La inteligencia no está en la tecnología, sino en el uso que hacen las personas

¿Qué es W!ladecans?
El Ayuntamiento hizo un proyecto muy ambicioso tanto de implantación como de uso de la tecnología en Viladecans. El nombre que engloba todas las acciones relacionadas con este desarrollo es W!ladecans. Es una estrategia global, porque entendemos que toda la ciudad tiene que avanzar al mismo tiempo sobre la base de la tecnología. W!ladecans incluye pues mantenimiento y gestión del municipio, introducción de tecnología en las escuelas, divulgación a la ciudadanía, etc. Y lo que siempre decimos es que la inteligencia no está en la tecnología, sino en el uso que hacen las personas. Por eso para nosotros es muy importante habilitar en las personas las capacidades de poder gestionarse con la tecnología.

¿Cuáles son las acciones que se han hecho para alfabetizar a la población en el uso de la tecnología?
Hemos hecho de muchos tipos. Por ejemplo, de formación directa en barrios, con colectivos de personas mayores o asociaciones, de gestión de redes sociales o de uso de Internet y del correo electrónico, entre otros. También hemos hecho un proyecto que a mí personalmente me gusta mucho, que es el de las parejas digitales: un proyecto intergeneracional donde hacemos parejas entre abuelos y nietos, el proyecto AWI.NET, que consiste básicamente en que los nietos enseñan a los abuelos el uso de la tecnología. Ya hemos hecho varias promociones de este curso, que además del valor de esta relación intergeneracional, da un cierto empoderamiento a los niños y jóvenes, que pueden ofrecer un servicio a las personas mayores a través de esta formación.

 

Viladecans es una ciudad puntera en la implantación de la tecnología en las escuelas. ¿Qué hace exactamente en este ámbito?
El proyecto W!ladecans nos permite también abordar aquellos problemas que para nosotros son fundamentales, como es el caso del éxito escolar. Por eso nosotros hemos hecho una estrategia muy agresiva de introducir la tecnología en las escuelas. Somos la única ciudad que tiene todas las aulas digitalizadas en todas las escuelas, y con un buen servicio de conectividad, aprovechando que somos operadores neutros de cable.

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La digitalización en las escuelas, además, ha generado un elemento muy importante: la motivación del profesorado para generar proyectos y programas para usar estas herramientas de manera creativa. Y para poner todo esto en común, hemos generado una red de innovación educativa con la participación de los maestros y de las familias en la que se pueden intercambiar todas las experiencias.

¿Qué quiere decir que una escuela está digitalizada? ¿Como es un aula de estas escuelas?
Hay tres elementos muy importantes. Primero, la infraestructura, sin la cual difícilmente puedes hablar de digitalización. En este caso concreto es la dotación de pizarras digitales que permiten el acceso a través de internet a todo tipo de contenidos dentro de la clase. Una segunda cuestión es la alta conectividad. Si tienes muchos aparatos conectados a una red habitual de las que suelen tener los centros educativos, no hay suficiente capacidad ; por eso estamos dando un giga en las escuelas de Viladecans. Tener una alta capacidad nos permite vincular todos los aparatos electrónicos que tienen los niños y niñas. Así podemos sustituir el 1×1, el ordenador portátil a cada pupitre, los aparatos con los que ellos trabajan más habitualmente: tablets, smartphones, etc.

Y a partir de eso ahora estamos trabajando mucho en la gestión de los contenidos. Por ejemplo, Viladecans colabora con unas escuelas de Suecia y Finlandia para crear el software que servirá de referencia en toda la Unión Europea para gestionar los denominados entornos personales de aprendizaje, que es el uso de todos estos aparatos para la educación en el aula. Las escuelas de Viladecans serán de las primeras de Europa en diseñar cuál es este protocolo y cuáles serán esos contenidos. Seremos los primeros en ponerlos en marcha en nuestras escuelas y esto, evidentemente, dará una calidad de servicio e innovación muy elevada.

El tercer elemento clave es cómo todo esto, tecnología, uso adecuado y las posibilidades que da, nos sirve también para potenciar las relaciones en red en la ciudad. Y aquí entra la red de innovación educativa, que vincula padres y madres, escuelas, empresas…

Una de las escuelas de Viladecans es una ‘smart school’, una escuela inteligente’. ¿Qué la diferencia de las demás?
Justo en el momento en que comenzaba la crisis, tuvimos la oportunidad de llegar a un acuerdo con el Departamento de Enseñanza por el que el ayuntamiento construía la escuela que nos hacía falta en Viladecans, con la financiación de la Generalitat. Y tuvimos muy claro que era nuestra oportunidad para generar un modelo de equipamiento, de hacerlo ex novo como nos gustaría que fueran todas las escuelas de Viladecans. Diseñamos esta smart school, que contiene todos los elementos tecnológicos que ya tienen todas las escuelas del municipio, pero también quisimos innovar en la construcción y en los materiales para encontrar soluciones más sostenibles.

