El aceite que se utiliza para cocinar también forma parte del debate sobre la alimentación en los hospitales, las residencias y las escuelas infantiles. COAG ha solicitado al ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, que el nuevo real decreto establezca el uso del aceite de oliva virgen extra y virgen tanto en crudo como para cocinar y freír, en lugar de mantener otras opciones para estos últimos usos.
Según la redacción del borrador descrita por la organización, los aceites vírgenes se reservan expresamente para aliñar ensaladas, mientras que para cocinar y freír se contempla preferentemente aceite de oliva o girasol alto oleico. COAG quiere modificar esa diferencia antes de la aprobación de la norma, prevista en el Consejo de Ministros del próximo 27 de octubre.
La petición de COAG afectará a los centros que atienden a los sectores más vulnerables de la población, como son las personas enfermas en los hospitales, los mayores en las residencias y los niños de hasta 3 años en las guarderías.
El aceite de oliva virgen extra
La organización agraria COAG ha reclamado al ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, que en el nuevo Real Decreto para fomentar la alimentación saludable en hospitales, residencias y escuelas de 0 a 3 años se apueste por el aceite de oliva virgen y virgen extra por “sus acreditados beneficios para la salud”.
El Real Decreto que el Ministerio prepara tiene prevista su aprobación en el Consejo de Ministros del próximo 27 de octubre.
Francisco Elvira, responsable de Olivar de COAG Andalucía y secretario general de COAG Jaén, señala que el aceite de oliva virgen extra (AOVE) “es la grasa más analizada y estudiada a nivel mundial para buscarle defectos, y no solo no se los han encontrado, sino que se multiplican los efectos beneficiosos en la prevención de enfermedades, incluso en la obesidad”.
En la redacción del borrador actual, el artículo 4.a incluye genéricamente el “aceite de oliva” entre los alimentos que deben formar parte de la oferta escolar, mientras que el artículo 4.g establece que para aliñar ensaladas se utilizará aceite de oliva virgen o virgen extra, pero para cocinar y freír se utilizará preferentemente aceite de oliva o aceite de girasol alto oleico.
La propuesta de cambio que plantea la COAG es que se recoja en el artículo 4.a: “La oferta de alimentos y bebidas en centros educativos estará compuesta, fundamentalmente, por alimentos frescos, de temporada y procedentes de canales cortos de distribución, como hortalizas, legumbres, cereales, preferiblemente integrales, frutas, frutos secos y aceite de oliva virgen o virgen extra”.
Y la propuesta de redacción del artículo 4.g quedaría así: “El aceite utilizado para aliñar ensaladas, así como para cocinar y freír, será aceite de oliva virgen o virgen extra”.
Elvira insiste en que estamos hablando de salud, de personas enfermas, mayores y de niños, por lo que insta a superar el mero “uso preferencial” y fijar una apuesta decidida e inequívoca por los aceites de oliva virgen y virgen extra (AOV y AOVE), los cuales concentran la totalidad de las propiedades beneficiosas acreditadas por la evidencia científica, base de la dieta mediterránea”.
La COAG recuerda que está demostrado que el consumo de aceite de oliva virgen (AOV) y, especialmente, de aceite de oliva virgen extra (AOVE) reduce el riesgo cardiovascular hasta un 30%, protege frente a la diabetes tipo 2, disminuye la inflamación y aporta potentes antioxidantes que cuidan el cerebro y las células.
Asimismo, destaca que el AOVE no solo es la mejor grasa para tomarla en crudo, sino que, según los estudios científicos, mejora las propiedades del alimento frito, tiene mayor estabilidad química y menor toxicidad estructural, presenta mayor resistencia a ciclos repetidos de fritura y hace que el alimento absorba menor grasa.
La distinción entre las categorías tiene una base que va más allá del nombre comercial. Según explica el Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, los aceites vírgenes se obtienen mediante procedimientos mecánicos o físicos, mientras que el producto denominado «aceite de oliva» combina aceite refinado con aceites vírgenes. El refinado reduce parte de sus componentes minoritarios, una diferencia relevante para entender la petición de COAG y precisar qué producto se compra y utiliza en las cocinas de estos centros.













