Esta es la forma correcta de lavar las fresas para quitar todos los restos de pesticidas y consumirlas sin peligro

Publicado el: 10 de abril de 2026 a las 20:37
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Lavar fresas bajo el grifo en un colador para eliminar pesticidas y suciedad de forma correcta.

Las fresas saben a primavera, pero también son de las frutas más delicadas. Su piel fina y rugosa hace que la suciedad y parte de los residuos de tratamientos agrícolas se queden pegados con facilidad.

Por eso, el típico “aclarado rápido” bajo el grifo suele saber a poco. La opción más equilibrada en casa es un remojo corto con agua y bicarbonato, un enjuague final y un secado cuidadoso antes de guardarlas o comerlas.



Por qué una fresa no se lava como una manzana

La fresa no tiene una piel gruesa que actúe como barrera, ni una cáscara que puedas retirar sin más. Además, su superficie con semillas atrapa restos con facilidad, y si la manipulas con fuerza se ablanda en segundos.

¿El resultado? Conviene limpiarla con mimo y con un método que ayude a “despegar” lo que está en la superficie, sin dejarla empapada. Y eso se nota.



Lo que el agua del grifo sí hace y lo que no

Lavar con agua fría es un primer paso y puede reducir parte de los residuos. El Centre for Science and Environment (CSE) estima que el lavado con agua fría puede retirar “alrededor del 75% al 80%” en algunos alimentos, sobre todo si se repite el lavado.

Pero no siempre se comporta igual. En un estudio en Foods (2023) con cuatro insecticidas en fresas, el lavado solo con agua del grifo rondó el 20% al 25% de reducción para varios compuestos, lo que muestra que depende del pesticida y de cómo se haya fijado a la fruta.

El método del bicarbonato paso a paso

El bicarbonato funciona por un motivo sencillo. Al disolverse deja el agua ligeramente alcalina, y eso puede ayudar a neutralizar ciertos restos y a desprender parte de lo que queda en la superficie. Un experto de la Universidad de Illinois lo resume así, “una solución de bicarbonato suele tener un pH de alrededor de ocho a nueve”.

En la práctica, lo más útil es hacerlo simple. Pon agua fría en un bol, añade una cucharadita rasa de bicarbonato por litro, mete las fresas cinco a diez minutos y muévelas con suavidad un par de veces. Luego enjuágalas bien bajo agua corriente y sécalas con papel de cocina o un paño limpio.

La evidencia de laboratorio también apunta en esa dirección, aunque no hay un porcentaje único que valga para todo. Un estudio en el Journal of Agricultural and Food Chemistry vio que una solución de bicarbonato (10 mg/mL) retiraba mejor ciertos pesticidas de la superficie que el agua del grifo. En Foods (2025) también avisan de que concentraciones altas pueden estropear la fresa, con pérdida de color y ablandamiento al usar bicarbonato al 5%.

Vinagre, sal y mezclas virales

El vinagre y la sal también se han estudiado. En el trabajo de Foods (2023) con fresas, un remojo en vinagre al 3% y otro en sal al 3% lograron reducciones medias cercanas al 46% al 49% para varios insecticidas, por encima del agua sola.

Entonces, ¿por qué tanta gente prefiere el bicarbonato? Porque suele ser más neutro de sabor si enjuagas bien. Y un detalle importante, mezclar vinagre y bicarbonato a la vez no suma, en buena parte se neutralizan entre sí.

Seguridad alimentaria sin obsesionarse

Aquí hay dos ideas que conviene no perder de vista. La primera es que las autoridades no recomiendan lavar frutas y verduras con jabón o detergentes, porque la superficie puede absorber restos y acabar sentándote mal. La FDA lo desaconseja y recuerda que lavar reduce bacterias, pero no las elimina por completo.

La segunda es que en España la recomendación básica de AESAN es clara, lavar bajo el grifo con la piel intacta y secar después. También aconseja cortar partes dañadas y, si hay hongos, descartar la pieza entera, algo muy útil con fresas cuando una empieza a “contagiar” al resto.

Guardarlas sin que aparezca moho

El error más común es lavarlas y meterlas húmedas en la nevera. La FDA recuerda que las fresas son fruta perecedera y conviene mantenerlas en una nevera limpia y fría (4 °C o menos), siempre lo más secas posible.

Cuando toque lavarlas, seca bien y retira el rabito al final, justo antes de comer. Si compras fresas ya cortadas o envasadas como “listas para consumir”, sigue lo que ponga el envase y evita que toquen tablas o cuchillos sucios.

Y para ponerlo en contexto, en la UE los controles oficiales son masivos. En los programas nacionales, el 98% de las muestras fueron conformes con la legislación, y EFSA concluye que el riesgo para la salud del consumidor es bajo en los alimentos analizados. Aun así, aplicar un buen lavado en casa es un gesto sencillo que suma.

El estudio más reciente citado en este artículo ha sido publicado en Foods.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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