La última decisión del Consejo de Asociación entre la Unión Europea y Marruecos cambia, de nuevo, las reglas del juego para lo que termina en nuestro plato. A partir de ahora, frutas, hortalizas y pescado procedentes del territorio ocupado podrán entrar al mercado comunitario con ventajas arancelarias y sin que el consumidor vea de forma clara que vienen del Sáhara Occidental.
¿Qué significa esto cuando coges una bandeja de tomate cherry en el súper o una bolsa de pescado congelado en oferta? La Decisión número 2/2025 del Consejo de Asociación UE Marruecos, publicada en el Diario Oficial el 28 de enero, modifica el Protocolo 4 sobre normas de origen. Los certificados EUR.1 dejan en blanco la casilla del “país o territorio de origen” y solo mencionan, en el apartado de observaciones, las regiones administrativas “Dakhla-Oued Ed-Dahab” o “Laayoune-Sakia El Hamra”. Es decir, el territorio desaparece del campo principal y se diluye en etiquetas regionales difíciles de interpretar para quien compra. La decisión se aplica con efecto desde el 3 de octubre de 2025.
Esta maniobra llega apenas un año después de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea anulase acuerdos comerciales que no distinguían entre Marruecos y el Sáhara Occidental, al considerar este último un territorio separado cuya población debe consentir expresamente el uso de sus recursos. En el caso C-399/22, el Tribunal señaló que los tomates cherry recogidos en el Sáhara debían indicar como país de origen el Sáhara Occidental, no Marruecos. Pese a ese mensaje, una objeción en el Parlamento Europeo para frenar la nueva decisión cayó por solo un voto.
Impacto en los agricultores y productores españoles
En el campo español el malestar es evidente. La Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas Vivas (FEPEX) denuncia que el cambio vulnera las propias normas de comercialización de la UE, que obligan a indicar el país de origen en frutas y hortalizas, y habla de un etiquetado confuso que perjudica tanto a productores como a consumidores. La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) va más allá y lo define como una “competencia desleal legalizada” que permite inundar el mercado con producto extracomunitario bajo reglas laborales y ambientales menos exigentes.
Los números ayudan a entender por qué el tomate se ha convertido en símbolo de este conflicto. Según los datos del propio sector, en la última década la producción de tomate de exportación en España ha caído con fuerza, mientras las importaciones comunitarias de tomate marroquí han aumentado más de un cuarenta por ciento. Para el agricultor que intenta cuadrar cuentas con costes al alza y exigencias ambientales crecientes, competir con invernaderos en el desierto subvencionados y con salarios más bajos no es solo una cuestión de precios, es una cuestión de supervivencia.
Agricultura intensiva en Dakhla y huella hídrica
Detrás de ese tomate cherry barato hay también una huella hídrica incómoda. La organización Western Sahara Resource Watch ha identificado al menos doce fincas agroindustriales en la península de Dakhla, donde se producen sobre todo tomates y melones para exportación. Explica que estos cultivos intensivos en pleno desierto se apoyan en acuíferos no renovables, que se están vaciando para sostener una agricultura pensada, sobre todo, para colonos y grandes empresas vinculadas a la monarquía marroquí y grupos franceses.
La propia Comisión Europea reconoce en su informe de 2023 que el acceso al agua de riego es el principal desafío del territorio y admite que no conoce con precisión el volumen aprovechable de los acuíferos. Señala que la superficie agrícola en las regiones saharianas ha crecido hasta unas 936 hectáreas en Dakhla y 400 en Laayoune, y que se están invirtiendo cientos de millones de euros en desaladoras y parques eólicos para regar cerca de 13 000 nuevas hectáreas de aquí a 2030. Más invernaderos, más energía y más presión sobre un ecosistema extremadamente frágil para que el suministro a la UE sea estable y barato.
Pesca en el Sáhara Occidental y sobreexplotación de recursos marinos
Y eso solo en tierra firme. En el mar la presión no es menor. Los datos oficiales marroquíes recopilados por organizaciones independientes muestran que alrededor del 73 % de las capturas costeras y artesanales del país en 2020 procedieron de las aguas del Sáhara Occidental, que aportaron más del 63 % del valor total. Evaluaciones encargadas por la propia UE y por la FAO concluyen que prácticamente todas las especies pelágicas de la zona se encuentran completamente explotadas o sobreexplotadas, salvo la sardina, que también muestra una tendencia negativa.
Mientras tanto, una parte importante de ese pescado termina fileteado, congelado y envasado en plantas del territorio o del norte de Marruecos para acabar en platos preparados, piensos para acuicultura o aceites de pescado que se consumen en media Europa. Para el pequeño pescador artesanal español, que ve cómo se recortan cuotas y se endurecen controles, resulta difícil aceptar que la UE financie infraestructuras en puertos saharianos al tiempo que habla de pesca sostenible y de economía azul.
Etiquetado, consumo responsable y derecho a saber
La cuestión ya no es solo geopolítica. Tiene que ver con lo que puede hacer una persona que quiere llenar la cesta de la compra con criterios ambientales y de justicia básica. ¿Cómo elegir si la etiqueta deja de decir claramente de dónde viene el tomate o el pulpo, y se sustituye por topónimos casi desconocidos que ni siquiera mencionan el Sáhara Occidental? Organizaciones de agricultores y observatorios como WSRW advierten de que, sin transparencia real, el consumidor europeo corre el riesgo de convertirse, sin saberlo, en apoyo financiero de un modelo que agota recursos hídricos y marinos en un territorio pendiente de descolonización.
Claves ambientales y de sostenibilidad
En resumen, la nueva normativa de origen no solo tensiona a agricultores y pescadores europeos. También plantea preguntas incómodas sobre cómo se explotan el agua y los bancos de peces en uno de los rincones más áridos y políticamente sensibles del planeta, y sobre el derecho de la ciudadanía a saber qué hay detrás de cada etiqueta.
La Decisión n.º 2/2025 del Consejo de Asociación UE Marruecos, que modifica el Protocolo n.º 4 sobre la definición de productos originarios y las normas de origen aplicables a las exportaciones desde el Sáhara Occidental, ha sido publicada en el Diario Oficial de la Unión Europea.




















