Greenpeace denuncia vertidos tóxicos en Aznalcóllar que amenazan el Guadalquivir y multiplicarían la contaminación por diez

Publicado el: 9 de abril de 2026 a las 11:54
Síguenos
Greenpeace denuncia vertidos tóxicos en Aznalcóllar que amenazan el Guadalquivir

Greenpeace denuncia vertidos tóxicos en Aznalcóllar que amenazan el Guadalquivir, tras documentar filtraciones de aguas contaminadas con metales pesados. Las imágenes muestran cómo el drenaje ácido procedente del desastre de 1998 sigue llegando al sistema fluvial andaluz.

La organización advierte de que la reapertura minera podría provocar un impacto mucho mayor y sostenido durante décadas.



Greenpeace denuncia vertidos tóxicos en Aznalcóllar que amenazan el Guadalquivir y reavivan el mayor desastre ambiental

La reapertura minera podría liberar miles de millones de litros con metales pesados y agravar uno de los mayores desastres ambientales de España.

El gobierno andaluz ha dado luz verde a reactivar la explotación minera en Aznalcóllar, impulsada por el Grupo México. El plan prevé descargas de aguas contaminadas durante casi dos décadas completas.

Greenpeace denuncia que los vertidos, procedentes en parte de residuos acumulados desde 1998, podrían degradar el río Guadalquivir. Además, el proyecto Cobre Las Cruces añadirá descargas adicionales de residuos con metales pesados.



Un vertido que nunca desapareció

El hecho de que Greenpeace denuncia vertidos tóxicos en Aznalcóllar que amenazan el Guadalquivir vuelve a situar el foco en un problema histórico. A casi tres décadas del desastre minero, las aguas contaminadas siguen filtrándose desde la corta.

Estas aguas presentan un característico color azul turquesa debido a la alta concentración de metales pesados. La situación se ha agravado recientemente tras episodios intensos de lluvias en Andalucía.

El riesgo de una reapertura minera masiva

La Junta de Andalucía ha autorizado la reapertura de la mina por parte del Grupo México. Este proyecto implicaría el vertido de 85.520 millones de litros de aguas contaminadas durante más de 18 años.

Una parte de estas aguas procede directamente de los lodos tóxicos almacenados desde 1998. Para Greenpeace, esto podría convertir el Guadalquivir en una “alcantarilla minera” de gran escala.

La amenaza acumulada: otro proyecto en marcha

A este escenario se suma la mina de Cobre Las Cruces. Su nueva fase contempla el vertido de más de 32.760 millones de litros adicionales con metales pesados.

La combinación de ambos proyectos multiplicaría por diez la contaminación del estuario. Esto supone un impacto directo sobre ecosistemas protegidos y zonas de alto valor ambiental.

Un río que acumula contaminación

El Guadalquivir no actúa como un canal de evacuación hacia el mar. Funciona como un sistema donde los contaminantes quedan atrapados y se acumulan.

Factores como la presa de Alcalá del Río o el llamado “tapón salino” impiden la dispersión de los metales. Como resultado, estos residuos pasan a los sedimentos y entran en la cadena alimentaria.

Impacto en la salud y la alimentación

Diversos estudios científicos han detectado metales pesados en especies consumidas habitualmente. Se han encontrado niveles de plomo por encima de los límites en peces como el albur.

También se ha detectado arsénico en crustáceos clave para la economía local. Esto evidencia un riesgo directo para la salud humana y la seguridad alimentaria.

Agricultura y economía en peligro

El impacto no se limita al ámbito ecológico. El cultivo de arroz en las marismas del Guadalquivir, con más de 36.000 hectáreas, podría verse gravemente afectado.

El arroz tiene capacidad de bioacumular arsénico, lo que incrementa el riesgo sanitario. Además, sectores como la pesca y el turismo también se verían perjudicados.

Doñana y espacios protegidos bajo presión

Los vertidos afectarían a hábitats incluidos en la Red Natura 2000. También añadirían presión sobre el ya deteriorado Parque Nacional de Doñana.

Este escenario choca con las exigencias europeas de restauración ecológica. Actualmente, solo el 9% de los hábitats en España se encuentra en buen estado.

Un desastre que aún marca el presente

El origen de esta situación se remonta a 1998. La rotura de la balsa minera liberó 7 millones de metros cúbicos de lodos tóxicos.

El desastre afectó a 80 kilómetros de río y contaminó miles de hectáreas. Las consecuencias sociales y económicas aún siguen presentes en la zona.

Llamamiento urgente a frenar los proyectos

Greenpeace y otras organizaciones han presentado recursos contra las autorizaciones. Reclaman la paralización inmediata de los proyectos mineros. También exigen un grupo independiente que evalúe el impacto acumulativo.

Greenpeace denuncia vertidos tóxicos en Aznalcóllar que amenazan el Guadalquivir, y advierte de que el tiempo para actuar es limitado.

Un río no es una mera vía de salida al mar, ya que retiene contaminantes y se degrada por su acumulación, que las infraestructuras preexistentes y las condiciones naturales agravan. Y los sedimentos acaban finalmente en toda la cadena trófica local.

Los investigadores han detectado la presencia de metales en especies de consumo humano y previenen de graves riesgos sanitarios. Peligra el arroz que se cultiva en las marismas y todo ello es una presión adicional para Doñana, mientras persisten los efectos del vertido minero de 1998.

Imagen autor

Sandra M.G.

Redactora de ECOticias.com desde hace más de 10 años, especializada en temas como medio ambiente, cambio climático, energías renovables, sostenibilidad y ecología. Ganadora de varios premios literarios.

Deja un comentario