Cómo emprender desde dentro de una empresa

Juan Luis y Fernando Polo son los fundadores de la consultora en “social business” y transformación digital Territorio Creativo y autores de #Liderarios, un libro que resulta de la transformación total de una empresa que supo sacar lo mejor de cada uno de sus empleados.

Cuando tu empresa se acerca al borde del abismo, es hora de hacer un análisis exhaustivo, porque algo está fallando. Puedes echarle la culpa a la coyuntura (la tónica general en España) o bien reinventarte. Eso ha sido lo que han hecho Juan Luis y Fernando Polo. Estos dos hermanos han sabido dar un vuelco a su estructura y pasar de gestionar una empresa de 5 personas a tener una de 100.

Pero no solo eso: han logrado un eficaz cambio en su cultura empresarial que modifica la percepción que hasta ahora teníamos de una empresa. Aspectos como la eliminación de las jerarquías y una mayor libertad creativa de todos los empleados, pasan por ser los requisitos clave expuestos en #Lidertarios, el libro que ejemplifica su manera de proceder en Territorio Creativo.

¿Qué significado tiene para vosotros la consecución de este libro?

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Juan Luis: #Lidertarios tiene algo que nos suele pasar en Territorio Creativo y es que andar el camino nos hace reconocerlo, convertirlo en una forma de trabajo, en una posible metodología. Y eso nos hace escribirlo. Del año 2009, en el que teníamos 5 empleados, al 2014, con 100 personas, hemos ido descubriendo que, además de facturar más, había cosas que funcionaban y cosas que no, lo que nos permitió crear una metodología propia para cómo hacer que se incorporaran personas muy deprisa a una empresa en crecimiento.

Al mismo tiempo que estas personas se sintieran parte de ella prácticamente al día siguiente de haberse incorporado. Es, en resumen, convertir la cultura de empresa en un trabajo.

¿En qué momento decidisteis que necesitabais un cambio?

Fernando: Lo normal era cerrar la empresa o continuar un poco, que nos iba a costar lo mismo. Al final lo intentamos y parecía que iba bien en un entorno que está creciendo como es la demanda de social media. Cada día se incorporaba más y más gente. Y fue cuando llegamos a la pregunta “¿Qué queremos ser de mayores?”. Crees que puedes cambiar el mundo para bien, para ti y para los que te rodean.

Pero si creábamos una empresa al uso del siglo XX, era probable que no llegáramos, porque el entorno ya no es el mismo. Necesitamos gente joven, un cambio en la relación laboral, para que la gente tenga ganas de llegar al trabajo. Te das cuenta de que si quieres crecer, necesitas otra manera de gestionar la empresa.

“Hay que preguntarse qué hacer para que el empleado se sienta propietario, partícipe en una decisión clave”
Habláis de eliminar los jefes

JL: El concepto de jefe está ligado a una jerarquía. Existe en todas partes. Cuando estás en la cúspide nadie va a poder discutir tus decisiones. Vamos contra eso. La gente que entra nueva a trabajar ya no viene con los principios de antaño en los que decías “mi jefe es mi jefe”. Ahora venimos con un gran capacidad de aprendizaje, de hacer las cosas por nosotros mismos, que hace que no empecemos a rebatir las cosas que nos dicen.

Por eso tenemos que acabar con los jefes, porque en realidad el jefe -ni nadie- no es capaz en dar una única respuesta o la respuesta certera a los probemas que tiene una empresa de 100 personas. El cerebro colectivo es mucho más inteligente que el de una sola persona. Es así, aunque nos cueste reconocerlo. Y para esto hay que hacer partícipe a todos los trabajadores del día a día de la empresa, con la libertad y la responsabilidad que eso implica.

¿Cuáles son los aspectos clave en este sentido para que una startup crezca y pueda salir adelante?

F: Una startup tendrá que darse cuenta de que la forma de motivar y comprometer a la gente con el proyecto va más allá de decirle “yo te pago un dinero y haces lo que yo te digo”. Hay que preguntarse qué hacer para que el empleado se sienta propietario, partícipe en una decisión clave o que tenga autonomía en un área concreta.

En definitiva, las tres claves que fijamos se basan en fijar una visión que vaya más allá del día a día en la oficina -para que la gente sepa que trabaja para llegar a un objetivo- hacer que el equipo sienta que evoluciona profesionalmente, y dar autonomía a los trabajadores para que puedan desarrollar sus ideas, algo que, al mismo tiempo, puede ser beneficioso para la empresa en un futuro.

¿Qué es lo que definís en #Lidertarios como un “imprendedor”?

JL: Todos conocemos ya el término ‘emprendedor’ y todo lo el significado que ello conlleva. Un “imprendedor” es aquel que se preocupa de lo mismo, de que las cosas pasen, de la necesidad de cambiar algo, pero desde dentro de la propia empresa. Cualquier empresa que apueste por hacer de la gestión del talento su mayor baluarte, debe ser capaz de verles, de forjarles y de proporcionarles las herramientas necesarias para que desarrollen su creatividad.

¿Cómo se detecta a estos “imprendedores”? En definitiva, ¿cómo sabéis si alguien al que solo podéis conocer en una entrevista vale o no vale para la empresa?

F: No todas las personas está preparadas para trabajar en este tipo de empresas. Tenemos un problema para encontrar a esas personas que, por currículum, teóricamente valen. Pero a la hora de trabajar, no están acostumbrados a hacerlo sin directrices, sin normas. Y se desesperan al no tener una pauta. Una pauta que, al fin y al cabo, coarta su libertad. Sabemos que es un modelo de empresa escaso, pero poco a poco se irá haciendo normal.

 

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