Los peligros de la contaminación lumínica

En declaraciones a Radio Voz, en el marco del programa de educación ambiental “Ecovoz”, Paulino Gasalla, coordinador de la sección de astronomía de la Sociedade Galega de la Historia Natural, habló de un tipo de contaminación, la lumínica, sobre la que todavía hay poco conocimiento y sensibilidad por parte de la población, toda vez que, a su juicio “casi nadie entiende que ésta pueda producir algún tipo de alteración”.

Desde el punto de vista de la astronomía, apuntó que los inconvenientes son evidentes, ya que “si queremos ver el cielo, tenemos que salir a las afueras de los pueblos y ciudades para poder disfrutarlo en toda su plenitud y apreciar con nitidez cierto tipo de estrellas, sobre todo a partir de la tercera magnitud”. Pero hay más limitaciones. En este sentido, se refirió al problema que representa la iluminación sobre el medio natural, toda vez que la fauna que habitualmente vive en la oscuridad ve distorsionados sus biorritmos y, por tanto, su existencia.

Asegura que Galicia es un sitio privilegiado para observar las estrellas, sobre todo en ciertas zonas como montañas, pero cerca de las ciudades se presenta como una tarea difícil.

Entiende que poner fin a este tipo de contaminación es complicado. A veces se consiguen pequeños avances, como es la colocación de lámparas que proyectan la luz sobre el suelo, ahorrando energía, pero éstas nunca deben enfocar hacia arriba; otras veces se recomienda que no se pongan luminarias de sodio de alta expansión ni de neón, sino de baja expansión.

Reconoce que los cielos limpios empiezan a ser un atractivo importante para el turismo. Es el caso, por ejemplo, de los destinos “starlight”, pero insiste en que el cielo es Patrimonio de la Humanidad, por lo que debemos conservarlo para nuestro disfrute y el de las generaciones futuras.

SOBRE LA SOCIEDADE GALEGA DE HISTORIA NATURAL

Definida como asociación independiente y científica, dedicada al estudio, divulgación, conservación y defensa del medio natural sin fines lucrativos, constituye una entidad con más de 40 años de historia a sus espaldas, habiendo conseguido importantes logros durante todo este tiempo.

Asentada en Santiago, Ferrol, Sada, Pontevedra y Ourense, entre otros puntos, su cometido se centra en la protección del entorno, desplegando un plan de acción adaptado a cada zona geográfica.

Cuenta con un museo de historia natural en Ferrol, a través del cual, entre otros cometidos, se intenta acercar la astronomía a la naturaleza, como parte de ésta, y estudiar los mamíferos marinos. Pero, por encima de todo, Paulino Gasalla destaca la labor de concienciación ciudadana de esta asociación, con una clara orientación hacia la educación, siendo los centros escolares una de sus prioridades. De hecho, el Museo de Historia Natural recibió el pasado año unas 11.800 visitas.

En el marco del programa “Ferrol, naturalmente”, intentan dar a conocer el entorno natural del municipio: pequeños rincones de flora autóctona, playas, restos arqueológicos de antiguas instalaciones militares, piedras raras, resquicios de una mina de oro, etc. Habitualmente participan en esta iniciativa escolares de 4º, 5º y 6º curso de primaria, que combinan las salidas (normalmente cinco) con las que se hacen dentro de la entidad (museo y sección de astronomía). “A los niños les llama todo la atención porque se recrean en cosas que no ven nunca”, remachó.

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