Libera! interpone denuncia penal por la muerte de un disparo de la perra Sota en Barcelona

Tras casi una semana recabando la información necesaria y contrastando versiones de los hechos que se han publicado, la Asociación Animalista Libera de Barcelona.

La denuncia presentada por la asociación animalista va más allá del delito de maltrato animal, incluyendo el delito de abandono por dejar a la perra agonizando sin prestarle auxilio, así como un delito contra la integridad moral del propietario de Sota y los delitos cometidos por los funcionarios públicos implicados en el suceso. Se solicita la autopsia de la perra, con el fin de determinar el ángulo y la trayectoria de la bala, así como un examen de ADN de su boca. Por otro lado, la denuncia interpuesta por Libera! pide que se cite a los testigos presenciales y a los 10 agentes que actuaron en la intervención.

Tras casi una semana recabando la información necesaria y contrastando versiones de los hechos que se han publicado, la Asociación Animalista Libera de Barcelona, responsable de campañas tan emblemáticas como la prohibición de los circos con animales o la campaña Prou, que acabó con las corridas de toros en Cataluña, y acusación popular también en el trágico caso del perro Cooper, interpuso el pasado 24 de diciembre su denuncia por varios delitos contra la Guardia Urbana por la muerte de un disparo en la cabeza de la perra Sota a manos de un agente de este cuerpo policial.

Una de las abogadas penalistas de CoPPA (Coordinadora de Profesionales por la Prevención de Abusos), entidad especializada en la protección de colectivos vulnerables y en la relación del maltrato animal y la victimización de personas, trabaja en la acusación popular de este caso. Los hechos, que han causado una gran indignación ciudadana, se produjeron durante el mediodía del 18 de diciembre en la Gran Vía de Barcelona, cuando un agente que estaba pidiendo la documentación al dueño de la perra Sota, Tauri Ruusalu, un mochilero sin hogar que subsiste vendiendo pulseras en la zona, mató de un disparo en la cabeza al animal.

La versión de la Guardia Urbana, que afirma que la reacción del policía fue causada por un ataque de Sota, que le habría mordido en el brazo, choca frontalmente con las de el propio Tauri y las de varios testigos que se encontraban en el lugar de los hechos en el momento del incidente y que aseguran que la perra únicamente estaba excitada y que, si bien ladraba, solo tenía un comportamiento reactivo, no agresivo y del todo previsible, ante la situación. Los vecinos del barrio, que conocían a Tauri y a Sota por ser habituales de la zona, afirman que la perra, una mestiza de labrador, no era agresiva y que solía ser acariciada incluso por los niños, sin haber presentado nunca problemas de convivencia.

Varios vídeos que han circulado por las redes sociales en los últimos días así lo demuestran. Además del delito de maltrato animal, la denuncia incluye el delito de abandono por dejar al animal herido de muerte mientras agonizaba, todavía moviendo la cola y buscando con la mirada a su propietario, tal y como se ha visto en las imágenes grabadas por los testigos, sin prestarle la más mínima atención ni proporcionarle auxilio veterinario, bien para tratar de salvarla o bien para minimizar su sufrimiento mediante eutanasia.

Tauri Ruusalu vivía en la calle con Sota como única compañía y la denuncia de Libera! incluye la comisión de un delito contra la integridad moral por abuso de autoridad del agente que disparó a la perra, cuya muerte violenta ha causado un grave daño moral a Tauri. Además de la autopsia y la citación de los testigos presenciales, la denuncia requiere que se aporten por parte del Hotel Ayre Gran Vía, delante de cuyo edificio ocurrieron los hechos, todas las imágenes disponibles de aquel momento.

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