La brecha en la protección de los seguros está creciendo a un ritmo preocupante y deja cada vez más expuestos a hogares, empresas y gobiernos frente a los efectos del cambio climático.
Un nuevo informe de WWF advierte de que la pérdida de naturaleza está amplificando los riesgos climáticos, aumentando las pérdidas no aseguradas y poniendo en jaque la estabilidad económica y financiera.
La brecha en la protección de los seguros agrava los riesgos económicos del cambio climático
Un informe de WWF vincula el aumento de pérdidas no aseguradas con el cambio climático y la degradación de los ecosistemas.
Por qué la pérdida de naturaleza aumenta las pérdidas no aseguradas
La creciente brecha en la protección que ofrecen los seguros está exponiendo a los hogares, las empresas y los gobiernos a riesgos financieros cada vez mayores. WWF pide que la naturaleza ocupe un lugar central en las estrategias de resiliencia y reducción de riesgos.
En un nuevo informe titulado «Abordar la brecha en la protección de los seguros: aprovechar el clima y la naturaleza para aumentar la resiliencia», WWF advierte de que la pérdida de naturaleza, combinada con el cambio climático, está contribuyendo a las pérdidas no aseguradas.
Centrándose en las economías avanzadas, el informe examina la relación entre el cambio climático, la pérdida de naturaleza y la brecha global en la protección de los seguros.
En base a este análisis establece soluciones políticas para reforzar la resiliencia y garantizar que las sociedades sigan siendo asegurables.
Si bien muchos análisis convencionales identifican el cambio climático como el principal factor ambiental que impulsa el aumento de las primas de seguros y la ampliación de las brechas de protección, este informe muestra que la pérdida de naturaleza es una fuerza a menudo pasada por alto, pero que amplifica los riesgos físicos del cambio climático. Concluye que proteger y restaurar la naturaleza es una de las formas más eficaces de fortalecer la resiliencia y reducir esos riesgos.
Los ecosistemas degradados son menos capaces de actuar como amortiguadores naturales contra los efectos del clima extremo, lo que refuerza un ciclo destructivo que se perpetúa a sí mismo, en el que fenómenos cada vez más frecuentes y graves afectan a comunidades cada vez menos resilientes.
Por ejemplo, en zonas de deforestación generalizada, el riesgo de que se produzcan inundaciones a gran escala puede aumentar hasta en un 700 %. Las consecuencias económicas y financieras derivadas de los fenómenos meteorológicos extremos y los riesgos climáticos crónicos están aumentando rápidamente.
Las pérdidas mundiales relacionadas con desastres alcanzaron un valor estimado de 2,3 billones de dólares estadounidenses en 2023, incluidos los costes indirectos y los costes para los ecosistemas.
Por qué la pérdida de naturaleza aumenta las pérdidas no aseguradas
El informe analiza el reto de la asegurabilidad más allá de los seguros de propiedad, demostrando cómo los riesgos climáticos y naturales también están provocando pérdidas en los ámbitos de la salud, la agricultura, la responsabilidad civil, la interrupción de la actividad empresarial y las infraestructuras, lo que aumenta los costes sanitarios, reduce la productividad, eleva los precios de los alimentos y deja sin cobertura las interrupciones de la cadena de suministro.
A medida que las aseguradoras responden aumentando las primas, limitando la cobertura o retirándose de las zonas de alto riesgo, cada vez más personas y empresas quedan expuestas.
En los Estados Unidos, la brecha de protección de los seguros ascendió a un promedio de 64 000 millones de dólares estadounidenses al año entre 2021 y 2024, mientras que en la Unión Europea alcanzó los 59 000 millones de euros al año entre 2021 y 2023.
De las inundaciones a la salud: los sectores más expuestos
El informe concluye que los efectos combinados de los fenómenos meteorológicos extremos y el aumento de las brechas de protección están afectando a los ingresos, los precios de los activos, los mercados crediticios e hipotecarios y las finanzas públicas, con riesgos crecientes para la estabilidad económica y financiera, la prosperidad y la cohesión social.
