Algunas tienen aplicaciones muy prácticas, otras son simplemente curiosidades fruto del ingenio humano, pero todas tienen en común, que innovan intentando contaminar lo menos posible el medio Ambiente y reutilizando los recursos al máximo.
Paraguas ecológico
En Japón han inventado un paraguas que permite recoger el agua de la lluvia, al tiempo que se da un paseo. Aunque es algo incómodo dado que el envase que recoge las precipitaciones se cuelga del brazo, no deja de ser una innovación para reciclar agua.

Ropa solar
Los físicos del Wake Forest University en Carolina del Norte, EEUU inventaron un tipo de ropa que aprovecha el calor humano y la diferencia de temperatura que se crea en la prenda, transformándola en energía, con la que es posible recargar un MP3 o hasta un 25% de la batería de un teléfono móvil.

De la taza a la impresora
El diseñador coreano Jeon Hwan Ju ha inventado una impresora, que utiliza los residuos de café y de té, en lugar de la costosa y contaminante tinta, consiguiendo exactamente el mismo tipo de calidad de impresión.

Baterías de sepia
La batería ecológica del futuro también será comestible, gracias a la tinta de la sepia y a la investigación del científico Christopher Bettinger a la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburgh), quien se las ingenió para construir una nueva batería con pigmentos de sepia, que por ahora solo es un prototipo.

Esta batería podría tener aplicaciones en el campo de la sostenibilidad medioambiental, energética y médica. Por un lado, al ser comestible disminuye el impacto derivado de la eliminación de las baterías convencionales.
El otro aspecto de estas baterías se refiere a la posibilidad de aplicar la a la última generación de dispositivos médicos absorbibles, tales como los que suministran fármacos o los de estimulación cardiovascular.

Botellas que iluminan solas
El brasileño Alfredo Moser, inventó una bombilla que funciona sin electricidad. Sólo se emplea una botella de plástico de dos litros llena de agua y lejía colocada en el techo de la casa (se hace un agujero se coloca el envase y se ajusta de forma que quede colgando.
El funcionamiento es simple, la lejía hace que el agua siempre está limpia y la refracción del sol produce luz, que dependiendo de la intensidad varía de 40 a 60 W. Este invento ya ilumina el interior de miles de hogares pobres y aislados en todo el mundo.

Vehículo Lego de aire comprimido
Un joven rumano llamado Raoul Oaida, construyó con ladrillos Lego un coche totalmente ecológico, que funciona con aire comprimido, gracias a un sistema de propulsión que consta de cuatro motores orbitales a su vez formados por 256 pistones.
Tiene velocidad máxima de unos 25 km/h y Raoul tardó 20 meses en construir este coche empleando para ello, más de 500.000 piezas de Lego. Los cierto es que, aunque no es un vehículo que se pueda comercializar, es sin dudadas un ejemplo de innovación no contaminante.



















