Biotecnología para un mundo más saludable y sostenible

Richard Kivel, fundador de Rhapsody Biologics, asegura que el éxito de la tecnología basada en la biología radica en el trabajo conjunto de industrias como la informática, la química o la farmacéutica.

Ha fundado e invertido en empresas de todo tipo, pero en los últimos 10 años Richard Kivel ha centrado todo su interés profesional en impulsar empresas de base biotecnológica. Su experiencia en esta industria se ha forjado trabajando en compañías como MolecularWare -una spin-out del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)- o TheraGenetics, enfocada a mejorar tratamientos relacionados con el sistema nervioso central. Actualmente es fundador y director general de Rhapsody Biologics. La compañía, con base en Singapur, se dedica al tratamiento de enfermedades infecciosas y al desarrollo de una nueva generación de vacunas.

Para Kivel, el esfuerzo de las industrias biotecnológicas debe estar “al servicio de la población mundial, no sólo mejorando su salud, sino garantizándole un consumo sostenible de recursos energéticos”. Recientemente ha pasado por España con motivo de la conferencia EmTech Spain, organizada por Technology Review en español, en la que participó como ponente. Allí tuvimos la oportunidad de conocerle y hablar con él sobre los usos y aplicaciones de la biotecnología en un futuro no muy lejano.

TR.es: ¿Qué te llevó a invertir en biotecnología?

Richard Kivel: Comencé mi carrera dentro del sector tecnológico, invirtiendo en empresas de software, bases de datos, redes… Y hace unos 10 años me pidieron que me uniese a una empresa, derivada del MIT, enfocada a desarrollar software para biotecnología. Desde entonces, he creado varias empresas y la última de ellas es Rhapsody Biologics, dedicada al desarrollo de vacunas. Ahora que me especializado en el sector de la biotecnología, me dedico activamente a buscar empresas de este campo para negociar e invertir en ellas.

¿Qué queréis lograr con Rhapsody Biologics?

Nuestro objetivo principal se encuentra en el área de las Hepatitis B y C. También estamos investigando el VIH y probablemente nos dediquemos al cáncer, pero de momento nos quedamos en el sector de las enfermedades infecciosas. Hemos desarrollado una plataforma de tecnología que identifica fragmentos inmunogénicos de la enfermedad. Esto ayuda a predecir las características de la unión de péptidos de antígenos leucocitarios humanos (HLA, por sus siglas en inglés) a las proteínas, y esta tecnología puede usarse para producir vacunas.

¿En qué punto nos encontramos a nivel global en el desarrollo de una vacuna contra el sida?

Se están generando importantes iniciativas alrededor de la enfermedad. Una de ellas se centra en mejorar el tratamiento de los pacientes ya infectados, mejorando y prolongando sus vidas. Por otro lado, se están desarrollando vacunas con la finalidad de prevenir el contagio del virus. Sabemos que, entre otras vías, este se transmite a través de las relaciones sexuales, y podemos bloquear esa transmisión utilizando distintos tipos de vacunas.

Vacunas aparte, ¿cuál es la situación actual de la biotecnología?

El panorama está marcado por los trabajos sobre genoma humano realizados en los últimos 10 años. Debido al éxito de estos proyectos, hemos obtenido una mejor instrumentación, nuevas aplicaciones en robótica, nuevas máquinas y nuevo software. Todo ello se está traduciendo en nuevas formas de diagnóstico, nuevos mecanismos de administración de fármacos y nuevas maneras de identificar enfermedades en fases muy tempranas. Gracias a estos avances, actualmente somos capaces de fotografiar el interior del cuerpo humano y ver tumores que nunca antes habríamos visto. También podemos tomar muestras de sangre para identificar posibles reacciones a fármacos, desarrollar terapias personalizadas y nuevas vacunas antes inimaginables.

Hace unos años eso habría sonado a ciencia ficción…

Sonaba a fantasía porque no entendíamos los fundamentos de la genética y genómica humana y porque no teníamos la capacidad tecnológica de utilizar toda esa información. Ahora celebramos el éxito que ha supuesto el desarrollo de máquinas que capturan, almacenan y visualizan datos. Todo ello está ayudando a los médicos a diagnosticar y tratar mejor a sus pacientes.

¿Qué podemos esperar para los próximos 10 años?

En poco tiempo seremos testigos de tres logros sorprendentes. Por un lado, gracias al implante coclear, conseguiremos que las personas con deficiencias auditivas escuchen perfectamente, incluso mejor que tú y que yo. Lo mismo ocurrirá en el campo de la visión: las personas invidentes o con defectos en la vista cuentan con una nueva tecnología que emplea chips de ordenadores y unos tipos especiales de polímeros que trabajan para conseguir crear imágenes nítidas. Esta tecnología ya ha logrado que puedan distinguir entre luz y oscuridad, formas y sombras, y pronto conseguirá también que puedan ver texturas, percibir colores y profundidad.

El tercer avance es el desarrollo de microchips para su implantación en el cuerpo humano. Estos chips se colocan en la piel como si fueran un tatuaje,  pueden llevar o almacenar datos y administrar medicamentos. Es el fruto del trabajo de distintas industrias cooperando juntas: biomedicina, química, informática… todas esforzándose por lograr que la gente pueda ver, oír o recibir tratamientos a través de su piel u otro tipo de aparatos.

¿Qué otras áreas está transformando la biotecnología?

Las investigaciones en el campo farmacéutico, en química, bioingeniería, genómica y genética están teniendo un enorme impacto en otras industrias. Por ejemplo, en el sector de la agricultura, donde hemos identificado ciertos cambios biológicos que pueden aplicarse a determinadas plantas para hacer que crezcan más rápido, más sanas e incluso luchen contra infecciones y enfermedades. También están cobrando mucha importancia los sectores de transportes y combustibles. La industria energética está experimentando grandes avances en extracción de aceites provenientes de plantas que después se convertirán en biocombustibles.

¿Estamos preparados para estos cambios?

El mundo está creciendo muy rápido. La población mundial alcanzará los 8 mil millones en unos 12 o 14 años. Nos enfrentaremos a un uso tremendo de recursos energéticos y tendremos que hacer un consumo más eficiente de energía, mediante el empleo de biocombustibles, la gasificación del carbón y otros mecanismos de producción de energía. Es cierto que existen áreas, como la modificación genética en agricultura y cultivos, donde la adopción de nuevas técnicas está siendo más lenta, porque la gente necesita convencerse de que son procedimientos seguros que no tienen efectos a largo plazo en la salud. Así que en definitiva diría que la introducción de estos mecanismos será lenta en las áreas de sanidad y alimentación humana, y mucho más rápida en lo que respecta a métodos de producción de energía.

¿Qué opina de la inversión en España en empresas de base biotecnológica?

España tiene una comunidad inversora muy fuerte dentro del sector privado pero una comunidad de capital riesgo muy débil, especialmente en biotecnología. Hace falta crear un ecosistema empresarial potente y trasladar la tecnología desarrollada por las universidades al mercado, mediante la creación de nuevas compañías. El Gobierno tiene que comprometer importantes fondos para crear una comunidad biotecnológica fuerte, trayendo talento de fuera que le ayude a manejar e invertir ese capital. Así que el éxito estaría en combinar calidad universitaria, emprendimiento y estructuras de alta calidad financiera para crear un fuerte sistema de empresas.

 

Isabel Díaz – www.technologyreview.eswww.centrodeinnovacionbbva.com

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