Estados Unidos mezcla aluminio y residuos plásticos y consigue elaborar gasolina y diésel sin depender directamente del petróleo

Publicado el: 8 de mayo de 2026 a las 18:41
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Proceso en laboratorio que convierte residuos plásticos en gasolina y diésel usando aluminio y sales fundidas en EEUU.

Cada año fabricamos más de 400 millones de toneladas de plástico y una parte importante termina convertida en residuo en muy poco tiempo. A escala global, la economía del plástico sigue lejos de ser circular, con tasas de reciclaje reales muy bajas y un peso enorme de vertederos e incineración.

En este contexto, un equipo del Departamento de Energía de Estados Unidos en el Oak Ridge National Laboratory (ORNL) ha enseñado una ruta distinta para tratar el polietileno, el plástico típico de bolsas y envases. Lo han convertido en combustibles líquidos parecidos a la gasolina y al diésel usando sales fundidas con cloruro de aluminio, con un rendimiento de gasolina de alrededor del 60% y trabajando por debajo de 200 ºC. Suena a ciencia ficción, pero el detalle importa.



Qué han conseguido en Oak Ridge

El proceso se ha descrito en un artículo científico publicado en la revista Journal of the American Chemical Society, y el laboratorio ha señalado que también han solicitado una patente. Liqi Qiu, uno de los autores, lo resumió con una idea clara, “una conversión eficiente y selectiva del polietileno a gasolina”.

La promesa inmediata está en las condiciones de reacción. El ORNL remarca que la conversión se logra a temperaturas por debajo de 200 ºC, muy lejos de los 450 a 500 ºC típicos de la pirólisis, que es una de las vías más usadas para romper polímeros. Menos temperatura suele significar menos consumo energético y más control sobre lo que sale al final.



El papel del aluminio y las sales fundidas

En muchos esquemas de reciclaje químico aparecen catalizadores de metales nobles, disolventes orgánicos o hidrógeno externo. Aquí, el equipo explica que no hace falta nada de eso, y Zhenzhen Yang lo dijo así, “no se necesitan metales nobles, disolventes orgánicos ni hidrógeno externo”.

Para no quedarse en el resultado, siguieron la reacción con técnicas como resonancia magnética nuclear, espectroscopía de rayos X, etiquetado isotópico y dispersión de neutrones. Con ese seguimiento vieron cómo se forman intermediarios cargados positivamente y cómo las cadenas más simples tienden hacia fracciones tipo gasolina, mientras que las más complejas se desplazan hacia fracciones tipo diésel.

Gasolina, diésel y el dato del 60%

El titular que más se repite es el rendimiento de gasolina. En los ensayos descritos por el ORNL, la fracción tipo gasolina alcanzó alrededor del 60% en condiciones suaves, y esa cifra es la que marca la diferencia frente a otras rutas que dan mezclas más difíciles de aprovechar.

El artículo científico concreta el tipo de productos. Habla de una conversión selectiva a “gasolina” como mezcla de alcanos ramificados en el rango aproximado C6 a C12 a menos de 170 ºC, sin disolventes añadidos ni una fuente externa de hidrógeno, y también describe productos líquidos en rango diésel con polímeros más densos y de alto peso molecular. En la práctica, esto abre la puerta a ajustar el proceso según el plástico de entrada, aunque aún queda camino para demostrarlo fuera del laboratorio.

El matiz climático que no se puede ignorar

Convertir plástico en combustible no borra el carbono. Si ese combustible se quema, acabará como CO2 en la atmósfera, igual que la gasolina o el diésel de origen fósil, y por eso conviene poner el foco en qué sustituye y qué evita. La EPA estima que un galón de gasolina emite 8.887 gramos de CO2 y un galón de diésel 10.180 gramos, que son aproximadamente 2,35 kg de CO2 por litro de gasolina y 2,69 kg por litro de diésel.

Entonces, ¿dónde está la posible ganancia ambiental? Puede estar en reducir parte de la demanda de crudo si se sustituye combustible convencional, y en tratar una fracción de residuo que hoy se gestiona mal y acaba en vertedero, incineración o fugas al entorno. Aun así, la foto completa exige análisis de ciclo de vida, porque el balance depende de la energía usada, la logística del residuo y la alternativa de gestión que se evita.

Lo difícil al pasar del laboratorio a la industria

El propio laboratorio reconoce un obstáculo práctico. El sistema de sales con aluminio es higroscópico, lo que significa que absorbe agua y pierde estabilidad, y por eso el equipo quiere estudiar cómo confinar esas sales para mejorar separación y procesado. Dicho de forma simple, en una planta real la humedad no es un detalle menor.

También queda la parte menos glamourosa de los residuos. En el estudio se trabaja con polietileno y con modelos de polímeros desafiantes, pero una corriente municipal real suele traer mezclas, aditivos, tintas y suciedad, y eso puede afectar tanto a la eficiencia como a la calidad del producto final. Además, manejar sales fundidas y cloruros implica diseñar equipos resistentes y una estrategia para reutilizar el medio de reacción sin generar nuevos problemas.

Una pista para la economía circular, no un atajo

Para quien vive en España, lo importante es no confundir planos. Este avance no significa que mañana vayamos a llenar el depósito con las bolsas del contenedor amarillo, pero sí muestra que parte del “plástico difícil” podría convertirse en algo útil con menos energía de la que se asumía hasta ahora. Y eso abre debate en un momento en el que el planeta sigue produciendo y tirando plástico a un ritmo enorme.

La conclusión práctica es bastante terrenal. Reducir, reutilizar y mejorar el reciclaje mecánico seguirá siendo lo más eficiente cuando sea posible, porque mantiene materiales en uso y evita fabricar plástico nuevo. Para lo que no se puede reciclar bien, la química ofrece alternativas, pero conviene mirarlas con lupa y con datos, no con promesas.

El estudio sobre esta conversión de polietileno a combustibles líquidos se publicó en Journal of the American Chemical Society.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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