“Los próximos acuerdos de libre comercio con los países productores de biocombustibles, especialmente los de América del Sur socavarán los objetivos de la Unión Europea, de descarbonizar el sector del transporte, advirtió una ONG. Los productores españoles ven con preocupación, dichos acuerdos”
Se está preparando un acuerdo entre la UE y el Mercosur (integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) para el ingreso de los biocombustibles sudamericanos en el mercado europeo, según declaraciones recientes de la comisaria de Comercio de la UE Cecilia Malmström, en Madrid.

Un libre comercio que frustra a los agricultores españoles
El sector agrícola de España está preocupado por los efectos de dichas negociaciones de libre comercio, entre la Unión Europea y terceros países. El acuerdo con Canadá (CETA) y las conversaciones en curso con el Mercosur, están suscitando dudas en el campo ibérico.
El problema estriba en que todos estos países son productores y exportadores de biocombustibles basados en cultivos, especialmente de aceite de palma y aceite de soja que tienen mayores emisiones totales que el diésel fósil, advirtió la ONG Transport and Environment (T & E).

Como parte de la revisión de la Directiva sobre Energías Renovables (RED), la Comisión Europea ha propuesto reducir la contribución de los biocombustibles convencionales en el transporte, en un 7% para 2021 y en un 3,8% en 2030.
También estableció la obligación de elevar la cuota de empleo de otros “combustibles de baja emisión”, como la electricidad que provenga de fuentes de energías renovables y los biocombustibles de producción sostenible, en el transporte, al 6,8%.

Esa es la razón principal de la preocupación del sector agrícola español, empeñado en producir de forma sostenible cultivos que sean la base del biocombustible que alimente a Europa. Si se permite el ingreso al mercado de biocombustibles muy baratos, será imposible competir con ellos.

Contradicciones
Brasil ha demostrado que el cultivo sostenible de la caña de azúcar puede suministrar alimentos y etanol para el combustible, sin dañar el Medio Ambiente ni elevar los precios de los alimentos, según afirma la FAO.
Sin embargo, T & E advierte que los acuerdos comerciales previstos contradicen el espíritu de la Directiva de Energías Renovables. “Existe el riesgo de que estos dos enfoques sean contradictorios”, dijo T & E en un nuevo informe. “A pesar de que la Comisión está señalando su alejamiento de los biocombustibles basados en los cultivos, seguirá habiendo demanda de los mismos, dentro del límite propuesto del 3,8%”.

Una vez que se concluyan los acuerdos comerciales, esta demanda será satisfecha cada vez más, por “biocombustibles baratos e insostenibles, basados en cultivos que se realizan en América del Sur”, advirtió la ONG.
Para T & E, la eliminación de las barreras comerciales en esas áreas, simplemente resultarán en un aumento de las importaciones de biocombustibles no sustentables basados en los cultivos de estas regiones. “Esto podría conducir a una mayor deforestación, pérdida de biodiversidad y más emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) de los biocombustibles”, advirtió el informe.

En un esfuerzo por garantizar el ahorro de carbono y la protección de la biodiversidad, la UE ha definido un conjunto de criterios de sostenibilidad para la producción de biocombustibles, que también se aplicará al límite del 3,8%.
“La UE supervisa, pero no toma en cuenta los efectos indirectos del cambio de uso de la tierra (ILUC) de los biocombustibles”, continúa el informe, destacando que los impactos de ILUC del aceite de palma y de la soja, son un contribuyente importante a los impactos ambientales negativos globales.



















