El agua de cinco municipios de Cádiz está en nivel crítico por contaminación de nitratos: estos son los pueblos afectados

Publicado el: 7 de mayo de 2026 a las 09:43
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Grifo llenando un vaso de agua en una vivienda, imagen representativa de la contaminación por nitratos en Cádiz.

Abrir el grifo y llenar una jarra debería ser un gesto sin más. Pero en Cádiz, el último mapa interactivo publicado por Greenpeace (con datos oficiales de Sanidad) sitúa a cinco municipios en “nivel crítico” por contaminación de nitratos, dentro del rango de 30 a 50 mg por litro. Los puntos marcados en rojo son Vejer, Barbate, Villamartín, Arcos y Bornos.

La clave es que “crítico” no significa lo mismo que “prohibido”. En 2024, según el mismo trabajo, hubo 332 municipios en España donde en algún momento el agua del grifo superó el límite legal vigente (50 mg por litro) y, por tanto, no se pudo beber. Pero el debate ya no se queda solo en el tope legal, porque una evaluación reciente encargada por el Ministerio de Medio Ambiente de Dinamarca propone bajar el listón a 6 mg por litro como medida de precaución, sobre todo por el posible vínculo con cáncer colorrectal.



Cinco puntos rojos en Cádiz

El mapa de Greenpeace, basado en la información consolidada de 2024 del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC), coloca en rojo a Vejer, Barbate, Villamartín, Arcos y Bornos. En esos casos, se reflejan analíticas con nitratos entre 30 y 50 mg por litro, un tramo que el propio reportaje local describe como “nivel crítico”.

En la misma fotografía, Cádiz no aparece con “puntos negros”, que son los municipios que superan el límite legal de 50 mg por litro. Eso es un matiz importante, porque no estamos hablando de una prohibición generalizada de beber agua del grifo en la provincia.



Aun así, hay más localidades con presencia moderada, entre 6 y 30 mg por litro. El listado que acompaña al análisis menciona, entre otras, Chiclana, Benalup, Tarifa, San Roque, Jimena, Algodonales y el entorno de Benaocaz. Es decir, el problema no se concentra solo en un punto, aparece como una señal de fondo.

Qué dicen realmente los números

Cuando hablamos de nitratos en el agua, la unidad que aparece es mg por litro, que es una forma de medir cuánta sustancia hay disuelta. Para situarnos, la norma europea de agua de consumo fija para el nitrato un valor paramétrico de 50 mg por litro, y España lo incorpora también en su Real Decreto 3/2023 sobre calidad del agua de consumo.

El mapa usa además un escalón intermedio. Greenpeace explica que el rojo corresponde a 30 a 50 mg por litro y señala que 30 mg por litro se considera un “punto crítico”, mientras que el negro marca los municipios que superan 50 mg por litro y entran en incumplimiento.

Y luego está el número que más está levantando cejas, el 6 mg por litro. Greenpeace lo presenta como el nivel “recomendado por la ciencia” y llega a cuantificar el alcance, con 2.860 municipios que igualaron o superaron ese valor en algún momento de 2024. Dicho de otra forma, cumplir la ley y estar en una zona cómoda de precaución no siempre coincide.

La ciencia aprieta y pide más precaución

El giro más llamativo llega desde Dinamarca. Un grupo de expertos, en un informe revisado y publicado en enero de 2026, concluye que la evidencia más sólida de efectos adversos por debajo de 50 mg por litro se relaciona con el cáncer colorrectal y plantea que “nitrate in drinking water poses a health risk”.

A partir de esa revisión, la propuesta concreta es bajar el valor paramétrico a 6 mg por litro como enfoque precautorio. El propio informe explica que se apoya en evidencia epidemiológica, en plausibilidad biológica y en un modelado de dosis respuesta, y lo plantea como un nivel que también podría ser protector frente a otros posibles efectos descritos en algunos estudios.

Esto no cambia automáticamente la normativa española ni la europea. A día de hoy, el estándar legal sigue siendo 50 mg por litro en la UE y en España, pero el informe danés es un aviso serio de hacia dónde puede moverse el debate regulatorio en los próximos años.

De dónde vienen los nitratos

La contaminación por nitratos tiene un origen bastante terrenal. Suele estar vinculada al uso intensivo de fertilizantes y a la gestión de deyecciones ganaderas, que acaban filtrándose al suelo y llegando a acuíferos, pozos y cursos de agua. No hace falta que el agua huela raro o tenga mal sabor, muchas veces no hay pistas.

La Comisión Europea lo resume con un dato que ayuda a entender el tamaño del problema. Estima que el 81% del aporte de nitrógeno agrícola a los sistemas acuáticos se debe a la producción ganadera, de forma directa o indirecta.

En la práctica, ese nitrógeno extra puede empujar procesos de eutrofización, con más algas y menos oxígeno en ríos y zonas costeras, además de complicar el tratamiento del agua que luego llega al grifo. Es el tipo de contaminación que avanza en silencio y que cuesta más revertir una vez se instala.

Qué significa para tu salud y tu día a día

La referencia histórica de 50 mg por litro no salió de la nada. La OMS mantiene un valor guía de 50 mg por litro para nitrato en agua potable, pensado para proteger a la población más sensible, especialmente lactantes alimentados con biberón, por el riesgo de metahemoglobinemia y otros efectos descritos en exposiciones altas.

Si un municipio supera 50 mg por litro, lo normal es que haya avisos oficiales y medidas, porque ahí ya hablamos de incumplimiento. En información sanitaria autonómica, por ejemplo, se indica que los grupos de riesgo deberían abstenerse de beber y preparar alimentos con agua que supere 50 mg por litro, y que, aun así, el agua puede usarse para otros usos domésticos que no impliquen ingestión, como ducharse o lavar la ropa.

Lo incómodo es el terreno intermedio, justo el que aparece como “crítico” en el mapa. ¿Qué haces si tu municipio está en rojo pero no hay prohibición de consumo? Lo más sensato es mirar la información más reciente en SINAC y seguir siempre las indicaciones del ayuntamiento o la autoridad sanitaria, que son quienes tienen el detalle del abastecimiento concreto y su evolución. Y si en casa hay bebés o situaciones médicas especiales, conviene no improvisar y consultarlo con un profesional sanitario.

Cómo se sale de este bucle

Hay dos palancas, y una es mucho más barata que la otra. La primera es actuar en origen, con prácticas agrarias que reduzcan el exceso de nitrógeno, controles efectivos y una gestión de la ganadería que no convierta el entorno en un embudo de purines y fertilizantes. En el fondo, es prevención, porque limpiar un acuífero cuesta años.

La segunda palanca es el tratamiento del agua, cuando el problema ya está dentro del sistema. Existen tecnologías y estrategias (como mezclar fuentes de agua, tratamientos de membrana o sistemas de desnitrificación) pero suelen implicar inversión, energía y gestión de residuos. Y al final, esa factura no se paga sola, la acaba notando el ciudadano, aunque sea de forma indirecta.

Además, desde 2023 la normativa española pone el foco en la gestión del riesgo y en los Planes Sanitarios del Agua, con identificación de peligros, puntos críticos y medidas correctoras cuando haga falta. Si el mapa sirve para algo, es para empujar a que esa gestión se vea y se entienda, no solo que exista en un documento. Y eso se nota.

El informe oficial que propone revisar el valor paramétrico del nitrato y plantea un umbral de 6 mg por litro se puede ver en el documentoEvaluation of the parametric value for Nitrate in drinking water”.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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