Una mañana de lluvia de septiembre, Louise Moreton, la horticultora del colegio Wicor Primary School de Portchester, en el condado inglés de Hampshire, estaba retirando restos de plantas de patata del compost cuando oyó un chillido agudo. Pensó que era un ratón y resultó ser una esfinge de la calavera (Acherontia atropos), la polilla que sale en el cartel de «El silencio de los corderos».
La especie llega a Reino Unido desde el sur de Europa y África en números pequeños cada año. El hallazgo lo contó la BBC el 9 de septiembre de 2026, y los alumnos pudieron verla antes de que la soltaran.
Un chillido en el contenedor del compost
«Hacía tanto ruido y era tan grande que pensé: “Madre mía, tenemos otro ratón”, pero no, era la preciosa polilla», contó Moreton a la BBC.
Al diario local The News de Portsmouth le dio más detalles. «Llevé una carretilla llena de malas hierbas al contenedor del compost y cogí una buena palada. Oí un ruido muy agudo y pensé que podía ser un ratón», explicó. Y añadió: «Mi primera reacción fue correr adentro con las botas de agua puestas a buscar al director».
En el texto que mandó después al National Garden Scheme, la red británica de jardines abiertos al público en la que participa el huerto del colegio, lo resumió así: «Lo que por el tamaño y el color de su cuerpo y por su “chillido” agudo parecía un ratón, claramente no lo era mientras avanzaba por el compost».
Por qué chilla esta polilla
Según Butterfly Conservation, la organización británica dedicada a mariposas y polillas, los adultos chillan cuando se alarman, y lo hacen expulsando aire por la probóscide, la trompa con la que se alimentan.
«La esfinge de la calavera es uno de los insectos más chulos que hay: es la mayor esfinge de Europa; algunas vienen volando desde África, así que tiene su punto exótico; entra en las colmenas a robar la miel y, si alguien intenta atraparla, chilla», escribió en 2024 Pete Hughes, responsable sénior de comunicación de Butterfly Conservation.
La calavera del tórax y el cartel de 1991
El nombre viene de unos pelos amarillos en el tórax, justo detrás de la cabeza, que dibujan algo parecido a una calavera. Tiene las alas delanteras negras y moteadas y las traseras de un amarillo vivo, y Butterfly Conservation le da una envergadura de 8 a 12 centímetros, de punta a punta de las alas abiertas.

En la película de 1991, ganadora del Óscar, el asesino Buffalo Bill deja crisálidas de esta polilla en la boca de sus víctimas, y en los carteles aparece con las alas abiertas tapando la boca de Jodie Foster.
En Europa se tenía por un aviso de muerte si aparecía a la luz de una vela, recuerda David Britton en el blog del Australian Museum de Sídney. «A pesar de esta fama oscura, las polillas adultas son totalmente inofensivas para las personas», escribe.
Una migrante que no aguanta el invierno inglés
En Reino Unido se ve sobre todo entre agosto y octubre, casi siempre en el sur y el este de Inglaterra, aunque ha llegado hasta las Shetland y el oeste de Irlanda. Es nocturna, y muchos registros son de adultos que acuden a las trampas de luz, igual que tantos otros insectos que vuelan hacia la luz artificial.
El profesor Richard Fox, jefe de ciencia de Butterfly Conservation, lo explicó en declaraciones recogidas por The News. «La esfinge de la calavera siempre es una especie emocionante de ver en Reino Unido», dijo.
«Es una de las polillas más grandes que se pueden encontrar aquí: la oruga tiene un tamaño parecido al dedo de una persona adulta y la envergadura de la polilla llega a casi 14 cm», añadió. «Como visitante poco común de las zonas más cálidas de Europa, no es la polilla de jardín de todos los días, pero puede reproducirse aquí durante el verano, con orugas que suelen encontrarse en plantas de patata, aunque esas orugas no pueden sobrevivir a nuestros inviernos».
En el colegio también se documentaron. «Investigando un poco, el personal y los niños vieron que solo unas pocas llegan a Reino Unido cada año, lo que hace que este avistamiento sea a la vez raro y muy emocionante», escribió Moreton.
