Reasfaltaron una carretera utilizando fibras recuperadas de unos 80.000 pañales usados, y para 2025 el experimento se había ampliado a casi 210.000 pañales convertidos en material para 2.560 toneladas de asfalto a un precio comparable al de las fibras convencionales

Publicado el 21 de septiembre de 2026 a las 09:45
Síguenos
Máquina extendedora aplicando una nueva capa de asfalto durante la repavimentación de una carretera

Un pañal usado puede acabar formando parte de la carretera por la que llevamos a los niños al colegio. En Carmarthenshire, Gales, el consejo del condado probó esta posibilidad en marzo de 2024, cuando reasfaltó un tramo de la B4336, en Pontweli, con fibras recuperadas de unos 80.000 pañales.

La experiencia tuvo continuidad y aumentó de escala. Un informe oficial presentado en noviembre de 2025 recoge el uso de fibras de casi 210.000 pañales durante ese año en varios puntos del condado, con un precio comparable al de las fibras convencionales empleadas en el asfalto.

Cómo llegan al asfalto

El proceso comienza después de la recogida de los pañales usados. El Gobierno galés explica que apoyó a NappiCycle para desarrollar un sistema que permite limpiarlos y separar los plásticos de las fibras de celulosa, que forman parte del material absorbente.

En la prueba de Pontweli, los residuos recogidos por el consejo se procesaron en la planta de Capel Hendre hasta obtener pequeños gránulos fibrosos. Después se trasladaron a la instalación de Ludchurch, donde se incorporaron a una mezcla para pavimentación denominada Stone Mastic Asphalt (SMA), antes de extenderla sobre la carretera.

¿Qué papel tienen esas fibras? NappiCycle explica que, en su aplicación para carreteras, se añaden al betún, el material que mantiene unidos los componentes del asfalto. La aportación del pañal llega, por tanto, después de recuperar y transformar sus materiales.

Qué significa el mismo precio

El informe de carreteras de 2025 precisa que NappiCycle fijó para sus fibras recicladas un precio comparable al de las convencionales. Esa es la base de la afirmación de que utilizarlas no supone un coste adicional.


El matiz interesa a cualquiera que piense en el presupuesto de una obra pública. La comparación se refiere a ese componente de la mezcla y no permite calcular, por sí sola, cuánto cuesta toda la recogida, el reciclaje o el reasfaltado de una carretera.

Un problema de millones

La escala del residuo ayuda a entender el interés de la iniciativa. Según el comunicado del consejo de mayo de 2024, Carmarthenshire había recogido alrededor de seis millones de pañales solo durante 2023, una cifra muy superior a las 80.000 unidades de la primera prueba.

«Esta iniciativa demuestra nuestro compromiso con la responsabilidad ambiental y la innovación», afirmó entonces Aled Vaughan Owen, responsable de Cambio Climático, Descarbonización y Sostenibilidad del consejo. El planteamiento consiste en aprovechar materiales que todavía pueden tener utilidad después de su primer uso.

La propia NappiCycle describe otras aplicaciones para la celulosa recuperada, como los tableros de fibras y los paneles acústicos. Los plásticos separados se envían a otros gestores para su reciclaje, según la empresa, de modo que cada fracción puede seguir un recorrido distinto.

De una prueba a varios tramos

La documentación municipal de enero de 2025 ya recogía una segunda actuación en St Clears durante el verano de 2024. Según ese balance, permitió desviar del vertedero otros 5.000 pañales y las primeras observaciones apuntaban a un material duradero.

El informe presentado en noviembre de 2025 dio cuenta de una ampliación mayor. Registró 2.560 toneladas de mezcla para reasfaltado con esta solución y una equivalencia de 82 pañales por tonelada, hasta alcanzar las casi 210.000 unidades mencionadas.

Una idea con antecedentes

La experiencia de Carmarthenshire tenía un precedente dentro de Gales. El Gobierno galés anunció en febrero de 2022 una prueba con fibras de pañales en la A487, entre Cardigan y Aberystwyth, para sustituir materiales que normalmente llegaban desde Europa y otros lugares.

En aquel proyecto, los áridos procedían de un radio de unas 45 millas, aproximadamente 72 kilómetros. La propuesta combinaba la recuperación de residuos con proveedores cercanos, una forma de acortar el transporte de materiales.

Qué falta por demostrar

Reciclar residuos para una carretera también exige comprobar cómo se comporta el pavimento con el paso del tiempo. Cymru Quarry Group, participante en la actuación de Pontweli, contempla evaluaciones ambientales y presenta la mayor resistencia y duración como mejoras esperadas, sin aportar en esa ficha resultados comparativos de larga duración.

El consejo también atribuye ventajas climáticas al uso de empresas locales y a la reducción de desplazamientos. Sin embargo, su ficha del proyecto, actualizada en junio de 2026, no cuantifica el ahorro de CO2 de esta carretera, por lo que no permite expresar ese beneficio en toneladas de emisiones evitadas.

Los datos de ampliación figuran en el informe oficial de carreteras de 2025. La experiencia también está publicada en la página oficial de casos y resultados de Carmarthenshire, actualizada el 2 de junio de 2026.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario