Tsunamis por el retroceso de glaciares a causa del cambio climático podrían convertirse en una amenaza cada vez más frecuente en regiones polares y subpolares del planeta. Un nuevo estudio científico alerta de que el deshielo acelerado está aumentando el riesgo de gigantescos deslizamientos de tierra capaces de generar olas extremas, como la registrada en Alaska durante el verano de 2025.
La investigación analiza el colapso ocurrido en el fiordo Tracy Arm, en el sureste de Alaska, donde una enorme masa rocosa cayó sobre el glaciar South Sawyer y provocó un tsunami con una subida del agua de hasta 481 metros. Los científicos advierten ahora de que fenómenos similares podrían multiplicarse en las próximas décadas debido al avance del calentamiento global y al retroceso de los glaciares.
El proceso comienza con el deshielo acelerado de los glaciares, que provoca la pérdida de masa en las capas de hielo y el debilitamiento de los suelos y rocas que las sostienen.
La reducción de peso y la alteración en la dinámica de las capas de hielo generan inestabilidad en las pendientes, haciendo que grandes bloques de tierra y hielo se deslicen de manera abrupta.
Tsunamis por el retroceso de glaciares a causa del cambio climático serán cada vez más frecuentes
El deshielo acelerado aumenta el riesgo de gigantescos deslizamientos y olas extremas en regiones polares.
Los científicos alertan de que el calentamiento global está alterando profundamente la estabilidad de montañas y glaciares en regiones frías del planeta.
El retroceso del hielo elimina parte del soporte natural que mantenía estabilizadas muchas laderas montañosas, aumentando el riesgo de grandes derrumbes.
Cuando enormes masas de roca caen sobre fiordos o glaciares conectados con el mar pueden desplazar gigantescos volúmenes de agua y generar tsunamis extremadamente peligrosos.
Los investigadores consideran que estos fenómenos podrían hacerse más frecuentes en zonas del Ártico y del Subártico debido al aumento de temperaturas.
Además del impacto ambiental, existe una creciente preocupación por el riesgo para comunidades costeras, infraestructuras turísticas y actividades marítimas.
El tsunami de Alaska alcanzó una altura extrema
El estudio científico analiza detalladamente el gigantesco tsunami ocurrido el 10 de agosto de 2025 en el fiordo Tracy Arm, en Alaska.
La ola se originó después de que una enorme masa rocosa situada sobre el glaciar South Sawyer se desplomara hacia el mar.
El impacto desplazó grandes cantidades de hielo y agua, provocando un tsunami considerado el segundo más alto jamás registrado tras el ocurrido en Japón en 2011.
La fuerza del fenómeno elevó el agua hasta 481 metros sobre las paredes del fiordo, dejando visibles marcas de destrucción y vegetación arrasada.
Los investigadores calculan que el deslizamiento generó además ondas sísmicas equivalentes a un terremoto de magnitud 5,4 detectable en todo el planeta.
El deshielo de los glaciares fue clave en el colapso
La fuerza del fenómeno elevó el agua hasta 481 metros sobre las paredes del fiordo, dejando visibles marcas de destrucción y vegetación arrasada.
Los científicos sostienen que el retroceso y adelgazamiento del glaciar desempeñaron un papel fundamental en el desencadenamiento del desastre.
La pérdida de masa de hielo redujo el soporte estructural natural que estabilizaba la ladera montañosa situada sobre el glaciar.
Con el paso del tiempo, la montaña quedó cada vez más expuesta a fracturas e inestabilidad hasta producirse finalmente el colapso.
El estudio detectó además señales sísmicas previas que reflejaban una acumulación progresiva de tensiones antes del derrumbe definitivo.
Los expertos consideran que el cambio climático está acelerando este tipo de procesos en numerosos entornos glaciares del planeta.
El riesgo afecta también al turismo y a la actividad humana
La zona del fiordo Tracy Arm se ha convertido en uno de los destinos turísticos más visitados del sureste de Alaska.
El deshielo de glaciares y los paisajes naturales atraen cada año a miles de turistas, cruceros y excursionistas.
Según los investigadores, alrededor de 20 cruceros diarios frecuentan habitualmente la zona durante los meses de verano.
A pesar de la magnitud del tsunami, no hubo víctimas debido a que el evento ocurrió de madrugada y apenas había embarcaciones o kayaks en el fiordo.
Sin embargo, los científicos advierten de que el aumento de la actividad humana en regiones vulnerables incrementa también el potencial impacto de futuros fenómenos extremos.
Los científicos piden mejorar la vigilancia y prevención
El estudio insiste en la necesidad urgente de reforzar los sistemas de detección y vigilancia en zonas glaciares con riesgo de deslizamientos.
Los investigadores creen que las señales sísmicas previas y las oscilaciones posteriores del agua podrían servir para desarrollar sistemas de alerta temprana.
Los fenómenos conocidos como seiche, una especie de resonancia prolongada dentro de los fiordos, ofrecen nuevas herramientas para monitorizar estos eventos.
Las autoridades y empresas turísticas ya están tomando medidas ante el aumento del riesgo en Alaska y otras regiones polares.
De hecho, varias compañías de cruceros han modificado sus rutas en 2026 debido a los peligros detectados en el fiordo de Tracy Arm.
Conclusiones de tsunamis por el retroceso de glaciares a causa del cambio climático ponen en alerta a Alaska y el Ártico
El estudio sobre el tsunami de Alaska vuelve a evidenciar cómo el cambio climático está generando nuevas amenazas naturales en regiones especialmente sensibles del planeta. El retroceso acelerado de glaciares no solo afecta al nivel del mar o a los ecosistemas polares, sino que también puede desencadenar fenómenos extremos con enorme capacidad destructiva.
Los científicos advierten de que mejorar la vigilancia, la prevención y la detección temprana será fundamental para reducir riesgos en comunidades costeras y áreas turísticas cada vez más expuestas. El avance del calentamiento global podría convertir este tipo de tsunamis en una amenaza creciente durante las próximas décadas.
La magnitud de estos tsunamis depende del volumen del deslizamiento y de la profundidad del agua en las áreas afectadas.
¿Por qué se producen los Tsunamis por el retroceso de glaciares a causa del cambio climático?
Porque el deshielo elimina el soporte natural de muchas montañas, aumentando el riesgo de deslizamientos que pueden generar enormes olas.
¿Dónde ocurrió el tsunami analizado por los científicos?
El fenómeno tuvo lugar en el fiordo Tracy Arm, en el sureste de Alaska.
¿Qué altura alcanzó la ola?
El tsunami provocó una subida del agua de hasta 481 metros sobre las paredes del fiordo.
¿Por qué el cambio climático aumenta estos riesgos?
Porque acelera el retroceso de glaciares y el deshielo del permafrost, debilitando la estabilidad de montañas y laderas.
¿Puede haber más fenómenos similares en el futuro?
Sí. Los científicos consideran que estos eventos serán cada vez más frecuentes en regiones polares y subpolares.










