El ‘Plan Estatal de Residuos’ quiere reducir la incineración

Sin embargo, fuentes gubernamentales, han precisado a Europa Press que, finalmente, este 15 por ciento no será un objetivo vinculante, sino una recomendación u orientación teniendo en cuenta lo que sucede en otros países de la Unión Europea.

El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes el Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos (PEMAR) que establece las directrices para gestionar los residuos españoles entre 2016 y 2022. El borrador del plan, al que tuvo acceso Europa Press establecía en un 15 por ciento el sistema de incineración de los residuos urbanos, lo que se conoce como valorización energética.

Sin embargo, fuentes gubernamentales, han precisado a Europa Press que, finalmente, este 15 por ciento no será un objetivo vinculante, sino una recomendación u orientación teniendo en cuenta lo que sucede en otros países de la Unión Europea.

El texto señala que el Gobierno aboga por limitar la valorización energética a los rechazos procedentes de instalaciones de tratamiento y a materiales no reciclables, al tiempo que extender la valorización energética del material bioestabilizado generado en instalaciones de incineración y coincineración.

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Por otro lado, los objetivos de reutilización, reciclado y reutilización se elevarán en España de aquí a 2020 en casi todo tipo de residuos, no solo domésticos, sino también comerciales, industriales e incluso de barcos y buques.

En este sentido, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha subrayado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que los españoles deben hacer «un gran esfuerzo», ya que por ejemplo, el objetivo de reutilización y reciclado a alcanzar en 2022 es de un 50 por ciento, mientras que en la actualidad, se reutiliza en torno al 29 por ciento de los residuos municipales.

El PEMAR 2016-2022, establece las líneas estratégicas y las medidas necesarias para avanzar hacia la «denominada economía circular» e impulsar la preparación para la reutilización y el reciclado. La apuesta del plan es aumentar la recogida separada de residuos, especialmente la fracción de biorresiduos de los residuos municipales.

«Los esfuerzos en los próximos años han de destinarse a incrementar de forma significativa las cantidades de residuos que se recogen de forma separada disminuyendo la cantidad de residuos mezclados cuya aportación en cantidad al reciclado es muchísimo menor y de los que se obtienen materiales de calidad muy inferior», ha manifestado el Gobierno.

El objetivo final del plan es «convertir» a España en una sociedad «eficiente» en el uso de los recursos, que avance hacia una economía circular. Se trata de sustituir una economía lineal basada en producir, consumir y tirar, por una economía circular en la que se reincorporen al proceso productivo una y otra vez los materiales que contienen los residuos para la producción de nuevos productos o materias primas.

Para ello se pondrá en marcha la Estrategia Española de Reducción del Vertido de Residuos Biodegradables, un conjunto de medidas para reducir, al menos 11 millones de toneladas estos residuos.

En la actualidad, están fijados unos niveles de entre un 55 y un 80 por ciento de reciclado total de los residuos y, por materiales, se establece en un 60 por ciento el objetivo de reciclado de papel y vidrio; del 50 por ciento de metales, del 22,5 por ciento de plástico y del 15 por ciento de la madera.

Sin embargo, de cara a cumplir la normativa comunitaria para 2020 aprobada en 2015, por ejemplo en cuanto a las bolsas de plástico, los Estado miembro tendrán que tomar medidas para reducir hasta 90 bolsas por habitante y año en 2020 y hasta 40 bolsas de máximo por persona antes de 2025 y adoptar instrumentos que aseguren que estas bolsas no se entregan gratis.

En cuanto a los envases domésticos, de acuerdo con el borrador final del plan crecerá en un 10 por ciento, hasta el 60 por ciento el porcentaje de reciclado total y en concreto, el papel pasará del 60% actual hasta el 85 por ciento; el vidrio hasta el 75 por ciento; los metales de aluminio y acero hasta un 70 por ciento; el plástico hasta el 40 por ciento y la madera ascenderá desde el 15 hasta el 60 por ciento.

MENOS RESIDUOS, MEJOR GESTIONADOS

Para ello, teniendo en cuenta que en 2020 se reducirán los residuos municipales en un 10 por ciento, se estima que se generarán 21,4 millones de toneladas de residuos y para cumplir los objetivos se debería reciclar 10,7 millones de toneladas.

Asimismo, el plan apuesta por poner en marcha acciones específicas para incrementar la recogida separada desde 3 hasta 9 millones de toneladas brutas en 2020, de modo que los residuos mezclados decrezcan desde 17 a 11 millones de toneladas.

Por tipo de material, para reforzar la recogida separada y el tratamiento de los materiales obtenidos en instalaciones específicas también hay que elevar la recogida separada y el tratamiento de los materiales. En concreto, el PEMAR señala que se debe aumentar el reciclado neto de biorresiduos en 1,7 millones de toneladas.

Así, propone implantar de forma progresiva y gradual la recogida separada de biorresiduos para su tratamiento biológico (anaerobio y aerobio), tales como los biorresiduos de parques y jardines; de los grandes generadores; los generados en hogares en entornos rurales en combinación con otros residuos biodegradables en el entorno agrario y los biorresiduos generados en hogares urbanos. «Para promover esta implantación se analizará la utilidad y conveniencia de desarrollar una normativa vinculante», admite.

Asimismo, entre las medidas a llevar a cabo plantea reforzar el fomento del autocompostaje en aquellos lugares donde es fácilmente practicable (compostaje doméstico en viviendas horizontales en entornos urbanos y rurales, compostaje comunitario, autocompostaje en puntos limpios); modificar en los sistemas de recogida separada existentes para reducir la presencia de impropios; construir nuevas instalaciones de tratamiento o adaptar las existentes.

En cuanto a otros materiales, el PEMAR apunta que se necesita reciclar 1,16 millones de toneladas más de papel y cartón; 0,52 millones de toneladas más de vidrio; 0,78 millones de toneladas de plástico, entre envases y no envases; 0,23 millones de toneladas más de metales; 0,11 millones de toneladas de bricks; 0,20 millones de toneladas más de madera; 0,49 millones de toneladas más de textil y 0,15 millones de toneladas más de otros tipos de residuos tales como muebles, aparatos eléctricos y electrónicos entre otros.

Del mismo modo, el PEMAR recoge la obligación recogida en la Directiva Europea de incrementar la recogida de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos de manera progresiva y en función de los productos puestos en el mercado.

A este respecto, el plan señala que el objetivo mínimo anual será del 65 por ciento del peso medio de los aparatos eléctricos y electrónicos introducidos en el mercado de cada Estado miembro que se trate en los tres años precedentes, o, alternativamente, del 85 por ciento de los RAEE generados en el territorio de dicho Estado.

El nuevo plan mantiene el principio de responsabilidad ampliada del productor, por el que el fabricante del equipo eléctrico o electrónico tiene la obligación de asumir la financiación de la gestión de los residuos que proceden de sus aparatos. Al mismo tiempo, de acuerdo con la Directiva, cada Estado miembro tendrá que contabilizar la recogida de estos residuos mediante los instrumentos que establezca.

Finalmente, el documento expone que en 2016 se deberá cumplir con el objetivo de reducción del vertido de residuos biodegradables de reducir en 12 puntos el vertido de estos residuos desde 2012; no depositar en vertedero residuos municipales sin tratar.

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