La Amazonía roza su punto de no retorno y los pueblos indígenas lanzan una alarma global

Publicado el: 19 de noviembre de 2025 a las 12:34
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La Amazonía roza su punto de no retorno y los pueblos indígenas lanzan una alarma global

La Amazonía se encuentra hoy más cerca que nunca de su punto de no retorno, un umbral ecológico a partir del cual la selva dejaría de regenerarse y se transformaría progresivamente en una sabana degradada.

Este escenario, advertido durante décadas por la comunidad científica, ha sido recientemente confirmado por nuevos estudios que señalan un colapso acelerado de los sistemas hídricos, la pérdida masiva de biodiversidad y un creciente deterioro de la capacidad del bosque para absorber dióxido de carbono.



Ante esta situación crítica, los pueblos indígenas amazónicos han alzado una alarma global, insistiendo en que el tiempo para evitar el desastre se está agotando. Las comunidades originarias, guardianas históricas del territorio, advierten que las presiones acumuladas están rompiendo el delicado equilibrio ecológico que sostiene la vida en la región.

La Amazonía se precipita hacia su punto de no retorno, alertan ONG y líderes indígenas

La Amazonía está llegando a «un punto de no retorno» ante las «graves» amenazas que atenazan día a día a sus poblaciones indígenas y que deben atajarse de manera acuciante, claman organizaciones ecologistas con motivo de la COP30.



La Conferencia de las Partes que se desarrolla en Belém (Brasil) cuenta, este año, con mayor representación de líderes de colectivos indígenas, cuyas protestas para exigir mayor protección a sus tierras o contra los combustibles fósiles están siendo la imagen de la cumbre.

Latinoamérica alberga un 40 % de las especies de la biodiversidad del planeta y la respuesta a la crisis del clima pasa por «entender que nuestro mejor aliado es la naturaleza y, según este enfoque, también son los pueblos indígenas».

Su situación, en el precario contexto climático de biodiversidad, plantea desafíos que, según agrupaciones medioambientales, los Gobiernos no pueden ignorar.

Desde The Nature Conservancy (TNC) consideran «supremamente relevante» que el escenario de la cumbre sea este año, y por primera vez, la Amazonía brasileña.

«Un tercio de las respuestas que el mundo necesita ante la crisis climática son soluciones basadas en la naturaleza, que a su vez pasan por la Amazonía y lugares de Latinoamérica«, afirma la directora ejecutiva regional de esa organización, Paula Caballero.

Latinoamérica alberga un 40 % de las especies de la biodiversidad del planeta y la respuesta a la crisis del clima pasa por «entender que nuestro mejor aliado es la naturaleza y, según este enfoque, también son los pueblos indígenas».

«Si las soluciones (a la emergencia del clima) no están basadas en la naturaleza, no vamos a cumplir ni las metas de enfrentar el cambio climático ni vamos a evitar la pérdida de la biodiversidad», alerta.

Petróleo, minería, monocultivos y crimen organizado: la triple amenaza que avanza

Entre los varios retos que afrontan los indígenas figuran las amenazas a sus territorios «que vienen de la exploración y explotación de recursos como el petróleo, la minería, el gas y las economías ilegales, el tráfico de especies, o tala de árboles«, indica Caballero.

La directora regional de TNC sostiene que es acuciante que «se creen las condiciones habilitantes para que la participación de ellos sea efectiva y realmente tengan voz y voto, un poder decisorio en la mesa«.

Las partes deben reconocer «la importancia de la tenencia de tierra como una estrategia climática» y recuerda que se ha demostrado que «cuando estos territorios están protegidos, las tasas de deforestación caen, los ‘stocks’ de carbono se mantienen y hay muchísima más resiliencia en la biodiversidad».

El 40 % del Amazonas intacto está en territorios indígenas: clave para frenar la devastación

Y otro dato relevante: «El 40 % del Amazonas que está intacto hoy en día está en territorios indígenas, lo que es un valor agregado para la humanidad».

Estas comunidades deben recibir directamente el dinero de los fondos de financiación climática, pues hasta la fecha les llegan «unos porcentajes realmente irrisorios», apunta.

El asesor de la organización Amazon Watch Ricardo Pérez afirma que las negociaciones deben centrarse en los «verdaderos problemas que está sufriendo la Amazonía ahora: la expansión petrolera, la expansión de monocultivos y en la expansión de economías ilegales en toda la región».

Aboga por «detener la apertura de las explotaciones petroleras» y terminar con los monocultivos «por la fuerte presión de Estados Unidos o China, que están demandando cada vez más», en un contexto en el que la Amazonía no puede generar más «porque ya el ritmo de la deforestación es demasiado alto».

También preocupa, según observa Pérez, «la criminalidad organizada, el extractivismo ilegal» y el aumento de la demanda de oro ante la «incertidumbre de los aranceles y la estrategia de Trump». Por ahora, ninguno de esos tres ejes -criminalidad, expansión de combustibles fósiles y de monocultivos- están en el centro de las conversaciones, lamenta.

La Amazonía enfría el planeta: por qué su colapso sería irreversible

Para la directora regional de TNC, esta COP30 será un éxito si se alcanza un compromiso para fijar un porcentaje mínimo de la cantidad de las cuantías de financiamiento climático que va a iniciativas lideradas por indígenas: «No se trata de entregarle la plata a los gobiernos para que ellos se la entreguen, sino directamente».

Por su parte, Pérez, de Amazon Watch, considera que con el Tratado de París fraguado hace diez años se lograron avances, «aunque no al ritmo necesario».

Sobre las comunidades indígenas, opina que «están peor que hace unos años porque los Gobiernos latinoamericanos han permitido que se expandan redes de crimen organizado transnacional en toda la Amazonía a causa de que otros países de Europa, EE.UU., los países árabes demandan cada vez más oro y más petróleo«.

Todo ello está derivando en el empeoramiento de la vida de estos colectivos y está llevando a la Amazonía «ya casi a su punto de no retorno, que es lo que queremos advertir, sobre todo en esta COP«.

Con el Tratado de París fraguado hace diez años se lograron avances, «aunque no al ritmo necesario».

Y no hay que olvidar que «la Amazonía no solamente captura carbono, la Amazonía enfría el planeta y tiene un efecto de regulación climática».

El llamado que lanzan hoy es urgente y directo: proteger la Amazonía requiere escuchar a quienes han convivido con ella por milenios. Proponen la ampliación de territorios indígenas, la aplicación estricta de leyes ambientales, la expulsión de actividades ilegales y la adopción de un modelo económico que valore la selva en pie.

Asimismo, reclaman que los gobiernos y la comunidad internacional financien iniciativas de conservación lideradas por pueblos indígenas, cuyo conocimiento ancestral es clave para restaurar áreas dañadas. La voz indígena, cada vez más articulada y global, advierte que aún existe una ventana de oportunidad. Pero si no se actúa con decisión en los próximos años, la Amazonía podría sobrepasar un punto sin retorno. Seguir leyendo en EFE / ECOticias.com