29 activistas de Greenpeace juzgados por realizar una protesta en Garoña

Hoy, 1 de septiembre en los Juzgados de Villarcayo (Burgos), 29 activistas de Greenpeace fueron juzgados por realizar una protesta pacífica en la central de Garoña el pasado 20 de noviembre.

Con ella exigieron al Gobierno socialista el cumplimiento de su compromiso de cierre de las centrales nucleares y el cierre inmediato de la instalación. En la madrugada de aquel día, 60 activistas lograron instalar un contenedor de resistencia en la entrada principal de la central.

La acción de protesta pacífica de Greenpeace se enmarcaba, además, dentro de la campaña Yo soy antinuclear (www.yosoyantinuclear.org) y tenía como objetivo recordar a la opinión pública el compromiso electoral del PSOE de “sustituir de forma gradual la energía nuclear en España por energías seguras, limpias, y menos costosas, cerrando las centrales nucleares (…) potenciando el ahorro y la eficiencia energética y las energías renovables, la generación distribuida y las redes de transporte y distribución local”.

Esta vista supone la reanudación del juicio contra los activistas, que había sido suspendido el pasado 3 de febrero por decisión del juez, que alegó que no se habían citado a algunos testigos pertenecientes a los Cuerpos de Seguridad del Estado que intervinieron en el operativo que puso fin a la protesta pacífica.

Greenpeace recuerda que la central nuclear de Garoña sigue siendo una instalación vieja, deteriorada y peligrosa, cuyo funcionamiento pone en riesgo la salud pública y el medio ambiente, y que debería cerrarse de forma inmediata.

En ese sentido, Greenpeace lamenta la decisión del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, adoptada el pasado mes de julio, de mantener en funcionamiento cuatro años más esta central. Greenpeace considera que con esa decisión el Gobierno socialista incumplió de forma clara su compromiso electoral, “programático y de investidura” de abandonar la energía nuclear, y dio un gran paso atrás en la consecución de un modelo energético sostenible, basado al 100% en las energías renovables y en la eficiencia energética.
 

“Es una irresponsabilidad mantener en funcionamiento una central nuclear vieja y peligrosa como Garoña, cuando ésta es perfectamente prescindible desde el punto de vista energético”, ha declarado Mario Rodríguez, director de campañas de Greenpeace.

De hecho, el Ejecutivo ha reconocido que el cierre de Garoña no supondría ningún problema en el suministro de electricidad. Su contribución energética es muy escasa (el 1,4% del total, en 2008) y está sobradamente compensada por la aportación de las energías renovables (éstas aportaron en 2007 un 23% del total de la electricidad generada). España exportó en 2008 una cantidad de electricidad equivalente a la producida por tres centrales nucleares como la de Garoña.

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