Patentan una nueva forma de procesamiento de sonido para implantes cocleares

Investigadores de la Universidad de Salamanca patenta un innovador sistema en el que los procesadores de los implantes cocleares se comunican entre sí para oír mejor en entornos de ruido

El equipo de investigación de Enrique López Poveda, científico del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (INCYL) de la Universidad de Salamanca, ha patentado una nueva forma de procesamiento de sonido que se puede aplicar a los implantes cocleares que utilizan las personas sordas, de forma que resuelvan uno de los problemas que tienen estos dispositivos en la actualidad: los pacientes que los utilizan no pueden entender una conversación en entornos de ruido.

Los implantes cocleares actuales procesan los sonidos que recogen del ambiente y los transforman en señales eléctricas con las que se estimula el oído. Sin embargo, si una persona tiene dos implantes, cada uno funciona de forma independiente y esto no tiene nada que ver con el funcionamiento de los oídos sanos. “En una persona sin problemas de audición, un oído modula al otro a través del cerebro, pero cuando un paciente tiene dos implantes cocleares cada uno funciona de forma independiente y no están controlados por el cerebro”, explica Enrique López Poveda. Esto provoca que una persona con dos implantes cocleares sea incapaz de centrar su atención en el sonido que realmente le interesa si tiene otros ruidos alrededor. Para solucionar este problema, el procedimiento patentado apuesta por un modelo en el que los dos implantes estén comunicados y uno pueda modular al otro.

Desde el punto de vista teórico, este sistema pionero ya estaba definido, pero hasta el verano pasado no se habían realizado experimentos para comprobar su efectividad. Ocurrió en la Universidad de Duke, en Carolina del Norte (Estados Unidos), donde tiene su laboratorio Blake Wilson, especialista elegido hace poco doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca, que colabora desde hace 12 años con Enrique López Poveda. Desde la semana pasada estas pruebas ya se realizan en Salamanca, puesto que por primera vez en España existen los medios técnicos necesarios, en un laboratorio del INCYL.

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Hasta el momento, la tecnología necesaria para tener dos implantes cocleares comunicados entre sí aún no está disponible, así que los investigadores miden la eficacia de su procedimiento a través de una simulación que se realiza por ordenador. “El paciente se quita los procesadores de sonido de sus implantes y se los guarda en el bolsillo. En ese momento, no puede oír nada y lo que hacemos es simular mediante el ordenador dos procesadores de sonido que se comunican entre sí. El sonido del ambiente también se sustituye por los sonidos almacenados en la computadora”, explica el investigador.

Los experimentos simulan el nuevo sistema

En el experimento al paciente se le propone el reto de adivinar una frase mezclada con diferentes grados de ruido. Cuando el ordenador simula que el estímulo sonoro llega a través de dos procesadores que están comunicados y se modulan entre sí, la persona que se somete a la prueba es capaz de entender lo que dice la voz mucho mejor que cuando cada uno de los procesadores funciona de forma independiente. En Estados Unidos se realizaron los experimentos con tres voluntarios que tenían dos implantes cocleares y otros dos que tenían un oído sano y sólo llevaban un implante. En Salamanca, el primer paciente realizó el experimento la semana pasada y el próximo será un niño de nueve años, que pasará por el INCYL la semana que viene. Hasta el momento, las pruebas demuestran que el sistema funciona. En estos ensayos, los científicos controlan meticulosamente incluso la estimulación eléctrica del oído, tal y como lo harían los futuros procesadores que incorporasen el nuevo sistema.

Los científicos creen que el sistema auditivo funciona de una forma muy similar a como lo hace el visual. Gracias a que tenemos dos ojos somos capaces de apreciar la profundidad de campo y tener una referencia espacial de los objetos que vemos. Tener dos oídos podría tener un sentido muy parecido. “Si recibo un sonido de un lado, el oído más cercano silencia al contrario”, comenta López Poveda. Al interactuar entre sí y tener esa información espacial, se facilita al cerebro la tarea de atender más a un lado que al otro, siendo capaz de centrar la atención en una persona si dos hablan a la vez con la misma intensidad o en una conversación rodeada de un ambiente ruidoso como el de una cafetería. El sistema que ha patentado funciona exactamente igual.

“Seguro al 99% de que se comercializará”

Toda esta investigación está financiada por la empresa MED-EL, que también ofrece apoyo logístico, y los resultados son tan prometedores que la compañía tiene intención de explotar la patente. “Estoy convencido al 99% de que se va a utilizar comercialmente”, asegura el científico del INCYL, que piensa que en un plazo de tres o cuatro años ya habrá implantes cocleares que funcionen de acuerdo con este sistema.

Para ello la tecnología aún tiene algunos retos que resolver. Los implantes podrían comunicarse entre sí a través de algún cable, pero también de forma inalámbrica a través de sistemas como el bluetooth o incluso mediante una unidad central, que podría ser un teléfono móvil. Uno de los retos para aplicar este sistema es que las baterías que llevan los implantes cocleares se usan para generar los estímulos eléctricos que llegan al oído del paciente y, si esa batería también se emplea para la comunicación con el otro implante, sea por la vía que sea, duraría mucho menos. Por eso la clave puede estar en desarrollar una tecnología de comunicación entre los procesadores de los implantes que consuma muy poco.

 

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