El impacto en los presupuestos públicos es especialmente significativo.
Los fenómenos meteorológicos extremos y las elevadas brechas de protección aumentan el gasto público en respuestas de emergencia y reconstrucción, ejercen una presión adicional sobre los planes de seguros con apoyo público y reducen los ingresos fiscales a medida que se ralentiza la recuperación.
Al mismo tiempo, los daños a la naturaleza suelen pasarse por alto y no se financian suficientemente, y los costes de la restauración de los ecosistemas recaen en gran medida sobre los contribuyentes.
El informe destaca que la prevención aporta un valor mucho mayor que la ayuda tras los desastres y los pagos de los seguros.
En Estados Unidos, cada dólar estadounidense invertido en resiliencia climática y preparación puede ahorrar a las comunidades hasta 13$. Del mismo modo, en el Reino Unido, cada libra esterlina gastada en la gestión del riesgo de inundaciones evita 8£ en daños.
Proteger y restaurar la naturaleza suele ser una de las formas más eficaces de prevención: los ecosistemas saludables, como los bosques, los humedales y los manglares, actúan como amortiguadores naturales contra las inundaciones, las tormentas y el calor extremo.
Un estudio de caso sobre los bosques protectores de los Alpes muestra que estas soluciones basadas en la naturaleza tienen un valor aproximado de 4000 millones de francos suizos al año y pueden ser hasta 25 veces más rentables que las medidas de ingeniería.
WWF pide un cambio estratégico en la forma en que los gobiernos y los reguladores financieros abordan la brecha de protección de los seguros.
La ONG propone un enfoque que sitúe a la mitigación del cambio climático y a la restauración basada en la naturaleza, al mismo nivel que las pólizas de seguros, a la hora de configurar estrategias y soluciones de prevención, que contribuyan tanto a la reducción de los riesgos, como a una mayor resiliencia de la sociedad.
Regula Hess, directora del proyecto del WWF y coautora del informe, afirma: “proteger y restaurar la naturaleza no es opcional. Es esencial para reducir el riesgo, salvaguardar las finanzas públicas y mantener las economías asegurables en un clima cambiante«.
Invertir en prevención y naturaleza resulta más rentable que pagar desastres
Las recomendaciones clave para los gobiernos y los reguladores financieros se centran en valorar la naturaleza y las soluciones basadas en la naturaleza en las evaluaciones de riesgos, integrar los ecosistemas en la planificación de la adaptación y la recuperación, alinear la regulación de los seguros con los incentivos para la reducción de riesgos y acelerar las medidas para reducir las emisiones y detener la pérdida de naturaleza.
“Las pérdidas y daños exponenciales causados por los fenómenos meteorológicos extremos, que están socavando el mercado de los seguros, se deben tanto al aumento de la temperatura como a la destrucción de los ecosistemas que nos protegen«, afirmó Kirsten Schuijt, directora general de WWF International.
«Los bosques, los manglares o los humedales son fundamentales para reducir el impacto devastador de estos fenómenos extremos y, por lo tanto, deben ocupar un lugar central en las estrategias destinadas a aumentar nuestra resiliencia y mantener la asegurabilidad de las regiones«.
El 21 de enero se celebrará un evento en Davos para debatir este informe
El grupo asesor del informe incluía a representantes de: Allianz, Generali, Howden Group Holdings, Fidelidade, a.s.r., Flood Re, Marsh McLennan, OAK Global, AG Insurance, Departamento de Seguros de California, PNUMA, Instituto de Liderazgo en Sostenibilidad de Cambridge, UC Berkeley, LSE, Imperial College, Universidad de Fordham, NatureFinance, Alianza para la Acción contra los Riesgos Oceánicos y la Resiliencia, Universidad de Economía y Negocios de Viena, Fundación Europea del Clima, Fondo de Defensa Ambiental. Seguir leyendo en CAMBIO CLIMÁTICO.




















