Moscas Negras Soldado como bioconversores de residuos

Fernando López Miras, el presidente de la Región de Murcia, inauguró, ayer lunes, el centro de investigación de Entomo AgroIndustrial en Cehegín.

Esta empresa cuenta en su accionariado con Capsa Food, que en el mes de septiembre adquirió el 15% de la misma, reforzando el compromiso de la empresa láctea con el medio ambiente.

Este Centro de Investigación pionero en Europa, cuenta con una superficie de 400 metros cuadrados y está avalado desde la Comisión Europea e instituciones científicas españolas.

Según han informado en nota de prensa, «las instalaciones están diseñadas para llevar a cabo una gran variedad de validaciones de todo tipo de residuos industriales, y gracias a ello crear adecuados modelos de transferencia tecnológica para una amplia variedad de clientes». Este centro, además, permite experimentar con nuevas tecnologías para optimizar procesos y generar nuevos sistemas de producción.

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Derivado de los estudios que se llevarán a cabo en el Centro de Investigación de Entomo Agroindustrial, se podrá industrializar la producción de insectos de manera que se puedan tratar los residuos orgánicos que generamos y convertirlos en algo que fuera más útil que enterrarlos en el vertedero.

Se trata, en definitiva, de ayudar a cambiar el mundo mediante la Ecología Industrial, con la implementación de la economía circular y la bioeconomía, desarrollando proyectos industriales de producción de insectos para ser la empresa líder en la valorización de materia orgánica a nivel mundial.

La mosca soldado negra, ‘bioconversor’

Para la transformación de los residuos, Entomo cuenta con una tecnología que basa la aplicación industrial de la mosca soldado negra como conversor de materia orgánica, transformando materias primas de bajo valor añadido (bioresiduos) en materias primas de alto valor añadido.

Esta especie ha sido seleccionada por su alta capacidad de conversión de gran variedad de residuos de diferente índole, por permitir su producción industrial a densidades muy elevadas, y por no considerarse una plaga o un insecto que pueda tener un impacto negativo en el medio ambiente.

Los insectos pueden alimentarse de materia orgánica y generar productos de alta calidad como proteínas (para uso en piensos y alimentos), grasas (detergentes, aceites industriales), quitina (purificación de agua, agricultura, industrias químicas, packaging y farmacéutica) o sustratos con capacidad de fertilización.

Entre los productos que puede generar esta nueva industria, destacan aquellos destinados a la industria agroalimentaria (harina hidrolizada y grasas destinadas a alimentación animal o compost ecológico), a la ganadería o a la industria farmacéutica y cosmética (péptidos con actividad antimicrobiana, quitosano con diversas funciones, o ácidos grasos con capacidad antibiótica), entre otros.

Se trata de una tecnología moldeable que puede adaptarse desde un restaurante a un supermercado o a una planta industrial de transformación, como la que se ha inaugurado en Cehegín.

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