La UVA arranca su Lanzadera Universitaria de Centros de Investigación Aplicada

Como ha detallado presidente del Ejecutivo autonómico en declaraciones recogidas por DiCYT, se trata de un edificio “modélico” en relación “con la eficiencia energética, la sostenibilidad y la optimización de recursos”.

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera; el consejero de Educación, Juan José Mateos, y el rector de la Universidad de Valladolid, Marcos Sacristán, entre otras autoridades, han inaugurado hoy la Lanzadera Universitaria de Centros de Investigación Aplicada (LUCIA), un edificio que albergará tres centros de investigación de la Institución Académica y que completa la construcción del Campus Miguel Delibes de la Universidad de Valladolid.

Como ha detallado presidente del Ejecutivo autonómico en declaraciones recogidas por DiCYT, se trata de un edificio “modélico” en relación “con la eficiencia energética, la sostenibilidad y la optimización de recursos”. “Para salir de la crisis tenemos que apostar por un nuevo modelo de crecimiento basado en la sostenibilidad, la innovación y los recursos humanos como es el caso de este edificio. La crisis no ha sido capaz de llevarse por delante el proceso de dotación de nuevas infraestructuras científicos-tecnológicas en las universidades públicas de la región. Podemos afirmar que todas nuestras universidades habrán mejorado su equipamiento de investigación a lo largo de la etapa más dura de la crisis”, ha precisado Herrera, quien se ha referido en este sentido al Edificio de Usos Múltiples de la Universidad de Salamanca, al Centro de Investigación Cibernética de la Universidad de León y al Centro de Investigación en Biotecnología Alimentaria de la Universidad de Burgos.

Por otro lado, Herrera ha destacado que el edificio LUCIA y los centros de investigación que albergará “están en concordancia con las prioridades de la llamada Estrategia Regional de Investigación e Innovación para una Especialización Inteligente de Castilla y León 2014-2020, en cinco áreas identificadas: agroalimentación, automoción y aeronáutica, salud y atención social, patrimonio y lengua y TICs y energía”.

Por su parte, el rector de la Universidad de Valladolid ha explicado algunas de las singularidades del edificio, como “su carácter no contaminante, su austeridad entendida como criterio de eficiencia en la gestión diaria y su adaptación al criterio de sostenibilidad”. Asimismo, ha incidido en los tres centros científicos a los que dará cobijo el LUCIA: la Unidad de Investigación en Nutrición, Alimentación y Dietética (dedicada al análisis de la calidad de los alimentos, con investigaciones que abarcarán desde aspectos moleculares y celulares hasta las cuestiones más directamente relacionadas con la alimentación y nutrición humana); la Unidad de Metabolopatías (c entrada en el diagnóstico genético de enfermedades metabólicas y otras enfermedades congénitas), y el Centro para el Desarrollo de la Sociedad Digital del Conocimiento (cuyo fin es la creación y mejora de nuevos servicios y aplicaciones dentro de la estrategia de fomento de la I+D+i).

El edificio ha supuesto una inversión final de ocho millones de euros, para una superficie total construida de 7.500 metros cuadrados, de los cuales 4.300 están dedicados a laboratorios y módulos de trabajo asociados, 1.950 a espacios destinados a TICs y 1.250 para las instalaciones. El LUCIA consta de tres plantas sobre rasante de las cuales las dos últimas se destinarán a laboratorios biomédicos, mientras la planta baja se dedicará a las TICs y a los espacios de uso público. La planta sótano alberga los almacenes y cuartos de instalaciones.

Edificio bioclimático

El edificio LUCIA, como ha señalado su arquitecto Francisco Valbuena, conseguirá unas reducciones de demanda de energía del 61% en iluminación, del 90% en calefacción y del 41% en refrigeración, obteniendo estándares de “Edificio Energía Casi Nula”. Para ello, se ha optado por un diseño bioclimático, la mejora de las envolventes (entiendo por envolvente “la piel del edificio”), unas instalaciones y equipos de alta eficiencia energética y un avanzado sistema de gestión y monitorización. Por otra parte, el empleo de la biomasa como energía primaria supone el uso de un producto local con potencial para reducir la dependencia energética de los combustibles fósiles y lograr que el edificio sea de “Cero Emisiones de CO2”.

 

En esta línea, la utilización de un sistema de cogeneración a pequeña escala basado en un proceso de gasificación a partir de la biomasa y aprovechamiento del gas generado en motores de combustión interna alternativos, desarrollado por la Fundación CIDAUT, permite suministrar la energía eléctrica y térmica demandada por el edificio.

 

Como ha subrayado Valbuena, en la construcción del edificio “se ha realizado primero un estudio del entorno para reducir al máximo la demanda de energía”. Así, además de optimizar la orientación, se ha creado una fachada en forma de “dientes de sierra” que permite aprovechar la luz natural y un “autoensombrecimiento” del Sol radiante de cara al verano. El arquitecto ha destacado además el aislamiento térmico del edificio que permite retener el calor en invierno y el frío en verano.

 

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