SIGAUS, la Economía Circular aplicada al lubricante usado

El aceite industrial usado está en muchos más lugares de los que creemos, más allá de los vehículos y la maquinaria. Y su tratamiento es un buen ejemplo de Economía Circular. Ya que permite su aprovechamiento al 100% con la obtención de materias primas y combustible.

El lubricante es un producto muy utilizado en una gran variedad de actividades mucho más allá del ámbito de la automoción o de la industria. Donde es cierto que se utiliza de forma mayoritaria. Existen multitud de sectores económicos en los que su uso es imprescindible. Como la construcción, el transporte, la hostelería o la agricultura.

Y está presente en lugares que nunca imaginaríamos como un hospital, un parque eólico, un transformador o una obra pública. Esta es la razón por la que su residuo, el aceite industrial usado, se genera en tantos lugares. De hecho lo hace anualmente en casi 70.000 puntos de toda España. Lo que exige un sistema de recogida muy capilar y flexible. Que llegue a todos los rincones y evite que pueda afectar al medio ambiente.

Y es que, los usos del aceite lubricante son tantos y tan variados que, en España, cada año se consumen cerca de 300.000 toneladas de este producto que, tras su utilización, se convierte en un residuo peligroso que puede contener metales pesados y sustancias tóxicas, lo que implica un elevado potencial contaminante y efectos muy negativos sobre el entorno y la salud de las personas en caso de no recogerse y tratarse adecuadamente.

El residuo, en cifras

Según datos de SIGAUS, la entidad encargada en España de la correcta gestión de este residuo, en nuestro país se generan cada año en torno a 150.000 toneladas brutas de aceite industrial usado, principalmente en talleres e industrias repartidos entre unos 4.800 municipios de todo el país.

Unas cifras que dan muestra de la complejidad logística que requiere la recuperación de este residuo, su traslado y su tratamiento final, debido también a que su generación es muy desigual debido a las características sociodemográficas y la distribución de la actividad económica de nuestro país.

Sólo como ejemplo, y atendiendo a las cifras que arroja el Observatorio del Aceite Usado elaborado por SIGAUS, aproximadamente el 80% del residuo se concentra en unos 500 municipios densamente poblados, mientras que el 20% restante se localiza en municipios pequeños repartidos por el 85% del territorio.

Y en lo que se refiere a los establecimientos productores, un 60% genera menos de una tonelada de aceite usado al año. Ubicándose muchos de ellos en zonas rurales, vacíos poblacionales, de alta montaña o de difícil acceso. Unos lugares en los que para su recogida es necesario realizar largos desplazamientos. Con el coste logístico y económico que ello conlleva. Pero donde, a su vez, es más peligrosos el abandono del residuo por el alto valor ambiental y de biodiversidad que albergan.

Red de gestión eficaz

La recogida, transporte, análisis y tratamiento final del residuo de aceite lubricante se realiza a través de una amplia red de gestión integrada por unas 160 empresas que trabajan a diario para que éste pueda gestionarse. Tanto en la península, como en las ciudades autónomas o en los archipiélagos. Y ser tratado de forma que sea posible devolverlo al mercado en forma de nuevos productos o de energía.

Estas labores de gestión se sustentan con la financiación que SIGAUS aporta a estas empresas. Lo que permite que cada año se realicen más de 160.000 operaciones de recogida de aceite usado. Muchas de las cuales no serían rentables para estas empresas si no fuera por la financiación aportada. Que garantiza en todo momento la retirada del residuo de todos los puntos productores y, por supuesto, su posterior tratamiento.

Esta garantía de gestión cobra especial relevancia en las zonas ambientalmente más vulnerables frente al efecto contaminante del aceite usado, y que, al mismo tiempo, tienen un acceso más complicado, al ubicarse en entornos alejados o despoblados. Gracias a la cobertura universal del servicio de SIGAUS, cada año es posible recuperar alrededor de 4.500 toneladas de aceite usado en las inmediaciones de espacios protegidos. Y más de 3.000 toneladas en el entorno de recursos hídricos (ríos, embalses o lagos). Que son sitios muy vulnerables también a los efectos negativos de este residuo.

SIGAUS, la 'economía circular' aplicada al lubricante usado

Máxima eficiencia

Toda esta información procede del Sistema de Información Tecnológico (SIT) de SIGAUS, una herramienta que centraliza todos los documentos oficiales facilitados por las empresas gestoras y que reflejan cada uno de los movimientos que realiza el residuo, algo imprescindible para controlar la trazabilidad desde el productor del aceite usado hasta el tratamiento final de éste.

El sistema articulado por SIGAUS da cobertura al 98% de la población y al 99% de los talleres e industrias de nuestro país e impulsa los principios de la Economía Circular, al conseguir que el 100% del residuo se transforme en materias primas o combustibles válidos para formar parte de nuevos procesos productivos.

Además de evitar el impacto ambiental de este residuo peligroso, gracias a los actuales tratamientos su aprovechamiento supone también el ahorro de emisiones contaminantes a la atmósfera y el consumo de materias primas como el petróleo, además de la generación de energía. En los últimos 15 años la labor de SIGAUS y sus agentes colaboradores ha permitido superar los 2 millones de toneladas de aceites usados tratados y su regeneración ha conseguido la devolución al mercado de más de 900.000 toneladas de nuevos lubricantes.SIGAUS, la ‘economía circular’ aplicada al lubricante usado.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés