Los usuarios, una clave para innovar

Uno de los efectos más significativos de este cambio de mentalidad es el modelo de la cuádruple hélice, para el cual, a los centros de investigación y tecnológicos, a las empresas y a las instituciones, se les une la sociedad (los clientes y usuarios) como cuarto componente de la cuádruple hélice de la innovación.

El documento recoge los hitos innovadores más relevantes del 2014 en áreas de estado del arte, ciencia y profesionales tecnológicos, personas facilitadoras y empresarios innovadores, así como la opinión de un destacado grupo de expertos del ámbito educativo, económico, institucional y social, entre otros. El siguiente editorial de García Erauzkin abre la publicación:
Desplegando la cuádruple hélice: los usuarios, una clave para innovar   

Alberto Garcia Erauzkin. Presidente de Innobasque                                                                        

Hay un consenso generalizado: la innovación es vital para la sociedad y la supervivencia de las empresas. Al mismo tiempo que se extiende este consenso, emerge la necesidad de nuevas aproximaciones a la forma de llevarla a cabo. Los modelos y los propios sistemas de innovación están en revisión en toda Europa, debido sin duda a la propia coyuntura de nuestro continente. La razón cae por su peso: “no podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”, como decía Einstein.

Uno de los efectos más significativos de este cambio de mentalidad es el modelo de la cuádruple hélice, para el cual, a los centros de investigación y tecnológicos, a las empresas y a las instituciones, se les une la sociedad (los clientes y usuarios) como cuarto componente de la cuádruple hélice de la innovación. Innobasque fue reconocida en 2011 por la OCDE como una organización pionera en su adopción. Muy recientemente, la Comisión Europea ha comenzado a impulsar este modelo para el despliegue de la RIS3, la estrategia de especialización inteligente. Con este paso, la propia Comisión decide ir más allá de la noción tradicional, promoviendo una variedad de innovaciones que no tienen por qué estar únicamente basadas en I+D. RIS3 reconoce la importancia y la necesidad de incorporar a la sociedad, civil, en tanto que usuarios de innovación, y de esta manera pone a la demanda en el  centro del proceso, y promueve el desarrollo de innovaciones que  sean necesarias para los usuarios. En consecuencia, les otorga  un rol de co-liderazgo en los procesos.

Todo ello con la expectativa de que tenga efectos en un amplio espectro de actividades, tanto en contextos empresariales de B2B, donde se producen una gran cantidad de transacciones de innovación, o en relaciones entre empresas con producto para clientes finales, como en el sector público o en el espacio social, donde se producen algunos de los mayores  desafíos que van a transformar nuestra forma de vivir.

En un reciente estudio (The Global Innovation 1000, de PwC), las empresas globales líderes  afirman que  ahora son mejores en innovación de lo que eran hace 10 años, gracias a que han aprendido a incorporar la perspectiva de los clientes, de los usuarios. Algo que resulta crítico para mantener sus resultados. Según estas empresas, el elemento más importante para el éxito consiste en alinear las estrategias de negocio y de innovación. Con esta perspectiva, la fórmula clave es la incorporación de los usuarios a la hora de abordar la identificación de necesidades “no tan claras” de la demanda, y seleccionar la comercialización de aquellos productos y servicios originales que les den respuesta.

Como vemos, se está ampliando el concepto de innovación, aunque en esta extensión se han llegado a generar  expectativas “mágicas”, como si las chispas brillantes de la innovación se produjeran tras un “abracadabra”. Pero la noticia, la buena noticia, es que la innovación no es un truco de magia. Es simplemente la suma de una colección de pequeños pasos que forman un proceso, mayormente no lineal, con efectos no previstos, y que requiere mucha regularidad. La magia y la innovación no se parecen en nada. El auténtico prodigio consiste en combinar bien los elementos, y en el conocimiento de la dirección, el propósito, y el foco. Tenemos un reto, realizamos un diagnóstico, diseñamos una solución “diferente” y la implantamos con éxito. Y ya tenemos la innovación puesta en práctica.

La innovación tiene un requisito clave, la interacción entre personas. A su vez, la interacción depende de otro prerrequisito clave: el contexto. Aunque no podemos forzar la innovación ni imponer la interacción, sin duda podemos diseñar entornos y contextos fértiles para aumentar la calidad de la interacción entre personas que desencadenen innovación. Aunque no es una operación que pueda planificarse siempre, ciertos contextos son de hecho más fértiles y favorables para la interacción que otros.

Por ello, es crítico provocar contextos que maximicen las condiciones de posibilidad y oportunidad. En este sentido, la incorporación de los agentes de la demanda a los procesos de innovación abona el terreno, y acelera la aproximación a resultados necesarios. Cuando una organización dice estar innovando, la pregunta clave es «¿en qué?” Esta pregunta que actúa como un desencadenante, debe de ser relevante para articular la colaboración, permitiendo que emerja la confianza, y abriendo un nuevo escenario de posibilidades. En esto consiste el despliegue de la cuádruple hélice en Innobasque. Te animo a acercarte y probarlo.

 

www.innobasque.com – INNOVAticias

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