Andalucía. El Hospital Infanta Luisa incorpora un sistema PET-TAC que detecta tumores de hasta dos milímetros

El Hospital Infanta Luisa de Sevilla ha presentado este viernes su nuevo sistema PET-TAC, un dispositivo de alta precisión diagnóstica, que formará parte de la Unidad de Medicina Nuclear, que permite detectar tumores de hasta dos milímetros, que es poco invasivo y que permite aplicar el tratamiento más adecuado evitando la duplicidad de estudios.

Según los responsables de este hospital, el nuevo equipo es capaz de proporcionar imágenes dinámicas de pequeños cambios traducidos por marcadores moleculares. Además, es capaz de visualizar pequeñas lesiones oncológicas con mayor seguridad y sensibilidad que cualquier otro medio de diagnóstico por imagen.

   Del mismo modo, permite la realización de exámenes cerebrales rápidos y de alta resolución, así como evaluar y analizar el sistema cardiovascular de forma cuantitativa y dinámica.

   El doctor Hugo Galera Davidson, director general del hospital, ha señalado al respecto que este PET-TAC es el único sistema híbrido en el sector privado en Andalucía occidental y que las dos técnicas juntas, el PET y el TAC, han demostrado tener más capacidad que por separado y que el resto de pruebas que realizan diagnosis en Oncología para saber, si existe o no un tumor, si éste es benigno o maligno, su extensión y si hay metástasis.

- Advertisement -

   Además, todo este proceso se lleva a cabo en solo 25 minutos y con el máximo grado de precisión. «Ya no tiene ningún sentido instalar solo el PET, pues las ventajas de la tecnología híbrida PET-TAC son manifiestas por el rendimiento diagnóstico y por la comodidad del paciente», ha señalado este experto, quien ha considerado «previsible» que en un plazo de unos dos años «el obsoleto PET aislado quede fuera de uso».

   La superioridad del PET-TAC radica en que el paciente recibe la inyección de un trazador radiactivo, combinado con glucosa y posteriormente se introduce en la cámara. Las células del tumor tienen un metabolismo más intenso que las normales y por ello captan y consumen en gran cantidad la glucosa marcada con el trazador, el cual hace de ‘bombilla’ y emite la radiación que advierte donde están las lesiones malignas. De hecho, es capaz de detectar lesiones tumorales de unos pocos milímetros.

   El punto débil del PET es la información anatómica. Las lesiones se aprecian como áreas aisladas, sin poder precisar la localización exacta del tumor, ni su extensión ni sus límites morfológicos. Sin embargo, la fortaleza del TAC reside en su extraordinaria resolución morfológica, lo que facilita definir correctamente donde se está gestando el tumor y delimitar su tamaño. En consecuencia, con la fusión del PET y el TAC, se obtiene una visión más completa de la enfermedad.

   Desde el punto de vista de rendimiento diagnóstico, al tener una base anatómica con el TAC, el rendimiento del PET mejora en un 50 por ciento en lo que se refiere a la localización y demarcación del tumor primario, la invasión adyacente, las adenopatías, metástasis, etcétera.

OTRAS INDICACIONES

   También se indica la utilización de la metodología híbrida en algunos pacientes con tumores para evaluar la respuesta al tratamiento, fundamentalmente a la quimioterapia. Los especialistas evitan a toda costa continuar con terapias que no tienen eficacia y prefieren aplicar otras alternativas.

   Adicionalmente, la tecnología híbrida también se aplica fuera del ámbito oncológico, en determinadas enfermedades neurosiquiátricas. Cualquier neurotransmisor, pero sobre todo la DOPA, se puede marcar con isótopo emisor de positrones.

   Así se puede probar donde se encuentra un déficit de neurotransmisión en el ámbito del sistema nervioso central. Esto se aplica en el diagnóstico de la enfermedad de Alzeimer, en el Parkinson, epilepsia y en otras.

ECOticias.com – ep

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés