Japón planea limitar a 40 años la vida de los reactores nucleares

El plan forma parte de la revisión emprendida por el Gobierno sobre la seguridad de las instalaciones nucleares tras la crisis desatada en la central de Fukushima, gravemente dañada por el terremoto y el tsunami que sacudió en marzo del año pasado la zona nororiental del país. Japón quiere reducir su dependencia de la energía nuclear, que antes de la tragedia cubría un tercio de las necesidades de electricidad a nivel nacional.

   Hosono ha desvelado parte de los proyectos que discute el Gobierno y ha admitido que «sería bastante difícil» mantener el correcto funcionamiento de reactores con más de 40 años de antigüedad. Además, «implantaremos estrictas medidas sobre las operaciones de los reactores nucleares», ha dicho el ministro, quien ha abogado por hacer de la «seguridad» la «principal prioridad»

   El Gobierno tiene previsto presentar la propuesta durante las sesiones del Parlamento que arrancarán a finales de este mes. De aprobarse un límite a la vida de este tipo de instalaciones, supondría un hecho histórico en el país asiático, ya que nunca antes había establecido por escrito un plazo así.

   Según el actual sistema, las plantas atómicas pueden solicitar una prórroga de sus operaciones tras sus primeros 30 años. En la mayoría de los casos, y si demuestran que cuentan con el mantenimiento adecuado, obtienen diez años más. El reactor número 1 de la central de Tsuruga, que entró en funcionamiento en marzo de 1970, cuenta con un permiso concedido hasta 2020.

   El nuevo plan del Gobierno también hace obligatorio que las centrales preparen planes de contingencia ante hipotéticos desastres. Las normas actuales dejan en manos de las empresas gestoras la elaboración de estas medidas.

¿MÁS INTERVENCIÓN?

   El anuncio de Hosono coincide con la publicación de declaraciones del ministro de Comercio, Yukio Edano, sobre una supuesta intención del Gobierno para hacerse con el control de todas las instalaciones atómicas que gestionan actualmente firmas privadas.

   En declaraciones al periódico ‘Yomiuri’, Edano ha criticado que las empresas «disfruten los beneficios» de gestionar las instalaciones al mínimo coste mientras las autoridades son las que se tienen que hacer cargo de los gastos por «indemnización y descontaminación» que surgen tras un accidente nuclear.

   El Gobierno ha creado un fondo con el que ayudar a la empresa TEPCO, al cargo de la central de Fukushima, a pagar las cuantiosas indemnizaciones por el peor desastre nuclear a nivel mundial de los últimos 25 años.

ECOticias.com – ep

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