Por ejemplo, en la construcción utilizamos materiales no prefabricados, sino preindustrializados, generados in situ. En el sistema prefabricado, se utilizan planchas y se montan. En el sistema preconstruido, preindustrializado, hicimos la escuela en una fábrica especializada, se desmontó y la volvimos a montar en la ubicación definitiva. Esto tiene la ventaja de poder incorporar directamente todos los elementos de climatización, aislamiento y sostenibilidad. El proceso industrial permite sistematizar todo esto. Y se hace en mucho menos tiempo y con menos coste también. Por el tipo de construcción, también hay menos residuos y esto también lo hace más sostenible.

Además del modelo de construcción, sobre todo introdujimos todos los elementos de climatización, generación y ahorro energético. La escuela tiene capacidad de autoabastecerse energéticamente con un sistema de placas solares y acumuladores, y prácticamente están implementados todos los mecanismos de ahorro y acumulación energética. Incluso da energía a un aparcamiento municipal que tenemos justo al lado, donde está el primer enchufe eléctrico de carga de vehículos. También tiene climatización, iluminación, y sensores para la máxima eficiencia energética. Es decir, es un equipamiento como nos gustaría que fueran todos los demás. Para nosotros es el modelo sobre el que iremos modificando todos los demás.

La escuela se abrió hace dos años y la valoración del funcionamiento del equipamiento es muy positiva. El problema que tenemos en este país no es tanto en la capacidad de generar energía o de buscar fórmulas que permitan autoabastecerse, sino la problemática que hay después para poder conectar esta energía a la red y entrar en el mercado energético. Por ello podemos aprovechar la energía sobrante que genera la escuela en un aparcamiento que hay justo al lado, pero no podemos pasar a la red ni gastarla en otro equipamiento municipal que esté más lejos.

¿Por qué cree que es tan importante crear ‘smart citizens’, ciudadanos que dominen las tecnologías?
El centro de la inteligencia es la persona, no la tecnología. La tecnología es el medio. Por eso tenemos que empoderar a las personas en este ámbito, habilitarlas para que puedan hacer un buen uso. Además, el acceso a las tecnologías será un elemento de desigualdad en el futuro. Por eso nosotros hacemos este esfuerzo tan importante para extender el conocimiento a todos.

Por ejemplo, ahora que se pone el énfasis en la formación continuada, poder acceder o no a todos los recursos de formación que se ofrecen a través de internet, ya es un elemento de desigualdad. Y también se ve en el acceso a los servicios públicos: si tienes la conectividad adecuada, ya existen tecnologías que permiten realizar en casa muchos controles médicos que hasta ahora hacían obligatoria la visita al hospital o ambulatorio. Para mucha gente mayor que tiene dificultades para desplazarse, tener esta opción conllevaría un aumento de calidad de vida.

También es importante acceder a toda la información que puede proporcionar el ayuntamiento, no sólo sobre las actividades que realiza o la gestión de trámites, sino en términos de oportunidades. Por ejemplo, los datos que nos proporcionan los sensores que tenemos en las farolas de las calles pueden servir para conocer la frecuencia de paso de una calle y ofrecer información muy interesante a quien quiera invertir en un local comercial, podrá saber cuál es el lugar más idóneo. Todo esto son datos abiertos, y se puede acceder con un mínimo de formación en tecnología.

Ustedes ya tiene experiencia en encontrar fórmulas alternativas a las que marca el mercado, como hicisteis con la instalación de la red neutra de fibra. ¿Cómo fue el proceso exactamente?
Hace años que vimos que los operadores de fibra no llegaban a Viladecans. Para nosotros la alta velocidad de internet es fundamental, tanto para la mejora del éxito educativo como a nivel de competitividad de empresas y de competencias de los ciudadanos. En Viladecans ya habíamos sido una periferia industrial y veíamos que podíamos quedar como una periferia digital, y eso no lo queríamos de ninguna manera. Por lo tanto, decidimos tomar nosotros la iniciativa: ya que las operadoras del mercado de telecomunicaciones no nos daban este servicio, decidimos hacerlo nosotros.

Y lo hicimos a través del mercado, que es la única forma en que legalmente se puede hacer en la actualidad. Se debe crear una empresa con un plan de negocio, sin subvenciones. Y así lo hicimos. Creamos una empresa municipal, nos dimos de alta como operador neutro de cable y generamos nuestra propia red, que llega hasta las casas de la gente, que luego contratan el servicio con el operador que más les conviene. Con este sistema, fuimos de las primeras ciudades en tener 100MB en casa, y actualmente ya estamos ofreciendo 300 con alguno de los operadores.

Todo esto significó que Telefónica demandó al Ayuntamiento de Viladecans ante el Tribunal de la Competencia. Pero el resultado fue positivo para nosotros. Se dio como buena nuestra fórmula. Tanto es así que hoy el modelo de implantación de red neutra es el que creamos en Viladecans.

