IMDEA convierte residuos plásticos de coches en materia prima para la industria, en un avance clave que podría cambiar el futuro del reciclaje de materiales complejos procedentes de vehículos fuera de uso.
La nueva tecnología permite recuperar residuos que hasta ahora acababan en vertederos o incineradoras, transformándolos en aceites industriales de alta calidad y contribuyendo directamente a la economía circular.
IMDEA convierte residuos plásticos de coches en materia prima para la industria
Un avance científico logra transformar plásticos complejos del sector automovilístico en recursos reutilizables de alto valor industrial
En este escenario, el trabajo de IMDEA marca un giro decisivo al transformar plásticos de coches que han sido desechados en recursos útiles para distintos procesos industriales actuales y con un enfoque sostenible presente y a futuro.
La innovación se apoya en la hidropirólisis catalítica, una técnica que rompe los polímeros bajo condiciones controladas para generar aceites con hidrocarburos aromáticos reutilizables en refino y basados en química avanzada industrial.
Un problema global: plásticos complejos que no se pueden reciclar
Los residuos plásticos procedentes del sector automovilístico representan uno de los mayores desafíos del reciclaje actual, debido a su composición compleja y la presencia de aditivos como el cloro.
Estos materiales, difíciles de tratar con métodos convencionales, suelen terminar en vertederos o ser incinerados, generando un impacto ambiental significativo.
En este contexto, el hecho de que IMDEA convierte residuos plásticos de coches en materia prima para la industria supone un cambio radical en la gestión de este tipo de residuos.
Hidropirólisis catalítica: la tecnología que transforma residuos en valor
El avance se basa en un proceso innovador de hidropirólisis catalítica, que permite descomponer los plásticos en condiciones controladas para obtener aceites ricos en hidrocarburos aromáticos.
Estos compuestos pueden ser reutilizados como materia prima en refinerías y en la industria química, cerrando el ciclo de los materiales en un proceso de economía circular.
Además, el proceso logra un bajo contenido en halógenos, lo que mejora significativamente la calidad del producto final y su viabilidad industrial.
Catalizadores avanzados: la clave para eliminar el cloro
Uno de los principales logros del estudio es la reducción del contenido de cloro, un elemento problemático en el reciclaje de plásticos complejos. Para ello, los investigadores han desarrollado catalizadores basados en zeolitas combinados con metales como paladio y hierro, que actúan de forma sinérgica.
El paladio facilita la activación del hidrógeno y la eliminación de compuestos halogenados, mientras que el hierro captura el cloro en formas estables, mejorando el rendimiento del proceso.
Economía circular real: recuperar carbono y reducir residuos
El impacto de esta tecnología va más allá del reciclaje. Permite recuperar el carbono contenido en los residuos plásticos y reintegrarlo en cadenas de valor industriales.
Esto supone un paso clave hacia una economía circular real, donde los residuos dejan de ser un problema para convertirse en recursos.
De nuevo, queda demostrado que IMDEA convierte residuos plásticos de coches en materia prima para la industria, ofreciendo una solución concreta a uno de los grandes retos ambientales actuales.
Investigación de excelencia con impacto industrial
El proyecto se ha desarrollado en el marco de CIRPLACAR, financiado por el Ministerio de Ciencia y la Unión Europea a través de NextGenerationEU, lo que refuerza su relevancia estratégica.
El Instituto IMDEA Energía, reconocido como Unidad de Excelencia María de Maeztu, consolida así su liderazgo en investigación energética de alto impacto. Además, su objetivo es trasladar estos avances al sector productivo, fomentando la colaboración con empresas y centros de investigación para acelerar su aplicación real.
El desarrollo introduce catalizadores de zeolitas junto a metales como paladio y hierro, capaces de retirar cloro de forma eficiente, elevando la calidad del producto y optimizando el rendimiento global.
El proyecto, impulsado por el programa CIRPLACAR con apoyo estatal y europeo, refuerza la economía circular al recuperar carbono de residuos y reincorporarlo a la industria, reduciendo impactos ambientales relevantes.













