Procesadores biológicos de metales

Actualmente, el incremento del uso de metales pesados además de otros compuestos químicos orgánicos en los procesos industriales genera grandes volúmenes de aguas residuales industriales que contienen altos niveles de estos compuestos muchos de los cuales suelen ser tóxicos y persistentes.

Generalmente, estas actividades industriales cuentan con sistemas específicos de depuración de sus aguas residuales pero, a veces, estos residuos no son tratados y se mezclan con otras de procedencia doméstica para su tratamiento mediante métodos convencionales en las estaciones depuradoras.

Por otra parte, los tratamientos primarios y secundarios de aguas residuales funcionan correctamente cuando el efluente es, básicamente, de carácter doméstico. Sin embargo, si éstas se encuentran mezcladas con aguas industriales con alto contenido en metales pesados o con compuestos orgánicos menos biodegradables, puede ocurrir que los tratamientos no funcionen correctamente.

En los últimos años, muchas investigaciones se han centrado en el desarrollo de nuevas tecnologías para la eliminación de contaminantes específicos de las aguas residuales. Ejemplo de ellas es el estudio que acometen el Grupo de Investigación de Tecnología del Medio Ambiente de la Universidad de Cádiz y de la Universidad de Tánger en el que evaluarán la viabilidad de tratar las aguas residuales industriales de alto contiendo en metales pesados y compuestos persistentes con microalgas de interés comercial en la ciudad del norte de Marruecos. Además, estudiarán las aplicaciones industriales de la biomasa obtenida de este proceso. Se trata de un proyecto del Programa de Cooperación Interuniversitaria, financiado con 8.000 euros por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y otros 1.000 por la Universidad de Cádiz.

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En concreto, los investigadores utilizarán la microalga Chlorella vulgaris, una especie que ha demostrado sus actividad en la eliminación de nutrientes y metales pesados. “Cuenta con la ventaja de que ya la hemos utilizado antes y destaca por su producción de biomasa susceptible de usos industriales”, explica el coordinador del proyecto, José Antonio Perales Vargas-Machuca.

Para cultivar esta alga, los expertos utilizarán fotobiorreactores, para encontrar aquellas condiciones de temperatura, iluminación o aireación, y así aumentar la eficiencia del proceso. Tras este análisis, los investigadores evaluarán la capacidad de eliminación de metales pesados y otros compuestos orgánicos presentes en las muestras de aguas residuales industriales procedentes de Tánger. Asimismo, medirán su capacidad de producción de biomasa y la calidad de ésta, con especial atención a los metales que biofija la microalga.

Una vez desarrollados los tratamientos de depuración, los expertos aplicarán a las muestras depuradas pruebas adicionales para comprobar la viabilidad de incorporar este efluente a nuevos tratamientos y, de esta forma, obtener un líquido mucho más depurado. “Esta nueva fase responde a que, en los tratamientos biológicos convencionales de aguas residuales urbanas, los metales pesados inhiben la eficacia del proceso, de ahí que incorporemos una fase previa de eliminación de estos compuestos”, explica Perales.

No obstante, los investigadores deben comprobar que este pretratamiento hace más efectivos los actuales tratamientos de depuración con fangos activos y fotooxidación. Los primeros se utilizan en el tratamiento de aguas residuales urbanas, es decir, que no proceden de actividades industriales, y consisten en el desarrollo de un cultivo bacteriano disperso en un depósito agitado, aireado y alimentado con el agua residual, que es capaz de metabolizar como nutrientes los contaminantes orgánicos presentes en esa agua. En el caso de la fotooxidación, el oxígeno reacciona con los residuos por influencia de la luz y disminuye el contenido de la materia orgánica presente en los vertidos.

Andalucía Investiga

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