Presas envejecidas y lluvias extremas: el cambio climático pone a prueba infraestructuras españolas diseñadas para un siglo que ya no existe

Publicado el: 6 de mayo de 2026 a las 20:46
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Presa de Forata en Valencia liberando agua tras lluvias extremas, ejemplo del riesgo en infraestructuras envejecidas en España.

Cuando oyes que «los embalses suben», sueles pensar en la sequía, en el riego o en si habrá restricciones este verano. Y si la presa tiene hidroeléctrica, hasta en la factura de la luz.

Pero ese mismo dato también habla de seguridad. Muchas presas se diseñaron para un clima más predecible y hoy se enfrentan a lluvias torrenciales que llegan con otra intensidad.



Un parque de presas de otra época

España tiene en torno a 2.400 presas y la edad media supera los 55 años, según la planificación de la Dirección General del Agua para reforzar la seguridad de presas y embalses. En la práctica, buena parte se levantó en la segunda mitad del siglo pasado.

Modernizarlas no es barato. Una estimación citada en medios calcula que adecuar solo las presas estatales requeriría unos 4.644 millones de euros, y a ese reto se suman muchas infraestructuras de titularidad local o privada.



Además, el cambio climático juega a dos bandas y se espera que los embalses estén más vacíos gran parte del año, pero con episodios torrenciales más violentos cuando llegan, algo que puede dejar margen ante crecidas y a la vez aumentar el riesgo si la tormenta pilla el embalse alto. ¿Te suena a contradicción? Es justo lo que obliga a revisar cómo se gestionan y cómo se dimensionan estas infraestructuras.

Forata, una lección en tiempo real

La DANA de octubre de 2024 en Valencia no fue una tormenta más. El informe oficial encargado por el MITECO la describe como uno de los episodios más extremos registrados y la vincula a una catástrofe con 228 fallecidos y daños millonarios.

En la presa de Forata, el nivel inicial era muy bajo (5,5 hm³), algo que ayudó y que un experto resumió diciendo que «estaba medio vacía». Aun así, el embalse se llenó en menos de cuatro horas y el caudal punta de entrada superó los 2.016 m³/s, mientras que el de salida se quedó en 1.092 m³/s.

Aquí viene la traducción importante. «Laminar» una avenida es recortar el pico de agua y ganar tiempo, como si la presa fuese un freno. El informe estima que, sin Forata, los caudales punta habrían sido entre un 25% y un 30% mayores en algunos puntos y el aumento habría llegado más rápido, algo clave cuando hay que avisar a la población.

La norma de 2021 ya no habla de lluvias normales

Desde 2021, España cuenta con unas normas técnicas que suben el listón en seguridad. El Real Decreto 264/2021 define una «avenida de proyecto» (la que se usa para dimensionar órganos de desagüe) y una «avenida extrema» (el escenario límite que la presa debe soportar).

En esa misma norma aparece una tabla clave. Para presas de categoría A, la avenida de proyecto se asocia a periodos de retorno de 1.000 años, y la avenida extrema llega a 5.000 años en presas de fábrica y a 10.000 años en presas de materiales sueltos. Dicho en sencillo, se diseña pensando en sucesos rarísimos, porque el precio de fallar es enorme.

El choque es que muchas presas se diseñaron con criterios más antiguos, por ejemplo con avenidas de 500 años, y el clima está apretando por arriba. Un representante del Ministerio lo resumió con una frase muy directa, «duplicó las previsiones de la peor avenida» en la DANA de Valencia. En Forata, el informe oficial indica que llegó un caudal asociado a un periodo de retorno superior a 10.000 años y salió uno equivalente a 1.000 años gracias al efecto laminador.

Adaptar sin rehacerlo todo

Cuando se habla de seguridad, la imagen mental suele ser una obra enorme de hormigón. Pero no siempre la respuesta es levantar más muro, porque ampliar aliviaderos o construir otros nuevos es caro, complejo y lento.

Por eso gana fuerza una idea que antes sonaba a tabú, el sobrevertido controlado. La norma contempla que, en presas existentes, se pueda estudiar la posibilidad de «verter de forma segura por coronación» en presas de fábrica, siempre que esté justificado y no comprometa la seguridad.

El matiz es importante. En presas de materiales sueltos, el Real Decreto no admite vertidos sobre la coronación salvo que estén específicamente proyectadas para ello, porque la erosión puede abrir una brecha. En presas de hormigón, el muro aguanta mejor, pero el punto crítico suele estar en la base y en cómo se disipa la energía del agua.

Sedimentos y desagües, el riesgo que no sale en las fotos

Mientras miramos al cielo, hay otro problema que va robando margen de seguridad sin hacer ruido. La colmatación es el relleno del embalse por sedimentos, y especialistas citados en prensa advierten de que España pierde cerca de 300 hm³ de capacidad útil al año por este motivo.

Esto no solo afecta a la reserva de agua. También puede obstruir los desagües de fondo, que son los que permiten bajar el nivel con rapidez antes de una crecida. Según la Asociación de Ingenieros de Caminos, hay alrededor de 40 presas estatales con esos desagües inoperativos por estar aterrados.

Aquí entra una palabra que no luce en titulares, mantenimiento. El Ministerio reconoce que la acumulación de sedimentos es «una asignatura pendiente», especialmente en el Levante, y apunta a soluciones como dragados, nuevas técnicas de limpieza y restauración forestal para reducir la erosión en las cuencas.

Lo que conviene tener en cuenta

Con todo este contexto, no se trata de vivir con miedo cada vez que cae un aguacero. Se trata de asumir que la seguridad de una presa depende de inspecciones, instrumentación, personal y planes de emergencia que funcionen cuando hay ruido, barro y cortes de luz.

También hay una cuestión de escala y de transparencia. De las miles de presas del país, se sabe más sobre las grandes de titularidad estatal, pero falta información sobre muchas de pequeños titulares, como ayuntamientos, agricultores o empresas, que suelen tener presupuestos más ajustados.

Y un último detalle que afecta a la vida diaria. En veranos cada vez más calientes, la evaporación puede comerse centímetros de agua al mes en algunos embalses y complicar la gestión entre sequía e inundación.

El informe oficial «Análisis del papel de la presa de Forata durante el evento DANA 2024», encargado por el MITECO.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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