Transgénicos para todos, el fin del monopolio

Publicado el: 13 de agosto de 2015 a las 10:15
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Que los transgénicos sí, que los transgénicos no, hace ya años que escuchamos este debate. Lo cierto es que los OMG (Organismos Modificados Genéticamente) ya están entre nosotros y en muy poco tiempo serán de venta libre, así que es bueno saber de qué se tratan en realidad.

 



Qué quiere decir OMG




Un OMG u Organismo Modificado Genéticamente es una planta (ya hay animales, pero ese será tema de otro artículo) a la que se le ha agregado de manera artificial un gen o varios genes denominados “transgén” y que pueden provenir de otra planta de su misma especie o de otro origen radicalmente diferente.

Un ejemplo para que se vea claramente cómo y por qué se realiza esta inserción genética que modifica el ADN original, es el del llamado Maíz Transgénico Bt, que es capaz de sintetizar un insecticida específico contra determinada plaga y para lograrlo se le insertó un “transgén” proveniente de una bacteria.

Cuando una planta es sometida a este tipo de modificaciones que tiene un fin determinado: mayor producción, resistencia a las sequías o a determinados productos, semillas más grandes, etc., se habla de cultivos transgénicos. Además del mencionado maíz, sin dudas el más famoso de todos es la soja.

Antes de que existieran estas técnicas, ya se modificaba el ADN de las plantas por medio de cruzamientos, hibridaciones, selección de semillas, esquejes y un largo etc. La limitación de estas técnicas era que solo se podía “mejorar” un cultivo experimentando con diferentes individuos de las mismas especies y que eso llevaba tiempo y amplios estudios y conocimientos.

De hecho Gregor Mendel, el padre de la Genética descubrió sus famosas Leyes, experimentando con la Pisum Sativum, denominación en latín de la planta de los guisantes, con las que realizó una serie de cruzamientos planificados con el fin de observar sus resultados.

Hoy en día, por ejemplo, si se encuentra que una gramínea (arroz, cebada, mijo) o una bacteria, son resistentes a un determinado tipo de insecto como podría ser un pulgón, porque produce sus propias defensas contra el mismo, puede colocarse ese “transgén” en otra planta de una especie diferente (tubérculos, rosales o lechugas) para las que dicho pulgón representa una plaga y la nueva planta será capaz de repeler su ataque.

¿Qué es eso de las patentes?

Una empresa agrícola de alcance multinacional llamada Monsanto fue la primera en desarrollar y patentar a mediados de los 90, un cultivo de soja que se modificó por inserción de un “transgén” bacterial que presentaba resistencia a un producto herbicida que ellos mismos fabricaban y que en la actualidad se considera de alta peligrosidad, denominado glifosato (el nombre comercial es Roundup).

Pero este tipo de patentes tienen un tiempo de validez que es de 20 años, vencidos los cuales el producto puede ser comercializado de manera libre, sin tener que pagar derechos a sus creadores ni depender de ellos para adquirirlos. Y el final del monopolio de Monsanto está llegando a su fin.

Lo mismo ha pasado con los medicamentos de venta libre. Hoy en una farmacia compramos AAS (ácido acetil salicílico) del tipo “genérico”, pero hasta hace unos años se pedía Aspirina, ya que la patente de dicho componente la tenía el laboratorio Bayer, hasta que ésta se venció y pudo ser fabricado por otras empresas y comercializado sin trabas.

En lo que respecta a los cultivos transgénicos, por poner un ejemplo: la Universidad de Arkansas ha logrado su propia soja anti glifosatos, una semilla diferente a la de Monsanto a la que han llamado UA5414RR y cuya patente ya se disputan varios empresarios agrícolas.

Ventajas de los OMS

Los defensores de estos cultivos explican que las resistencias a insectos e infecciones hacen que estos cultivos no necesiten aplicaciones de herbicidas, por lo que resultan más sanos. De igual modo es mejorable el contenido de nutrientes, el sabor, el color, el olor y todo ello es un aporte para quien los va a consumir.

En cuanto al aumento de la productividad y la fortaleza ante inclemencias climáticas como son las heladas o las sequías, son factores que hacen del cultivo y la recolección de los mismos, un negocio mucho más rentable que el de los cultivos tradicionales.

Inconvenientes de los OMG

Los detractores de todo lo transgénico hablan de riesgos inciertos para la salud humana, ya que consumir alimentos genéticamente modificados podría producir a largo plazo, variaciones en el propio ADN humano y dar lugar a alergias específicas o intolerancias alimentarias selectivas.

También a nivel del medio ambiente, temen que los cultivos transgénicos se “asilvestren” y sigan evolucionando, pero esta vez sin control de sus creadores, solo guiados por la Naturaleza y al ser más fuertes podrían ser una plaga por sí mismos, acabando con el equilibrio natural del ya frágil ecosistema de nuestro planeta.

En resumen, los OMS son una realidad. La Unión Europea ha “sugerido” que no se planten transgénicos y España es el único que aún continua haciéndolo en suelo europeo. Pero en realidad si bien no se cultiva, se consume igual, porque la soja de Argentina y Brasil es parte importante de los piensos con que se alimentan cerdos, gallinas y bovinos, que luego consumimos los humanos. Y como no hay una ley que obligue a declarar los contenidos reales de un producto, según Greenpeace tras muchas etiquetas de “grasas vegetales” se podría ocultar un OMG.

 

INNOVAticias.com

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