En un planeta donde casi todos los glaciares pierden hielo año tras año, hay uno en la Patagonia chilena que hace justo lo contrario. El glaciar Pío XI, el mayor de Sudamérica, ha avanzado más de 10 kilómetros desde mediados del siglo pasado y acaba de ser perforado hasta 470 metros de profundidad por un equipo internacional que quiere entender por qué crece cuando el resto se derrite.
Esta paradoja aparece en un contexto inquietante. A escala global, los glaciares están perdiendo hielo a una velocidad sin precedentes y 2023 registró la mayor pérdida de masa glaciar de las últimas cinco décadas. Esta situación ha llevado a Naciones Unidas a declarar 2025 Año Internacional de la Conservación de los Glaciares, en un intento de poner el foco en estas reservas de agua dulce que se están reduciendo con rapidez.
En los Andes, el panorama es igual de duro. Un documento reciente calcula que los glaciares andinos se están afinando alrededor de 0,7 metros cada año, algo así como un 35 por ciento más rápido que el promedio mundial. En otras palabras, mientras buena parte de las montañas pierde hielo, el Pío XI se comporta como un gigante que sigue empujando lentamente hacia el mar.
Un gigante que avanza a contracorriente
El glaciar Pío XI, también llamado Brüggen, ocupa más de mil doscientos kilómetros cuadrados en el extremo occidental del Campo de Hielo Patagónico Sur y descarga su hielo en el fiordo Eyre, dentro del Parque Nacional Bernardo O Higgins. Estudios clásicos mostraron que entre 1945 y 1995 su frente avanzó en torno a 10 kilómetros, algo excepcional en una región donde la inmensa mayoría de los glaciares se ha retirado de manera sostenida.
Trabajos más recientes indican que Pío XI ha seguido alternando periodos de retroceso y de avance, con desplazamientos adicionales de alrededor de uno a dos kilómetros en sus frentes norte y sur desde comienzos de este siglo. Una tesis de la Universidad de Chile resume esta evolución y subraya que un glaciar puede avanzar en posición aunque pierda algo de espesor, siempre que el hielo siga fluyendo hacia adelante.
La expedición que perforó 470 metros de hielo
El estudio que ha devuelto el foco a Pío XI arrancó en Punta Arenas. Desde allí, más de veinte científicas y científicos viajaron por carretera hasta Puerto Natales, continuaron por mar hacia Puerto Edén y siguieron navegando hasta bahía Elizabeth. En cada escala hubo que trasladar cerca de una tonelada de equipos en uno de los paisajes más remotos y lluviosos del planeta.
La logística se pareció más a una campaña polar que a una salida de campo convencional. Una vez instalado el campamento sobre el hielo, el equipo empleó radar para medir el espesor del glaciar, sísmica para conocer qué tipo de material hay bajo la masa de hielo y estaciones automáticas que registran el derretimiento en superficie. Todo esto sirvió de preparación para dos perforaciones profundas que alcanzaron 470 metros, casi la altura de cuatro torres de comunicaciones colocadas una encima de otra.
La perforación estuvo dirigida por el glaciólogo japonés Shin Sugiyama, de la Universidad de Hokkaido, con apoyo de especialistas chilenos como Camilo Rada y Marius Schaefer. Bajo el hielo detectaron un lecho formado por sedimentos y colocaron sensores que miden la presión del agua, un dato clave para entender a qué velocidad se desliza el glaciar sobre el terreno. Schaefer lo resume con una idea clara «un glaciar único, de los pocos que avanza, produce muchos sedimentos y entrega una gran cantidad de nutrientes al ecosistema».
Por qué avanza cuando otros retroceden
La gran pregunta sigue abierta. El investigador Paul Sandoval lo explica de forma directa «hay dos grandes hipótesis, una relacionada con la dinámica del glaciar y otra que podría estar vinculada a factores climatológicos». En la práctica, esto significa que parte del avance podría deberse a cambios en la cantidad de nieve que recibe la cuenca y parte a la forma en que el agua circula por la base, lubricando el contacto entre hielo y roca.
Desde el punto de vista climático, los glaciólogos saben que para que un glaciar avance de manera sostenida necesita aire algo más frío y más precipitación en forma de nieve. Marius Schaefer recuerda que los glaciares responden con retraso a estas variaciones, a veces décadas después. Es posible que Pío XI todavía esté ajustándose a un periodo con mucha acumulación de nieve que ya no existe, mientras el calentamiento global se acelera a su alrededor y reduce la masa de hielo en la mayoría de cordilleras del planeta.
La segunda pieza del rompecabezas está escondida bajo el hielo. El lecho de sedimentos encontrado en las perforaciones y las mediciones de presión del agua ayudarán a determinar si Pío XI se comporta como un glaciar que avanza a golpes, con episodios rápidos seguidos de cierta calma, o si su crecimiento frontal es la respuesta lenta a décadas de mayor acumulación. Esa diferencia marca cuánto tiempo puede mantener este comportamiento y qué efectos tendrá en el fiordo Eyre, en el lago Greve y en los ecosistemas marinos que dependen de ese aporte de sedimentos y nutrientes.
Un laboratorio natural en el Año de los Glaciares
Mientras se afinan los modelos numéricos, Pío XI funciona como un laboratorio natural en pleno Año Internacional de la Conservación de los Glaciares. Su avance no niega la realidad global de retroceso acelerado, pero sí ofrece una oportunidad única para estudiar cómo interactúan clima, relieve, agua subglacial y océano en un glaciar de este tamaño. En un mundo donde cada verano rompe nuevos récords de calor, entender por qué este gigante todavía puede crecer ayuda a mejorar las previsiones sobre el futuro del hielo andino y del nivel del mar.
Los instrumentos instalados en las perforaciones seguirán registrando datos durante los próximos años y permitirán responder con más precisión a una pregunta que ya se hacen quienes estudian este glaciar. Qué está pasando exactamente dentro del Pío XI y cuánto tiempo podrá seguir avanzando en un planeta que se calienta. La nota de prensa original sobre esta expedición al glaciar Pío XI ha sido publicada en el diario chileno La Tercera.




















