PP, ‘palos en las ruedas’ para Garoña

Así lo ha anunciado el impulsor de la iniciativa, el diputado de Podemos-Equo, Juantxo López de Uralde, quien también ha subrayado que la propuesta promueve un pacto para un nuevo modelo energético basado en las renovables y con la participación de las distintas fuerzas políticas.

La Comisión de Industria del Congreso de los Diputados ha respaldado una proposición no de ley impulsada por Podemos-Equo, con el apoyo de PSOE y Ciudadanos, que «aboga por el cierre definitivo de la central de Santa María de Garoña (Burgos), por que se elabore un plan de reactivación económica de la zona, así como una comisión de seguimiento de su desmantelamiento».

Así lo ha anunciado el impulsor de la iniciativa, el diputado de Podemos-Equo, Juantxo López de Uralde, quien también ha subrayado que la propuesta promueve un pacto para un nuevo modelo energético basado en las renovables y con la participación de las distintas fuerzas políticas. También ha contado con el apoyo de Democracia y Libertad (DL), PNV, y EH Bildu.

Precisamente, existe un pacto parlamentario desde diciembre de 2014 sellado por PSOE, Izquierda Plural (IU-ICV-CHA), PNV, ERC, Coalición Canaria-Nueva Canarias, Amaiur, BNG, Geroa Bai y el propio Equo, en el que se comprometían a clausurar la planta atómica burgalesa en cuanto cambiase la mayoría parlamentaria.

La práctica totalidad de los diputados han recordado que el sindicato ELA anunció recientemente que los propietarios de la central habían trasladado a los trabajadores que cerrarían la planta por motivos económicos.

López de Uralde ha destacado también que en este periodo en el que la central ha estado parada «no ha habido problema de abastecimiento energético» porque es «prescindible», un aspecto que a su juicio «hace dudar de si todo lo que hay detrás de este proceso es reclamar el lucro cesante» de la misma.

Entre otros puntos, ha recordado que la atómica es «peligrosa», «está recalentando el Ebro», carece de espacio para almacenar sus residuos radiactivos, y avisa de que su reactor es gemelo al del accidente nuclear de Fukushima.

«La industria nuclear experimenta con Garoña para alargar la vida útil de las centrales. Sólo Soria quiere mantenerla abierta, no la quieren tener abierta ni sus propietarios», ha alertado el parlamentario ‘verde’, señalando también que los municipios de la zona también han reclamado su cierre definitivo, así como los parlamentos vasco, navarro y aragonés.

Enrique Bueno, desde Ciudadanos, también ha subrayado las palabras del presidente de Iberdrola señalando que las centrales «se cerraban por motivos económicos y no por políticos», y ha defendido la transición del modelo energético hacia uno basado en energías renovables. No es partidario de prolongar la vida útil de las instalaciones atómicas más allá de 40 años.

Esther Peña, del PSOE, espera que sea la última vez que se habla de la central y que la energía nuclear se vaya sustituyendo por otras energías sostenibles en el futuro modelo energético.

Desde el PNV, Pedro Azpiazu ha resaltado las numerosas iniciativas que se han defendido en la Cámara Baja en favor del cierre de la planta atómica, una central «pequeña», que «está obsoleta» y que es «innecesaria para la generación eléctrica».

«Su cierre, aparte de mejorar la seguridad y preservar el medio ambiente, evitaría peligros innecesarios», ha apostillado, indicando que el PP en País Vasco también aboga por el cierre de la misma, cuando el Gobierno no.

EL ‘NO’ DEL PP

Por parte del PP, el diputado Juan Bravo, ha defendido que sí es necesario un pacto de Estado por la energía, pero no el cierre de Garoña, como solicita la iniciativa. «Somos los únicos –que no apoyan su cierre– pero no hay ningún problema», ha subrayado.

Según ha argumentado, es necesaria la continuación de la energía nuclear en España dadas las circunstancias económicas actuales, y teniendo en cuenta que el país mantiene una dependencia energética exterior del 76%. Ha resaltado que da 30.000 puestos de trabajo en la actualidad.

«Mientras una nuclear cumpla con los criterios de seguridad, que les sean impuestos por el CSN, (…) no se puede, ni se debe prescindir de ninguna fuente energética, y la nuclear debe continuar con la optimización de los costes energéticos, y favorecer en la emisión cero de gases de efecto invernadero», ha agregado.

Además, Bravo ha preguntado a los diputados cómo se va a compensar la pérdida de producción de Garoña, tras su cierre, a pesar de que aporte el 1,6% de la producción energética.

A su vez, ha avisado que favorecer el cierre de las centrales nucleares a sus 40 años de vida útil conllevaría el cierre en ocho años de cinco plantas atómicas, que actualmente aportan el 13% de la producción energética en España, que de otra forma no se puede compensar.

También quiere saber de qué manera se va a defender una rebaja de la tarifa eléctrica (un 33% más alta que en Europa) si se cierran las nucleares, al tratarse de la fuente de energía con menor coste, y que además favorece las emisiones cero de gases de efecto invernadero.

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