El atlas de lepidópteros de Hampshire y la isla de Wight la describe como un migrante raro, mucho menos común allí que la esfinge del convólvulo, aunque sus orugas se encuentran con más frecuencia que las de esa otra especie.
El viaje puede ser largo. En un estudio publicado en 2022, un equipo del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y de las universidades de Konstanz y Exeter siguió desde una avioneta a 14 de estas polillas durante un máximo de 80 kilómetros, y comprobó que mantenían el rumbo adaptándose a las corrientes de viento. Según la nota de Exeter, la especie recorre hasta 4000 kilómetros entre Europa y África cada año.
«Demostramos que los insectos pueden ser grandes navegantes, a la altura de las aves», dijo entonces Myles Menz, primer autor del trabajo, publicado en la revista Science.
Patatas, solanáceas y orugas bajo tierra
Las orugas comen sobre todo hojas de solanáceas, la familia de la belladona y la patata. Cuando están listas, se entierran y forman una crisálida, la fase en la que se transforman en adultas, y pasan bajo tierra de cuatro a seis semanas, según Butterfly Conservation.
The News apunta que la polilla de Wicor probablemente llegó al contenedor atraída por unas patatas que habían cultivado los niños de infantil y que se estaban compostando. Es una suposición del diario: Moreton cuenta que en el compost había restos de plantas de patata, pero ni ella ni el director dicen que eso atrajera a la polilla.
Las orugas tampoco son peligrosas. «La oruga de esta fascinante polilla puede crecer bastante y su cola de aspecto puntiagudo puede parecer intimidante, pero son completamente inofensivas para las personas y los animales», dijo en 2015 Sue Smith, presidenta de la delegación de Butterfly Conservation en Gloucestershire.
Los alumnos conocieron a Chianti antes de soltarla
En el colegio le pusieron nombre, Chianti, según el texto de Moreton para el National Garden Scheme. Mientras tanto la guardaron en un marco de hábitat especial dentro del contenedor para enseñársela a los alumnos, según la BBC. «Queremos que los niños compartan esto, es una oportunidad única en la vida», dijo Moreton. «Entenderán que se trata de cuidar la fauna que han traído a su hábitat».
«Los niños no se podían creer lo que estaban viendo», contó a The News. En su texto para el National Garden Scheme añadió que verla «ha despertado muchas conversaciones y un aprendizaje más profundo sobre nuestro mundo natural».
El director, Mark Wildman, lo vivió igual. «Ver una criatura rara es algo muy especial y hay que saborearlo y apreciarlo», dijo.
En Wicor todos los alumnos hacen horticultura con regularidad y aprenden sobre la salud del suelo, el compostaje y los abonos naturales, según la web del colegio. Algo parecido hacen los más de 4450 centros escolares con huerto que ya hay en España.
Lo que este hallazgo no permite saber
Es un solo ejemplar. Ni la BBC, ni The News, ni el National Garden Scheme dicen de dónde venía o si se crió en el propio huerto, y en la web del atlas del condado no aparece todavía este registro.
Con las medidas pasa algo parecido. Fox habla de casi 14 centímetros, la ficha de Butterfly Conservation de 8 a 12 y el atlas de Hampshire de 10,2 a 13,5.
La organización pide que le avisen si alguien ve una polilla migrante. «A medida que cambia nuestro clima, a nuestros científicos les interesa saber qué especies podrían reproducirse con éxito en Reino Unido, sobrevivir a nuestros inviernos y quedarse como residentes permanentes», escribe en su guía de 2026. Un estudio reciente calcula que en Europa ni las políticas de conservación más ambiciosas evitarían el declive de aves y mariposas.
Y a quien tenga compostador en casa, el Hampshire and Isle of Wight Wildlife Trust le pide que tenga «cuidado al remover o voltear el compost, sobre todo en invierno, porque puede haber animales escondidos o hibernando dentro, desde tritones comunes hasta erizos».
El National Garden Scheme publicó el 18 de septiembre de 2026 la crónica del hallazgo, con lo que escribieron Moreton y Wildman.
«Para muchos será un avistamiento único en la vida, y yo, desde luego, nunca esperaba ver una», reconoce Wildman.
Imagen: Wicor Primary School / National Garden Scheme












