia. Por esta razón se incorporaron 22 bisontes procedentes del continente en 1969 y 1971. En 1996 llegaron otros 12 con el mismo objetivo.

En total, 34 ejemplares fueron introducidos para renovar los genes de la población. La estrategia coincide con los principios utilizados en la conservación del bisonte americano. El Departamento del Interior de Estados Unidos señala que los traslados entre manadas pueden ayudar a mantener la diversidad genética, especialmente cuando los grupos son pequeños y permanecen aislados.

El caso de Catalina tiene una diferencia decisiva. Esta no es una manada ubicada dentro del territorio histórico de la especie, sino una población introducida en un ecosistema insular vulnerable. Además, análisis genéticos detectaron ascendencia de ganado doméstico en algunos ejemplares, lo que desaconsejó incorporarlos a manadas silvestres del continente.

El contraste con otros programas de conservación resulta revelador. Cuando se trabaja con una especie amenazada dentro de un proyecto de recuperación, conseguir nuevos nacimientos es una buena noticia. En Catalina, cada nueva cría también prolongaría la presencia de un gran herbívoro no nativo y sus efectos sobre el hábitat.

El control de natalidad dejó a la manada sin nuevas crías

En 2009, la Catalina Island Conservancy comenzó a administrar anticonceptivos a las hembras para estabilizar la población alrededor de los 150 animales. El tratamiento se consideraba reversible, pero su efecto ha resultado mucho más prolongado de lo previsto.

La última cría conocida nació en 2013. La manada se redujo posteriormente hasta unos 80 ejemplares y el proyecto para introducir hembras gestantes nunca llegó a ejecutarse. La prioridad actual de la organización es la restauración integral de la isla y no existe un plan activo para aumentar el número de bisontes.

Por tanto, la afirmación de que deben llegar nuevos animales para proteger la genética necesita un matiz temporal. Esa estrategia se utilizó en el pasado, pero ya no representa la línea de gestión comunicada más recientemente. Si la ausencia de nacimientos continúa, la manada podría desaparecer gradualmente durante las próximas décadas.

Cómo ver los bisontes de la isla Catalina

Los animales todavía pueden observarse en las zonas interiores de Catalina, aunque el avistamiento no está garantizado. La Conservancy organiza recorridos ecológicos de dos o tres horas por sus espacios protegidos, que abarcan más de 42.000 acres (cerca de 17.000 hectáreas). Durante estas rutas también pueden aparecer zorros de la isla, águilas calvas y diferentes especies de plantas nativas.

La experiencia muestra que no basta con mantener animales en libertad para hablar de restauración. En proyectos de renaturalización, el pastoreo se utiliza con objetivos ecológicos definidos y bajo límites revisables. Los bisontes de Catalina llegaron sin esa planificación y terminaron convirtiéndose al mismo tiempo en atractivo turístico, símbolo cultural y problema ambiental.

Un siglo después de aquel traslado cinematográfico, la pregunta ya no es cómo conservar indefinidamente la manada. El verdadero debate consiste en decidir cuánto debe pesar un icono creado por Hollywood frente a la recuperación de un ecosistema que evolucionó sin bisontes.

El comunicado oficial sobre la situación actual de la manada ha sido publicado por la Catalina Island Conservancy.

ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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