Investigadores de Waterloo transforman residuos plásticos en vinagre usando solo la luz solar y sin generar emisiones

Publicado el: 8 de mayo de 2026 a las 09:49
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Investigadores de la Universidad de Waterloo convierten residuos plásticos en ácido acético usando luz solar.

La idea suena casi a truco de magia, pero viene de un laboratorio y de un artículo científico reciente. El comunicado de la Universidad de Waterloo se difundió el 23 de febrero de 2026 y el trabajo aparece fechado el 4 de marzo de 2026. Un equipo de la Universidad de Waterloo (Canadá) ha descrito un sistema capaz de transformar plásticos y microplásticos en ácido acético, el componente principal del vinagre, usando luz solar y un proceso de fotocatálisis.

La conclusión es tan llamativa como práctica. En vez de quemar o enterrar parte de esos residuos, el método los «recicla» a nivel químico y genera una molécula útil para la industria. Eso sí, por ahora es un avance de laboratorio y conviene leerlo con calma antes de imaginarlo limpiando ríos o sustituyendo al reciclaje de siempre.



No es vinagre, es ácido acético

Cuando leemos «vinagre» es fácil pensar en cocina, ensaladas o conservas. Pero lo que produce este proceso es ácido acético (CH3COOH), un compuesto que está detrás del sabor ácido del vinagre y que también se usa como materia prima en la industria alimentaria, química y energética.

En la práctica, esto significa que el plástico no se convierte en una botella lista para echar en la ensalada. Se convierte en un producto químico que luego habría que separar y purificar para que pueda entrar en cadenas de valor. Esa diferencia es clave para entender el alcance real del hallazgo.



Y aquí aparece el problema de fondo. La propia universidad recuerda que los microplásticos se han detectado en muchos ecosistemas del planeta, con inquietud por los riesgos para la vida terrestre y marina, además de posibles impactos en la salud humana. No es poca cosa.

Un catalizador inspirado en un hongo

El corazón del sistema es un fotocatalizador, es decir, un material que acelera reacciones químicas cuando recibe luz. En este caso se trata de átomos de hierro dispersos (de «átomo único») incrustados en nitruro de carbono, un material conocido por su comportamiento fotocatalítico.

La idea se inspira en cómo ciertos hongos descomponen materia orgánica con enzimas. El equipo habla de «fotocatálisis en cascada» porque no es un único paso, sino una cadena de reacciones que va empujando al polímero hacia compuestos cada vez más simples, hasta llegar al ácido acético.

El propio resumen del artículo describe el mecanismo con bastante claridad. Durante la reacción se forman radicales hidroxilo (*OH) que oxidan el plástico hasta generar intermediarios de CO2, y después ese CO2 se fotorreduce para producir CH3COOH en el mismo catalizador. Según los autores, lo comprobaron con técnicas «in situ» y con cálculos de química computacional (DFT).

Resultados con plásticos comunes

Uno de los puntos fuertes es que el sistema se probó con plásticos muy comunes. El comunicado de Waterloo menciona PVC, PP, PE y PET, y añade que el método se mantiene eficaz incluso con mezclas, algo importante porque el residuo real rara vez llega perfecto y bien separado.

En el abstract del artículo aparecen cifras de rendimiento, medidas como miligramos de ácido acético por hora y por gramo de catalizador bajo un estándar de irradiación solar de laboratorio (AM1.5G). Los autores reportan 63,8 mg por hora y por gramo de catalizador desde PVC, 12,7 mg por hora y por gramo de catalizador desde PE, 5,4 mg por hora y por gramo de catalizador desde PET y 5,3 mg por hora y por gramo de catalizador desde PP.

También hay una validación bajo sol real, que suele ser la prueba de fuego. Con una intensidad aproximada de 0,6 «sun», el equipo indica que obtuvo 5,6 mg por hora y por gramo de catalizador a partir de PET en un reactor sellado, mejorando el transporte y el aprovechamiento de los fotones. Dicho de otra forma, no se queda solo en la lámpara del laboratorio.

Por qué este tipo de reciclaje interesa al planeta

El contexto ayuda a bajar la noticia a tierra. La OCDE calcula que la producción mundial de plásticos pasó de 234 millones de toneladas en 2000 a 460 millones en 2019, y que, tras las pérdidas del proceso, solo el 9% del residuo plástico terminó reciclándose. El resto se reparte entre incineración, vertedero y gestión deficiente.

Por eso cada innovación se mira con lupa. Este enfoque no viene a sustituir, de golpe, el contenedor amarillo ni el reciclaje mecánico que ya existe, pero sí apunta a una parte del problema que cuesta mucho resolver, los plásticos difíciles y los microplásticos que acaban en el agua.

El profesor Yimin Wu lo resume así en el comunicado. «Nuestro objetivo era resolver el problema de la contaminación por plásticos transformando los microplásticos en productos de alto valor utilizando la luz solar». Y añade un mensaje ligado al clima. «Este método permite que la abundante y gratuita energía solar descomponga la contaminación plástica sin añadir dióxido de carbono adicional a la atmósfera».

Lo que falta para salir del laboratorio

La palabra «prometedor» aparece mucho en este tipo de avances y aquí conviene ser realistas. El propio comunicado insiste en que el sistema está aún en fase de laboratorio y que la ambición es adaptarlo a un reciclaje y una limpieza ambiental a mayor escala usando energía solar.

Pasar de un reactor sellado a un proceso industrial implica resolver detalles que no se ven en un titular. Cómo se recupera el catalizador, cómo se separa el ácido acético del agua, qué ocurre con aditivos y contaminantes del residuo, o cómo se hace llegar la luz de forma eficiente cuando el volumen crece. Ahí es donde, en buena parte, se gana o se pierde.

Aun así, el equipo ya ha mirado la viabilidad con un análisis tecnoeconómico. Roy Brouwer, director ejecutivo del Water Institute y coautor de ese análisis, afirma que «tanto desde una perspectiva empresarial como social, los beneficios financieros y económicos asociados a esta innovación parecen prometedores». 

El estudio científico se publicó en Advanced Energy Materials.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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