Alemania y la cosmética ‘bio’

De Alemania no sólo proceden algunas de las empresas más importantes en el sector de la cosmética natural certificada sino que el país tiene también el mayor mercado de estos productos en Europa. 

«Alemania es uno de los países más importantes en lo que refiere a producción de cosmética natural. Aquí se formó el mercado porque hubo muchos pioneros trabajando desde hace años», explica Elfriede Dambacher, experta en este sector en Alemania. Habría pioneros de primera y segunda generación. Primero aparecieron la empresa suiza biodinámica Weleda, Dr. Hauschka Kosmetik y Annemarie Börlind… Luego, en los años 70 y 80, Laverana y Logona.

Weleda ya surgió en el 1929. Sigue teniendo su sede principal en Suiza. Su filial alemana, Weleda Naturals GmbH, no obstante, cultiva en Schwäbisch Gmünd 260 diferentes especies de plantas. WALA Heilmittel se fundó en 1935 aunque pasaron más de 30 años hasta que Rudolf Hauschka y la cosmetóloga vienesa Elisabeth Sigmund comenzaron a producir y vender sus remedios naturales para la piel bajo el nombre de Dr. Hauschka Kosmetik. La empresa Annemarie Börlind, por su parte, data del año 1959. Annemarie Lindner, una de sus fundadoras, sufrió problemas con la piel. Eso la llevó a la profesión de esteticista donde se especializó muy temprano en cosmética natural y produjo luego sus propios productos.

LOGONA
También Hans Hansel, fundador de Alraune, una de las primeras tiendas ecológicas en Alemania, y cofundador de Logona -que entonces todavia se llamaba Lorien Goods Naturkosmetic-, sabía cómo muchas sustancias en los productos cosméticos convencionales pueden perjudicar la piel u otras partes del cuerpo humano. Siendo profesional de la medicina alternativa decidió junto a varios colegas de Alraune dedicarse a vender productos cosméticos naturales. Aún no fueron fáciles de conseguir en aquellos tiempos: “15 lociones del cuerpo, 15 para la cara, unos pósters de indios y unas pomadas de Escocia, esto fue el primer surtido de Lorien Goods», se acuerda Hansel. Poco después empezaron a producir sus propios articulos: Las pomadas y lociones fueron quizás en comparación con la cosmética natural actual un poco „peculiares: tenían olores y colores muy poco convencionales. Sin embargo, cada vez más personas se sensibilizaron con el tema del aseo personal natural… Es lo que se lee en la página de Logona. Hoy en dia tiene una gran variedad de productos entre los destacan especialmente sus tintes vegetales para el cabello.
También en el caso del fundador de Lavera, Thomas Haase, fueron los problemas con la piel lo que le llevaron a investigar sobre productos de aseo personal naturales beneficiosos para la salud. Sufrió ya desde su juventud de neurodermitis. En 1975 creó su primer bálsamo de labios que se encuentra aún en el surtido de Lavera. Hoy en día abarca unos 250 productos. La otra gerente, Klara Ahlers, por su parte, abrió antes de trabajar para Lavera en el 1988 ya con 22 años la tienda Cremetopf. Situada en Göttingen, fue la primera tienda especializada en cosmética natural a nivel mundial, asegura. 

