EEUU estudia cómo eliminar residuos radiactivos y descubre un método para convertirlos en vidrio para siempre

Publicado el: 5 de febrero de 2026 a las 18:48
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Planta de vitrificación de residuos radiactivos de Hanford, en Estados Unidos.

La vitrificación inmoviliza el material radiactivo y reduce su movilidad, pero no lo vuelve “inocuo” y el grueso del legado nuclear seguirá décadas en tanques

Estados Unidos ha dado un paso largamente aplazado en la gestión de los residuos radiactivos acumulados durante la carrera armamentística del siglo XX. El complejo de Hanford, en el Estado de Washington, ha iniciado la solidificación en vidrio de una fracción del contenido de sus tanques subterráneos, un hito técnico y político en la limpieza del que se considera el emplazamiento nuclear más contaminado del país.



La tecnología se conoce como vitrificación y, a grandes rasgos, consiste en mezclar el residuo con componentes formadores de vidrio y calentarlo en grandes hornos hasta que el material se integra químicamente en una matriz sólida. El resultado, una vez enfriado y encapsulado en contenedores, es más estable y menos propenso a migrar por el suelo. El proceso, sin embargo, no “neutraliza” la radiactividad. Lo que hace es inmovilizarla y facilitar su almacenamiento y disposición final.

El avance se concentra en la planta de baja actividad de la Waste Treatment and Immobilization Plant, una pieza clave del plan federal para abordar el contenido de 177 tanques que almacenan unos 56 millones de galones (alrededor de 212 millones de litros) de residuos químicos y radiactivos. Al menos 63 de los tanques de pared simple son sospechosos o están confirmados como filtrantes, con un volumen acumulado de fugas estimado en torno a un millón de galones.



En la práctica, el arranque no resuelve el problema de Hanford, pero cambia su naturaleza. Donde había una amenaza de dispersión lenta y persistente, el vidrio propone una “forma” de residuo más controlable. El Departamento de Energía explica que la instalación combina los residuos radiológicos y químicos con materiales vítreos en dos grandes hornos industriales y los calienta a unos 2.100 grados Fahrenheit (algo más de 1.100 grados Celsius) antes de verter el producto en contenedores de acero inoxidable.

El calendario importa tanto como la química. El inicio de la vitrificación en esta fase de baja actividad está ligado a compromisos legales con el Estado de Washington, que ha actuado como regulador y contrapoder frente a los retrasos federales. La propia Administración estadounidense presentó el arranque como el cumplimiento de un hito fechado el 15 de octubre de 2025.

También es un mensaje presupuestario. El Estado de Washington anunció en enero que el Congreso había aprobado una asignación récord de más de 3.200 millones de dólares para el ejercicio fiscal 2026, un incremento de unos 200 millones respecto a años anteriores, a la espera de la firma presidencial. En ese comunicado, el gobernador de Washington, Bob Ferguson sostuvo que “este presupuesto es un paso positivo para garantizar que el Gobierno federal cumpla con sus responsabilidades”.

El debate de fondo, no obstante, va más allá del titular fácil sobre “convertir residuos en vidrio”. Hanford arrastra una limpieza multigeneracional y de enorme complejidad técnica, con una hoja de ruta revisada en los últimos años por el Departamento de Energía, la Agencia de Protección Ambiental y el Departamento de Ecología de Washington para ordenar la misión hasta 2040 y más allá. En ese marco, el regulador estatal ha insistido en que la prioridad es acelerar la retirada, el tratamiento y la disposición del residuo con seguridad y sin rebajar exigencias.

La vitrificación, por tanto, es una buena noticia por lo que reduce, no por lo que borra. Encapsular radionúclidos en vidrio disminuye el riesgo de transporte por el agua y facilita el confinamiento. Pero el residuo sigue siendo residuo, con escalas de tiempo que desbordan cualquier legislatura y con una segunda fase, la del tratamiento del material de alta actividad, que el propio programa federal sitúa aproximadamente una década después del inicio de la baja actividad.

El comunicado oficial ha sido publicado en el Departamento de Energía de Estados Unidos.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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