Las dietas vegetarianas y el riesgo de cáncer vuelven al centro del debate científico tras el mayor análisis realizado hasta la fecha sobre esta relación. Un estudio internacional que ha seguido a 1,8 millones de personas en tres continentes concluye que las dietas basadas en plantas pueden ofrecer protección frente a ciertos tumores. Pero también plantean desafíos si no están bien planificadas.
La investigación, liderada por la Universidad de Oxford, comparó consumidores habituales de carne con pescetarianos, vegetarianos y veganos para evaluar la incidencia de 17 tipos de cáncer.
Las dietas vegetarianas y el riesgo de cáncer: menos tumores en algunos casos
Un análisis de 1,8 millones de personas revela menor incidencia en riñón y mama, pero advierte sobre posibles riesgos en esófago y colon si no hay planificación nutricional.
Un estudio dirigido por la Unidad de Epidemiología del Cáncer de la Universidad de Oxford comparó a consumidores habituales de carne con consumidores de aves, pescetarianos, vegetarianos y veganos, analizando diecisiete tipos de cáncer. Los beneficios más evidentes se observaron en quienes evitaron la carne roja y procesada.
Los pescetarianos mostraron un riesgo quince por ciento menor de cáncer colorrectal, siete por ciento menos de cáncer de mama y veintisiete por ciento menos de cáncer de riñón. Los vegetarianos tuvieron una reducción del veintiocho por ciento en el cáncer de riñón, treinta por ciento menos de mieloma múltiple y disminuciones notables en los cánceres de páncreas, mama y próstata. Quienes consumían aves también experimentaron una reducción del siete por ciento en el riesgo de cáncer de próstata.
Reducción del riesgo en riñón, mama y próstata
La alimentación vuelve a situarse en el foco de la prevención oncológica.
El mayor estudio realizado hasta ahora sobre las dietas vegetarianas y el riesgo de cáncer ha analizado la salud de aproximadamente 1,8 millones de personas en nueve estudios de cohorte distribuidos en tres continentes. El resultado es un mensaje matizado: existen beneficios claros, pero también señales que exigen prudencia.
La investigación, liderada por la Unidad de Epidemiología del Cáncer de la Universidad de Oxford, comparó consumidores habituales de carne con comedores de aves, pescetarianos, vegetarianos y veganos, evaluando la incidencia de 17 tipos de tumores.
El inesperado aumento en esófago y colon
Los beneficios más consistentes se observaron en quienes evitan la carne roja y procesada. Los pescetarianos mostraron una reducción del 15 % en el riesgo de cáncer colorrectal, un 7 % menos de cáncer de mama y un 27 % menos de cáncer de riñón.
Los vegetarianos registraron una reducción del 28 % en cáncer de riñón, un 30 % menos de mieloma múltiple y descensos significativos en cáncer de páncreas, mama y próstata. Incluso quienes solo consumen aves como fuente animal presentaron un 7 % menos de riesgo de cáncer de próstata frente a los comedores habituales de carne.
Deficiencias nutricionales como posible explicación
Sin embargo, el estudio también detectó resultados inesperados.
Los vegetarianos presentaron casi el doble de riesgo de carcinoma de células escamosas de esófago. Además, entre los veganos se observó un aumento del 40 % en el riesgo de cáncer colorrectal. Aunque los investigadores advierten que este dato debe interpretarse con cautela debido al bajo número de casos registrados en ese grupo.
Los científicos apuntan a que estos riesgos no derivan necesariamente de la exclusión de la carne en sí, sino de posibles deficiencias nutricionales cuando la dieta no está adecuadamente planificada.
Una ingesta muy baja de calcio —habitual en dietas sin lácteos— podría influir en el riesgo colorrectal. En el caso del cáncer de esófago, se señalan posibles déficits de riboflavina y zinc, nutrientes abundantes en productos animales.
La importancia de planificar una dieta vegetal equilibrada
El estudio concluye que las dietas basadas en plantas pueden ser una herramienta eficaz de prevención. Pero requieren planificación, variedad y, en algunos casos, suplementación.
Porque no se trata solo de eliminar alimentos. Se trata de construir una alimentación completa y equilibrada.
Se obtuvieron resultados inesperados. Los vegetarianos tenían casi el doble de riesgo de carcinoma escamocelular de esófago. Los veganos mostraron un riesgo cuarenta por ciento mayor de cáncer colorrectal. Aunque los investigadores advierten que esto podría deberse al pequeño tamaño de la muestra y no solo a la dieta.
Los científicos sugieren que estos riesgos podrían deberse a deficiencias nutricionales y no a la propia eliminación de la carne. Una ingesta muy baja de calcio, común en dietas sin lácteos, puede afectar el riesgo de cáncer colorrectal. La deficiencia de riboflavina y zinc, abundante en productos animales, podría explicar el aumento del riesgo de cáncer de esófago. Seguir leyendo en VIDA SALUDABLE.


















