Moda sostenible y tejidos respetuosos

La industria de la moda no se mantiene ajena a la tendencia social de integrar valores de respeto al medio ambiente y salir de compras, además de seguir siendo una opción muy recurrida para liberar tensiones o como forma de ocio, comienza a convertirse en una práctica que invita a la reflexión sobre lo que vestimos y el agotamiento de los recursos naturales y de muchos materiales.

 

Cuando vamos a una tienda a comprar ropa y calzado debemos ser conscientes de que ésta ha llegado hasta allí después de procesos de producción que tienen unas consecuencias medioambientales y sociales.

La gran cantidad de ropa que se produce conlleva una explotación de los recursos naturales, que en su mayoría no se recuperan mediante reciclaje. Además, durante el ciclo de producción de la ropa, se producen algunos impactos ambientales añadidos, en la producción de los tejidos, cuyo mayor problema radica en el uso de tintes y blanqueo del tejido.  

Aunque tradicionalmente la ropa sólo se producía con fibras textiles naturales, hoy en día se utilizan cada vez más las fibras artificiales, que se obtienen mediante síntesis química, y las fibras sintéticas, que se obtienen mediante síntesis química a partir de derivados del petróleo, recurso no renovable, y que generan un gran impacto ambiental en su producción. 

Por otra parte, la gran mayoría de la ropa que consumimos se produce en los países del Sur sin tener en cuenta, en muchos casos, las condiciones laborales de los trabajadores.

Muchas empresas están incluyendo cada vez más prendas y productos procedentes de materias primas cultivadas sin pesticidas ni químicos.  

Además, el Instituto Tecnológico Textil (Aitex) ha creado una etiqueta internacional, “Made in Green”, con la que se garantiza que el producto ha sido fabricado en centros de producción que respetan criterios de medioambiente y ética social.  

Delante de tanto esfuerzo del mundo de la moda para pacificarse con temas que, sin duda, no le pegan, no es de extrañar que nos asalte la duda de si no se tratará de una de estas tendencias que ella misma genera para reinventarse y sobrevivir.Démosle un voto de confianza a la responsabilidad social empresarial del sector, con el convencimiento de que esta tendencia, quizás más que las otras, se merece convertirse en algo más estable, y no sólo… ¡en una moda!  

www.divinusmagazine.es – ECOticias.com

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