PRODUCTOS MASIVOS
Con los años creció la conciencia en la población sobre la nocividad de la cosmética convencional. A mediados de los años 80 el programa televisivo de investigación Monitor causó gran irritación cuando publicó una lista de champús que contenían dioxán, una sustancia cancerígena. Sin embargo, fue entonces todavía una minoría la que optó por la cosmética natural porque era mejor para el medio ambiente, había sido elaborada sin experimentos en animales y/o porque esos consumidores querían apoyar a pequeñas empresas en vez de a grandes capitalistas, afirma Ahlers. “En cambio, estaban dispuestos a asumir ciertos inconvenientes: que las lociones aún no fueran tan ligeras y que olieran mucho a hierbas, lavanda o naranja».
Hoy en día la cosmética natural certificada como ecológica ha llegado a la sociedad, como afirma Elfriede Dambacher en su anuario de cosmética natural 2012, y el panorama ha cambiado. “Importa cada vez más de dónde proceden las materias primas o que el embalaje sea reciclable porque esto forma parte del ‘lifestyle verde’. Pero en cuanto a eficacia, consistencia y color, los productos ya no deben quedarse atrás de los de la cosmética convencional», explica Ahlers. 
“Casi ningún sector se desarrolla tan rápido como el de la cosmética natural», confirman los organizadores de la feria líder de este sector, Vivaness, que se celebra cada año junto a la Biofach en Nuremberg. Crece a pesar de la crisis económica, también en Alemania. Esto se debe probablemente a la presencia de tiendas/perfumerías, como dm o Rossmann, que crearon sus propias marcas más baratas y accesibles para una clientela masiva. La marca alverde de la cadena dm tiene el mayor volumen de ventas en el país. Sigue las pautas estrictas del sello de cosmética natural a nivel nacional BDIH y en algunos productos también esos productos llevan el sello internacional NaTrue.
“Sostenibilidad fue desde el principio uno de los pilares de la filosofía de dm-drogerie markt. A pesar de que la cosmética natural fue durante mucho tiempo un segmento minoritario en el comercio, dm optó ya en 1989 por una línea de producto basada en materias primas vegetales“, explica Helena Thome, manager de producto de alverde. En el 2010 dm ganó con alverde por segunda vez el Premio Alemán de Sostenibilidad. Su receta de éxito consiste, según Thome, en una relación precio-prestaciones atractivo. “Los clientes reconocen las exigencias altas de calidad que ponemos nosotros mismos a nuestros productos», afirma.
Como pionera, Klara Ahlers no percibe las marcas propias de las tiendas y cadenas como competencia sino como complemento que hace llegar la cosmética natural a la gran masa de la población. “Siendo un éxito, las marcas propias de cosmética natural han allanado también el camino para Lavera, vendida ahora tambien en muchas perfumerías más convencionales», cuenta.

¿GREENWASHING?
El volumen de ventas de la cosmética natural certificada ha llegado en el 2011 en Alemania a 815 millones de euros. De esta manera Alemania tiene después de los Estados Unidos el mayor mercado de estos productos a nivel mundial. El sector creció en el 2011 por más de un 10 por ciento. Sin embargo, también la cosmética pseudonatural, como la llama la revista alemana Ökotest, gana cada vez más clientes. Según Ökotest, esta cosmética falsamente ecológica se aprovecha del deseo de mucha gente de consumir productos más sostenibles. Y encuentra trucos para engañarles. Hace un año la revista publicó un artículo sobre cuántos ingredientes naturales se encuentran realmente en los así alabados productos de Colgate-Palmolive, The Body Shop o Yves Rocher. Los resultados fueron espeluznantes. «En los productos pintados de verde revisados por nosotros se encuentran entre 15 y más de 60 por ciento ingredientes sin duda químicos o artificiales», escribió Christine Throl. Algunas sustancias empleadas incluso están bajo sospecha: el formaldehído. Algunas emrpesas, como Annemarie Börlind, tienen líneas certificadas y otras no.
En cuanto a los sellos, tanto el de BDIH como Natrue los impulsaron empresas como Weleda, Lavera, Logona y Dr. Hauschka. Así apareció la primera cosmética natural certificada en el 2001 en Alemania para ayudar a los consumidores a orientarse en esta jungla de ofertas serias y no tan serias.

Ingrid Wenzl
es periodista medioambientalista y residente en Alemania

Este reportaje, junto a otros, aparecerá en un monográfico dedicado a cosmética ecológica certificada de la revista The Ecologist que saldrá al mercado a principios de octubre.


COSMÉTICA ECOLÓGICA
“MADE IN AUSTRIA»

De gran relevancia mundial en este sector es la empresa austriaca Styx. Ya en 1915 experimentó Florian Stix, el abuelo del gerente actual, con pomadas y tinturas con efectos curativos y protectores. Algunos de sus productos se basaban en recetas tradicionales de la región y se encuentran aún en el surtido, como la pomada de mantequilla de cabra que se emplea para proteger y regenerar las células de la piel o una pomada para las manos ásperas de los labradores fabricada con patatas verdes. Sonnentor, por su parte, ofrece además de condimentos e infusiones sólo una gama pequeña de lociones o champús con el sello BDIH.

http://www.vidasana.org/ – ECOticias.com

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