¿Cómo se financia esta instalación de la fibra?
Las operadoras nos pagan a nosotros cuando pasan a través de nuestra fibra. Estos ingresos son los que devuelven la inversión.
¿Y salen los números?
Mucho. Porque, además, el índice de penetración que tenemos es elevadísimo, supera en dos o tres veces las previsiones que teníamos, que ya se estimaban como muy altas por parte de la comisión del mercado de las telecomunicaciones. Hemos llegado a más del 30% de las viviendas en los barrios donde hicimos la primera implantación. Como fruto de ello, las operadoras han espabilado y, gracias a los acuerdos que hemos hecho con ellas, este año llegaremos a prácticamente el 100% de cableado de 100 MB a todos los hogares de Viladecans, parte con la red municipal, parte con la que han puesto las operadoras.

También ha ofrecido wifi. ¿De qué manera?
Como en una primera fase no podíamos llegar con fibra a todos los barrios, y como hay usuarios que no necesitan 100 MB porque para consultar internet básico y el correo electrónico ya tienen suficiente con menos velocidad, en los barrios más populares del municipio y donde tenemos mayor densidad de población ofrecimos un servicio de wifi económico, un internet social. Da calidad adecuada, con un precio mucho más bajo que el cable. Es un wifi de pago, y por ahora ningún otro operador lo hace.

Simultáneamente también tenemos la red abierta de wifi, tanto en los equipamientos municipales como algunos espacios públicos de la ciudad.

Además de la conectividad, también habeis puesto mucho énfasis en promocionar el ahorro energético. ¿Cómo funciona el servicio de préstamos de contadores digitales?
Nosotros hemos hecho un mapa energético en la ciudad, y tenemos todos los datos de los consumos públicos y privados de Viladecans. Como ayuntamiento, evidentemente, estamos haciendo un esfuerzo para reducir el consumo, y nuestra previsión es que este año reduciremos un 8% en los equipamientos municipales. Pero el grueso más grande de consumo energético no es en los edificios públicos sino en los hogares. Debemos operar para reducir el consumo global de la ciudad, y por ello se lo debemos poner fácil a los ciudadanos.

Tenemos un proyecto de préstamo de contadores digitales y también de asesoramiento a domicilio para detectar posibles mejoras en el consumo energético, y además tratamos de hacer entender que no sólo la ciudad gana en sostenibilidad, sino que ellos pueden ahorrar mucho dinero, y que es fácil hacerlo. Los contadores los prestamos durante un tiempo y permiten que la gente vea qué estrategias pueden aplicarse dentro de casa para reducir el consumo y la factura. De momento tenemos 25. De todos modos, la clave serán los aparatos triple A, mucho más eficientes, será la manera más rápida de reducir el consumo. Pero si tienes un contador y visualizas que haciendo determinadas acciones hay un cambio importante, lo harás, y con ello la ciudad gana.

¿Qué otros proyectos tiene en marcha en cuanto al cambio de modelo de consumo energético?
Estamos tratando de generar un distrito industrial de consumo energético cero. En los últimos años en Viladecans hemos hecho un trabajo muy importante de renovación urbana de la ciudad. Al mismo tiempo que la ciudad crecía con barrios bien dotados de infraestructuras y equipamientos, hemos invertido para que los barrios antiguos no quedaran desequilibrados, para no tener barrios de primera y de segunda.

De la misma manera, ahora estamos trabajando en los polígonos de actividad económica. Hemos creado nuevos espacios de actividad económica, muy modernos, con todos los servicios y espacios de oficinas. Y entonces los polígonos antiguos pueden quedar como espacios de segunda. Ahora, sobre la base de un polígono que debemos renovar, queremos generar un modelo de polígono del siglo XXI. Uno de los objetivos, además de mejorar la movilidad, el acceso de infraestructuras y la tipología de edificación, es también poder incorporar medidas para reducir el consumo energético en la actividad económica. De momento estamos tratando de hacer este proyecto con la colaboración de la Unión Europea, y aunque todavía no está totalmente definido, le tenemos muchas ganas.

Las nuevas tecnologías también le han permitido ampliar las vías de participación y comunicación con la ciudadanía, como a través del chat mensual que contesta personalmente. ¿Cómo es esta experiencia?
En Viladecans tenemos muchas fórmulas de relación directa con la ciudadanía, y una de las que pensé que era interesante era abrir un chat mensual. Participan muchas personas cada mes, y si sumamos los que lo miran tanto el día que lo hacemos como después desde la web, estamos hablando de cientos. La verdad es que es una herramienta muy importante, que nos permite ver la actualidad de las consultas y demandas, es una vía de comunicación muy ágil. A mí me permite también tener un pulso directo de la gente, y permite incidir en temas que quizás no se resuelven o que quedan pendientes mucho tiempo… Es un elemento que nos ayuda a afinar mejor la tarea política.

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