La Comisión Europea impondrá ‘joint ventures’ obligatorias a grandes inversores para blindar la industria verde

Publicado el: 11 de febrero de 2026 a las 11:06
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Edificio de la Comisión Europea en Bruselas en el contexto de nuevas normas sobre inversión extranjera en sectores industriales estratégicos

La Comisión Europea prepara una reforma que puede cambiar por completo las reglas del juego industrial en Europa. Bruselas estudia obligar a las empresas extranjeras que inviertan más de 100 millones de euros en sectores estratégicos a hacerlo mediante empresas conjuntas, limitando su participación al 49 % del capital.

El objetivo no se menciona abiertamente, pero el mensaje es claro. Reforzar la autonomía industrial, frenar dependencias externas y evitar que las tecnologías verdes europeas queden bajo control foráneo. La medida impacta directamente en sectores clave como baterías, paneles solares y coches eléctricos.



La Comisión Europea obligará a grandes inversores extranjeros a asociarse con empresas europeas

Bruselas quiere frenar el dominio extranjero en tecnologías verdes y exige transferencia de conocimiento, empleo local y producción real en la UE

La propuesta exige mantener una parte significativa de la inversión en valor añadido e innovación dentro de Europa. También impone que al menos el 50 % del producto final se fabrique en la UE.

La Comisión Europea afirma que la Ley de Aceleración Industrial fortalecerá la resiliencia económica, impulsará la prosperidad y mejorará la autonomía estratégica. Bruselas busca expandir la demanda de bienes industriales bajos en carbono. Y de tecnologías de cero emisiones netas en todo el mercado único.



La Comisión Europea trabaja en una propuesta para obligar a ciertas firmas que inviertan más de 100 millones de euros en industrias en la Unión Europea. Pero que lo hagan a través de empresas conjuntas («joint ventures«) con un 49 % del capital como máximo.

El documento no se refiere específicamente a China, sino a las inversiones extranjeras directas (IED) en general. Pero está pensado para reaccionar a la pujanza del gigante asiático en tecnologías verdes. Que cuenta con una gran ventaja sobre la UE en sectores como los paneles solares, las baterías o los coches eléctricos.

El borrador apunta a las firmas de un país que controle más del 40 % del sector implicado. Y estipula que las empresas que inviertan en Europa estén obligadas a transferir conocimiento. Además de respetar un mínimo de al menos un 50 % de mano de obra local.

El temor al dominio en tecnologías verdes acelera el giro industrial europeo

Reclama además que una parte significativa del valor añadido, así como la inversión en innovación y desarrollo, se quede en Europa. Y que al menos el 50 % del producto final tiene que haber sido fabricado en la UE.

«La propuesta legislativa tiene como objetivo reforzar la resiliencia económica a largo plazo, la prosperidad y la autonomía estratégica de la UE. Apoyando la producción industrial y acelerando la descarbonización«, resume el Ejecutivo.

Bruselas quiere «aprovechar el acceso y la escala del mercado único para impulsar la demanda de productos industriales europeos bajos en carbono y tecnologías de cero emisiones netas». Y «maximizar la calidad y los beneficios para el mercado único de la inversión extranjera en la UE en los sectores más estratégicos».

Bruselas quiere que el valor añadido y la innovación se queden en Europa

La Comisión también aspira a «desplegar proyectos de fabricación a escala, acelerando y simplificando los permisos para proyectos industriales. Además de facilitar el desarrollo de (…) zonas de aceleración industrial».

Se pretende así que los bienes industriales verdes no se ensamblen en la UE para obtener una pegatina «Made in Europe». Si no fomentar una relocalización real en el mercado único.

Sí aboga, en cambio, por introducir una etiqueta de «intensidad de carbono» en los sectores energéticamente intensivos, como el acero, el cemento o el aluminio. De forma que destaquen los productos bajos en CO2 y mejorar así su valoración comercial con beneficios de cara a obtener ayudas estatales y a participar en licitaciones públicas.

Todo ello debería servir para alcanzar el objetivo de Bruselas de que la industria represente al menos el 20 % del PIB de la UE. Frente al 14,3 % actual, un nivel que se ha ido reduciendo progresivamente desde el 20,8 % del año 2000.

El documento, de 72 páginas más anexos, será una de las ideas que discutirán este jueves los líderes de la UE y de los Estados miembros. Que se citarán en el castillo belga de Limont, cerca de Lieja, para intercambiar opiniones sobre competitividad económica.

El Ejecutivo comunitario tiene previsto presentar públicamente la propuesta de Ley de Aceleración Industrial el próximo 25 de febrero. Pero en la reflexión sobre cómo ganar espacio económico participan todos los poderes de la UE.

Este mismo lunes, la presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Nadia Calviño, advertía en una carta dirigida al presidente del Consejo Europeo, António Costa, de que los proveedores chinos de inversores solares controlan más del 90 % del mercado mundial, lo que plantea riesgos de ciberseguridad y dependencia estratégica».

Nueva etiqueta de carbono y ayudas públicas condicionadas

Calviño defiende «una acción urgente y coordinada para diversificar proveedores, reforzar la capacidad industrial europea y mantener los compromisos internacionales, en particular en África», mientras el BEI prepara «un programa específico de apoyo financiero a fabricantes europeos de inversores solares».

También se tendrán en cuenta las consideraciones de la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) y exvicepresidenta de la Comisión Europea, Kristalina Gueorguieva, quien a finales de enero participó en un colegio de comisarios y ofreció su visión económica de la UE, haciendo hincapié en la necesidad de reforzar las fortalezas del bloque, en particular en el mercado único, agregaron fuentes comunitarias.

El planteamiento de limitar la inversión extranjera para obtener tecnología a cambio de cuota de mercado, gestado en el departamento del vicepresidente de la Comisión Europea responsable de Industria, el francés Stéphane Séjourné, es una idea que ya había defendido la automoción francesa.

Más inversión, mejores beneficios, según la Comisión Europea

El que fuera presidente de Renault y ahora director general del grupo de lujo Kering, Luca de Meo, ya abogaba en 2024 por optar por los consorcios en lugar de entrar en una guerra comercial con China a base de aranceles, cuando ejercía como presidente de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA). «Si quieres entrar en el mercado europeo, a cambio, tienes que ayudarnos a desarrollar el sector, con materiales y conocimiento (…).

Es lo mismo que hacen ellos», dijo en rueda de prensa en diciembre de 2024 De Meo, que defendía utilizar un modelo que China ya utilizó hace décadas con las inversiones europeas.

El plan agilizaría la tramitación de permisos para proyectos industriales y crearía zonas de aceleración industrial. También introduce una etiqueta de intensidad de carbono para el acero, el cemento y el aluminio, con el fin de premiar los productos de bajas emisiones en licitaciones públicas y ayudas estatales.

Bruselas aspira a que la industria alcance el 20 % del PIB de la UE, frente al 14,3 % actual. El debate sobre la competitividad incluye la preocupación por el dominio chino en los inversores solares y exige reforzar la capacidad industrial europea. Seguir leyendo en SOSTENIBILIDAD

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