Entrevista a Gilberto Gallopín, Ecólogo y experto en desarrollo sostenible

«La Ciencia de la Sostenibilidad no es otra ciencia, sino un enfoque nuevo»

 Entre sus experiencias más relevantes destacan la dirección de los Sistemas del Programa de Desarrollo Sostenible en el Stockholm Environment Institute y del Programa de Uso del Terreno del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) en Cali, Colombia. Gallopín asistió al II Congreso Internacional sobre Medida y Modelización de la Sostenibilidad celebrado el 5 y 6 de noviembre en Terrassa.

Hoy en día la sostenibilidad es un término violentado por el uso. ¿Cuál es la opinión de una persona que se dedica precisamente a pensar sobre el sentido de esta palabra?

El término sostenibilidad lleva consigo algunas dificultades conceptuales porque nada es sostenible siempre. La idea misma de equilibrio ecológico es un mito. Todo sistema ecológico y social está en permanente estado de cambio. Esto no quiere decir que debamos inhibirnos ante el hecho de que el mundo en que vivimos entre en un estado poco deseable. Hay que hacer un esfuerzo de explicación sobre este punto ya que la ambigüedad del término sostenibilidad, aunque no es negativa de por sí, requiere una especificación. Una tiranía, por ejemplo, puede ser sostenible. Si añadimos la palabra desarrollo introducimos un matiz de mejora.

¿Cuál es el sistema de organización más sostenible?

Aquel sistema socioecológico -humano y ambiental- en el que el valor de dicho sistema no sea decreciente en el tiempo. Puede decrecer transitoriamente pero no a largo plazo. Aquí llega entonces el problema del valor. Para algunos es monetario -existen trabajos científicos sobre cuánto dinero vale la biosfera- para otros es un valor de existencia de las especies; esta es la postura del deep ecology. Pero muchos también ven un valor en la calidad de vida y en los servicios ecosistémicos que sirven para mantenerla. Por tanto, según la perspectiva que cada uno tome, podrá hablar de la sostenibilidad, aunque se estará refiriendo a cosas distintas.

Por tanto, para construir una Ciencia de la Sostenibilidad sólida hace falta una visión integrada.

El mundo ya está integrado y hoy en día más que nunca. Somos nosotros los que persistimos en fragmentarlo porque nos han enseñado a pensar por partes. Nuestra formación conspira contra una percepción integrada pero sin esta última nunca habrá gestión integral. Por lo menos hoy ya sabemos que muchos problemas no se resuelven por esta razón.

¿Estamos hablando de una necesaria revolución del conocimiento y del método?

Exactamente, de hecho el desarrollo sostenible presenta desafíos a la tecnología y a la ciencia. El paradigma de la complejidad en el que se mueve este concepto supone pues un reto doble: práctico y epistemológico.

¿Quiere decir que el método científico como lo hemos entendido hasta ahora no es válido?

No, el método científico va a seguir siendo válido siempre, si bien hasta el momento sus mayores éxitos se han dado en la resolución de problemas simples. Puede parecer raro que diga esto pero muchos problemas de las diferentes ramas de la ciencia son simples en su particularidad, comparados con un sistema complejo como es el funcionamiento de una ciudad. La Ciencia de la Sostenibilidad no es otra ciencia sino un enfoque nuevo con la participación complementaria de otras formas de conocimiento.

¿Por qué esta complementariedad?

El conocimiento científico es una manera verificable de analizar la realidad y procede con experimentos y análisis, sin embargo hay aspectos de la realidad que no son cuantificables. Muchas veces la ciencia deja de lado lo que no es cuantificable, pero puede ocurrir que sea precisamente eso lo más significativo.

 ¿Cómo se articula todo esto para llegar a un esquema operativo?

Para empezar no partimos de cero. Soy miembro fundador de una iniciativa internacional para la Ciencia de la Sostenibilidad y hay otras redes e iniciativas en esta dirección. Aunque siguen siendo minoría respecto al establishment científico, están avanzando en el mundo académico. Incluso la National Science Foundation de EE UU tiene un capítulo dedicado a lo que llaman Sustainability Science. Sus fundamentos son: el enfoque global de las cuestiones, el trabajo interdisciplinar, y la utilización de todo el conocimiento disponible aunque no sea stricto sensu científico. Y esto posibilita una articulación del saber que no suprime la ciencia, al contrario, la agranda. Se trata de un desafío enorme porque no hay antecedentes, claro. Es más fácil demostrar que algo (un territorio, una gestión, un proceso) no es sostenible que lo contrario y esto nos indica de hasta qué punto nos hace falta más investigación en este campo.

