Recortar en ciencia retrasará décadas la recuperación económica española

En este sentido, el también investigador Pablo Jarillo (Valencia, 1976), galardonado con el Presidential Early Carreer Award

El premio Príncipe de Asturias en Investigación Científica y Técnica en 2006 y Premio Wolf en Física en 2013 Ignacio Cirac (Manresa, 1965), ve «con mucha preocupación» los ‘recortes’ a la investigación en España y ha advertido de que «si deja de financiar la ciencia un par de años, ese tiempo no se no se puede recuperar» y supondrá «décadas de retraso» para la recuperación económica del país.

   En este sentido, el también investigador Pablo Jarillo (Valencia, 1976), galardonado con el Presidential Early Carreer Award for Scientists and Engrineers (PACASE), ha agregado que «la ciencia es como un árbol, si dejas de regar se seca, muere, tienes que plantar otro árbol y esperar 40 años» hasta que crezca el nuevo.

   Ambos investigadores se han pronunciado en estos términos este martes en Valencia con motivo de la 34 Reunión Bienal de la Real Sociedad Española de Física (RSEF) que acoge la Universitat de València y que reúne alrededor de 800 físicos de España y Latinoamérica en el campus de Burjassot.

   Cirac, que actualmente dirige la División Teórica Max-Plank de Óptica Cuántica de Garching (Alemania), ha admitido que podría trabajar en España pero «tendría muchas más dificultades». Al recortar en ciencia, España «echa por la borda» todo el dinero invertido en la formación de sus científicos y «todo ese conocimiento adquirido» en sus años de estudio, del que después se benefician países extranjeros, como en el que él trabaja.

   «Alemania nos financia para que investiguemos para sus hijos» y tiene claro que «la investigación básica de hoy es la investigación aplicada de mañana, lo que investigamos hoy tendrá beneficios económicos mañana». Aunque eso sí, a largo plazo, ha recalcado, quizá dentro de 40 o 50 años.

   En la misma línea, Jarillo ha apuntado que en España hay investigadores «muy buenos» y centros en los que podría trabajar como en Estados Unidos, –investiga en el Departamento de Física de Massachussetts Institute of Technology (MIT)–, pero aquí los que pueden trabajar a ese nivel se cuenta con «los dedos de una mano» y allí son más lo que pueden hacerlo.

   De hecho, en España echa en falta la «confianza» en las ideas y el trabajo que pueden realizar los jóvenes. En el MIT, por el contrario, le han dado todo lo que ha pedido para llevar a cabo su investigación y evaluarán sus logros, en el campo teórico, en el plazo siete años. «En EEUU tienen muy claro que el desarrollo económico va ligado al desarrollo científico y técnico» y el 70% de su economía va unido directa o indirectamente a ello, ha precisado.

ORDENADOR CUÁNTICO, INFORMACIÓN SEGURA Y CONDUCTIVIDAD RENTABLE

   En cuanto a sus investigaciones, ambos han mostrado su interés por «dominar el mundo microscópico» aunque han avisado que para ver la aplicación de sus trabajos a la vida diaria habrá que esperar 30, 40 o 50 años. «Sé que habrá aplicación, lo que no sé es cómo ni cuando ni si viviré para verlo», ha apuntado Ignacio Cirac, quien se ha mostrado cauto a la hora de hacer «promesas» cortoplacistas.  

   Actualmente trabaja en el desarrollo del ordenador cuántico, con un sistema de computación basado en la mecánica cuántica, que permitiría en un futuro, algoritmos más rápidos.

   Al respecto, ha explicado que la potencialidad de este tipo de ordenadores se basa en que permitirán operar bits (0 y 1) de manera paralela, es decir «hacer muchos cálculos a la vez» y «resolver problemas» más complejos, operaciones que en la actualidad no se pueden hacer.

   De este modo, se podría por ejemplo, conducir la electricidad de forma «más rentable», ya que estos ordenadores podrán calcular por qué unos materiales requieren temperaturas más bajas y otros más altas para actuar como conductores, «pero ahora no sabemos por qué», ha recocido, y «cuesta mucho bajar las temperaturas» pero a temperaturas más altas «se podría ahorrar energía» e incluso almacenarla.

   Entre las aplicaciones que podrían tener estos ordenadores ha apuntado también a la trasmisión de información «más segura». Permitirían codificar la información y destruirla en caso del «ataque» de una persona no autorizada que quisiera leerlo, como los ‘piratas’ informáticos.

GRAFENO, «UNA BARAJA DE PROPIEDADES» TECNOLÓGICAS Y TERAPÉUTICAS

   Jarillo centra su investigación fundamentalmente en el grafeno, un material fuerte a la par que flexible, del que ha descubierto que se pueden es como «una baraja de cartas de átomos» del que se pueden sacar cartas y extraer sus propiedades, que son diferentes a las de la baraja en sí. Junto a este material, hay otros muchos similares, en los que se van separando ‘cartas’ y se van analizando propiedades y mezclando varias entre sí. «Podemos extraer cartas, estudiarlas, y hacer nuevas barajas» combinándolas con otras y sus propiedades.

   Se trata de una investigación a nivel teórico que en un futuro tendrá «aplicaciones extraordinarias», ha comentado. Europa ha realizado una «fuerte inversión» en este material a principios de este año y el científico espera que la investigación en este campo «avance a ritmo bueno».

   Dado que el grafeno es fuerte y ligero. La tecnología podría ser más fuerte, desde las pantallas de los móviles hasta material deportivo como raquetas de tenis, combinadas con grafeno en la superficie, para que no se rompan. Además se trata de un material hecho de carbono que, al menos, «no añade más contaminación» al que se superponga.

   En el tratamiento de enfermedades como el cáncer, el grafeno podría ayudar, en un futuro, a que las terapias fueran «más selectivas» y «menos dañinas». Se está investigando como, frente a otros materiales, el grafeno sí absorbe la radiación de infrarrojos. La técnica, que todavía se está investigando consistiría en inyectar partículas de grafeno que se adhieran a las células cancerosas y luego dispositivos de calor para destruirlas de manera selectiva.

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