La compañía Softkinetic ha creado una innovadora tecnología que integradas en las Oculus Rift permite al usuario interactuar con los objetos de los mundos virtuales.
Quienes se hayan probado un casco de realidad virtual como Oculus Rift alguna vez admitirán que la primera reacción natural es efectuar una serie de gestos erráticos como estirar los brazos y mover las manos, para intentar palpar ese extraño mundo virtual que ven los ojos. Aunque eso es imposible, el impulso es inevitable, pues “hay algo inherentemente intuitivo que hace que las personas quieran agarrar las figuras que aparecen frente a ellos cuando se ponen uno de estos dispositivos”, asegura el jefe de Desarrollo de la compañía Softkinetic, Eric Krzeslo. “No hay más que ver a una persona con unas Oculus puestas, no hacen más que mover las manos”, añade.
Tras percatarse de este fenómeno, esta compañía especializada en soluciones de visión 3D y reconocimiento de gestos, ha sido la primera en integrar el tracking en las Oculus Rift. Esta tecnología reconoce la ubicación y los gestos de las personas, lo que proporciona una realidad virtual en la que el usuario puede verse las manos reproducidas en 3D (no un modelo tipo avatar que las represente). Pero lo más importante es que Softkinetic también ha logrado que el dispositivo permita emplear las manos para interactuar con los objetos virtuales que el usuario ve en la pantalla. El primer prototipo ya está disponible para desarrolladores y su última versión fue presentada la semana pasada en el evento InsideAR en Múnich (Alemania).
Para lograr el milagro de que una persona real manipule un escenario virtual, la compañía ha empleado una cámara que mide el tiempo que tarda la luz en llegar hasta los objetos. Al incorporarla a un dispositivo de realidad virtual, este reconoce todas las superficies de las figuras y la distancia entre ellas y es capaz de recrearlas en 3D en tiempo real. Han logrado enseñar a este dispositivo a que reconozca una mano humana y sus correspondientes gestos, de manera que al moverla en el entorno real, una mano idéntica en 3D replica el movimiento ante los ojos de la persona que lleva las gafas.
“Las personas no solo quieren tocar los objetos, quieren poder percibir su propio cuerpo dentro del universo virtual”, explica Krzeslo. El desarrollador belga hizo demostraciones del dispositivo durante el evento, que evidenciaron cómo su prototipo facilita que los usuarios reciban esa sensación de “ubicarse en el mundo virtual”, señala.
En las aplicaciones de realidad virtual como Second Life ya es posible que un avatar virtual replique los gestos del usuario gracias a los sensores de movimiento del dispositivo. No obstante, la tecnología de Sofkinetc va más allá. Cuando aparece un objeto virtual en la pantalla, el gesto intuitivo que lleva a intentar cogerlo se hace realidad, el objeto reacciona y puede trasladarse con los movimientos de la mano del individuo. Para guiar al usuario en esta tentativa virtual, los objetos susceptibles de ser agarrados en sus aplicaciones aparecen en la pantalla destacados con un círculo rojo.
El experto de Softkinetic aseguró a MIT Technology Review en español lo “sólida” que es su tecnología: “Funciona bajo una amplia variedad de condiciones lumínicas, la cámara reconoce los gestos incluso aunque la persona se mueva rápido, se aleje más de un metro y medio, o se acerque hasta estar pegado al dispositivo”. Además, no se produce ningún retraso entre el gesto real y la reproducción en 3D.
Gestos naturales e intuitivos
En InsideAR los asistentes pudieron probarse las gafas y jugar con unas aplicaciones que ya tienen desarrolladas. En la que tenían instalada, el usuario podía coger una serie de cajas de colores, apilarlas en una plataforma y crear distintos montones. De momento, los gestos necesarios para que el dispositivo los reconozca son algo exagerados: cerrar mucho la mano para que entienda que se trata del gesto “agarrar” y abrirla también muy ampliamente para “soltar” los objetos. No obstante, tras probarlo, algunos de los desarrolladores repetían a Krzeslo: “¿Y ya está? ¿No tenéis más?”. Soffkinetic quiere aprovechar el interés despertado en los desarrolladores y por eso busca a aquellos dispuestos a crear juegos basados en esta tecnología para las Oculus Rift.
Krzeslo espera que su llamamiento a los desarrolladores dé frutos pronto y, en pocos años, los usuarios puedan disfrutar “de una nueva forma de vivir los videojuegos”, comenta. No es difícil imaginar que las primitivas aplicaciones que han desarrollado hasta ahora puedan evolucionar rápidamente hacia escenarios más complejos en los que interactuar. La historia es prueba de ello. Muchos recordarán el famoso videojuego Sokoban que consiste en desplazar cajas para que el personaje logre salir de un laberinto. Igual que ordenar cajas virtuales desde un teclado supuso toda una revolución en la década de 1980, hacerlo con tu propia mano puede convertirse en el primer ejemplo de una nueva generación de videojuegos.
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