El tema de la medida de la sostenibilidad es fundamental. Hoy existe una gran pluralidad de indicadores propuestos por múltiples agentes. Sin embargo, nunca la pluralidad había producido tanta inquietud: parece que nos aleje de la ciencia sólida que usted reclama.

La pluralidad de medidas puede causar una gran perplejidad, ciertamente. Todo tiene su historia: primero están los indicadores económicos y sociales, más o menos aceptados; luego vienen los ambientales y al final los de desarrollo sostenible, que deben dar cuenta de un concepto más ambiguo. Esto ha dado lugar a algunos malentendidos.

Déme un ejemplo concreto.

Sí yo registro un descenso del nivel de pobreza estoy dando un indicador de desarrollo económico, pero ¿me dice algo acerca de la sostenibilidad?

No me dice nada! No obstante, el nivel de pobreza está en todos los sistemas de indicadores de sostenibilidad. En el trabajo que desarrolle en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe propuse diferenciar los indicadores de desarrollo y los de desarrollo sostenible. Estamos en el inicio de un largo proceso pero por otra parte hay cada vez más conciencia de llevar a cabo proyectos científicos, como el Programa Geoesfera-Biosfera, que buscan la integración de los datos en lo que llaman el sistema Tierra. Pero todavía falta mucho para llegar a un sistema de indicadores universal.

Hay democracia cuando el gobierno es elegido libremente por el pueblo, cuando hay separación y un cierto equilibrio entre los poderes, cuando existe imperio de la ley y no arbitrariedad, etc. Y evidentemente hay países más democráticos que otros.

¿Se puede describir el desarrollo sostenible de un lugar con rasgos sintéticos pero a la vez inequívocos?

Un sistema socioecológico es sostenible si no consume más recursos que los que se renuevan; si hay equidad entre sus miembros, coparticipación en las decisiones; si mantiene un sistema económico sano y correctamente relacionado con el sistema mundial; si la gobernanza funciona. A nivel conceptual, como ve, se puede hacer, pero con mediciones cuantitativas, no. No podemos afirmar que un sistema socioecológico es un 5% más sostenible que otro.

Usted es coautor de un ensayo titulado La gran transición que es una atrevida y rigurosa posible historia del siglo XXI hasta el año 2068 que, por cierto, recuerda hasta cierto punto a la Breve Historia del Futuro de Jacques Attali. Transición ¿hacia dónde?

La gran transición se refiere a un cambio muy grande de paradigma y de valores hacia la constatación de que la calidad de vida es algo diferente e incluso algo superior al consumo material per cápita. Esta transición se hará con dificultades, incluso con retrocesos, pero es posible. Y lo es porque ya ahora existe un germen, sobre todo en la juventud, que está más desorientada e insatisfecha que nunca, que apunta en esa dirección. Este germen se está alimentando con las organizaciones no gubernamentales pero también con la fuerte irrupción de las redes a través de Internet. Valoramos también en el ensayo escenarios donde sucede, por decirlo así, más de lo mismo y otros de signo catastrófico con conflictos y autoritarismo; no cabe descartar estos otros escenarios, existe la posibilidad que se desarrollen en parte.

¿Qué opina de la teoría del decrecimiento de Serge Latouche?

El decrecimiento es una gran posibilidad para llegar a una sostenibilidad pero queda por ver si es una posibilidad para llegar al desarrollo sostenible. Si hay un decrecimiento a escala global, o bien va acompañado de un proceso de redistribución fuerte de la riqueza o lo que hará es mantener el status quo actual, condenando a los menos favorecidos a la pobreza para siempre.

Hace años que se relaciona a América Latina con una esperanza. Como latinoamericano ¿qué tiene que decir sobre esta idea?

América Latina es muy rica en recursos naturales, más que otras regiones del mundo. Por otra parte su población es cada vez más urbana y tiene una herencia cultural común. Eso forma parte de la promesa. Después de dos décadas perdidas, desde el año 2000 ha habido un progreso claro de la democracia y de la integración económica. Yo creo que en el futuro la región va a tener una gran importancia como proveedora de recursos y servicios para el resto del planeta, pero todo dependerá de la prioridad que se dé a la educación y a la ciencia y tecnología, que son motores a largo plazo para el desarrollo sostenible de los países. Brasil, en ese sentido, está yendo por el buen camino. En general América Latina está gestionando bien la crisis actual, mucho mejor de lo que lo hizo en el pasado en circunstancias parecidas.

 

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