La Tierra se encuentra atrapada en una espiral ambiental que amenaza el futuro de miles de millones de personas, según concluye el informe PNUMA GEO-7, la séptima edición de la Perspectiva del Medio Ambiente Mundial.
El documento, elaborado por cerca de 300 especialistas de todo el mundo, advierte de que solo cambios profundos en la forma de producir, consumir, generar energía, gestionar residuos y proteger la naturaleza permitirán evitar un colapso ecológico global.
Sin embargo, el informe también lanza un mensaje de esperanza: comunidades de distintos continentes ya están demostrando que es posible compatibilizar bienestar, desarrollo económico y protección ambiental.
Informe PNUMA GEO-7 alerta sobre la crisis ambiental global
El informe PNUMA GEO-7 advierte de una crisis ambiental sin precedentes, pero muestra ejemplos reales de transformación que ya están funcionando
La Tierra atraviesa una espiral ambiental que amenaza el futuro de miles de millones de personas, según un nuevo y destacado informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Para rescatarse a sí misma, la séptima edición de Perspectiva del Medio Ambiente Mundial (GEO, por su sigla en inglés) señala que la humanidad necesita realizar cambios drásticos en la manera en que organiza sus economías, usa materias primas, gestiona residuos, genera energía, produce y consume alimentos, y trata al medio ambiente.
¿Suena como una tarea imposible? No necesariamente, dicen las y los autores del informe, un grupo de casi 300 especialistas de múltiples disciplinas. Varias comunidades en todo el mundo ya empezaron a reorganizar cruciales sistemas, con resultados iniciales que demuestran que es posible proteger el medio ambiente y crear nuevas oportunidades.
Economía y ecología pueden avanzar juntas
“Con demasiada frecuencia la gente lo ve como una elección binaria: la ecología o la economía”, dice Maarten Kappelle, Líder de Servicio en la Oficina de Ciencia del PNUMA. “Pero puedes construir una economía que beneficie a las personas y al planeta. De hecho, eso está ocurriendo en todas partes, desde Burkina Faso hasta la India —en este momento—.”
Durante años, muchas personas Indígenas o Adivasi de la India que viven en y alrededor de la célebre Reserva del Tigre de Periyar enfrentaron el desempleo y la pobreza. Pero a finales de la década de 1990, el gobierno y grupos donantes lanzaron un amplio proyecto que hermanó desarrollo y conservación.
A muchas de las 200.000 personas de la comunidad Adivasi local se les preparó para convertirse en guías de vida silvestre y guardaparques. Eso ayudó tanto a proteger a los grandes felinos del parque, en peligro de extinción, como a impulsar un auge del ecoturismo en la región, lo cual proporcionó empleos y estabilidad a muchas familias locales.
Conservación, empleo y desarrollo local
Durante gran parte de la década de 1990, China se convirtió en un vertedero de desechos electrónicos, muchos de ellos importados ilegalmente del extranjero.
De todo, desde computadoras antiguas hasta refrigeradores, inundó rellenos sanitarios y basurales informales, secretando sustancias químicas tóxicas en los suelos y aguas del país. Pero en las dos últimas décadas, China ha fomentado la creación de más de 100 empresas autorizadas de reciclaje de residuos electrónicos.
Hoy, estas empresas procesan una variedad de componentes electrónicos, incluyendo tarjetas de circuitos, cartuchos de tóner y pantallas de cristal líquido. Esto evita que sus sustancias tóxicas, como el mercurio, escapen al medio ambiente, al tiempo que se crean miles de empleos. Para 2020, un 50 % de los residuos electrónicos en China habían sido reciclados.
Reciclaje, deuda y naturaleza como soluciones reales
Sumida en deudas a mediados de la década de 2010, la pequeña nación insular de Seychelles buscaba alivio de sus acreedores.
Por ello llegó a un acuerdo singular para fortalecer su economía y preservar sus aguas costeras, ricas en biodiversidad. La organización estadounidense The Nature Conservancy aceptó comprar US$ 13 millones de la deuda de Seychelles a cambio de su promesa de que el país creara una serie de áreas marinas protegidas frente a su costa.
Este llamado “intercambio de deuda por naturaleza” ha permitido que Seychelles salvaguarde el 30 % de sus aguas marítimas nacionales, frente a menos del 1 % en 2015.
Durante décadas, cultivar en la región del Sahel en África —una franja semiárida de tierra que bordea la parte meridional del Desierto del Sahara— ha sido una lucha cuesta arriba. Sequías y lluvias erráticas —vinculadas al cambio climático— han provocado pérdidas de cosechas y, hasta no hace mucho, hambrunas.
Agricultura regenerativa frente al cambio climático
Pero en los últimos años, agricultoras y agricultores desde Burkina Faso hasta Kenya han adoptado una técnica agrícola tradicional conocida como Zaï, que está ayudando a cambiar esa realidad.
En un método respetuoso con el medio ambiente, las y los agricultores cavan hoyos en suelos degradados y los rellenan con compost o fertilizante natural.
Los hoyos condensan y concentran la poca humedad y escasa agua disponibles en el ambiente, creando un terreno fértil para las semillas. Algunas y algunos agricultores incluso emplean termitas para desmenuzar el suelo duro y seco. Esta técnica, según estudios, puede aumentar los rendimientos hasta en un 500 %.
No obstante, estos éxitos siguen siendo aislados y están muy lejos de ser suficientes. Se requiere un esfuerzo mucho mayor para ofrecer soluciones que funcionen, a gran escala, en todas las crisis ambientales.
Desde la conservación ligada al empleo local hasta el reciclaje de residuos o la agricultura regenerativa, el GEO-7 muestra que la transformación no solo es urgente, sino viable.
Lanzada en 1997, la serie Perspectivas del Medio Ambiente Mundial o GEO ofrece una evaluación autorizada de la salud del planeta y orienta a los responsables de las políticas. En GEO-7 publicada en diciembre de 2025, advierte sobre las consecuencias si se ignora la sostenibilidad. Seguir leyendo en SOSTENIBILIDAD





















