El consumo de biomasa forestal crece un 19 % en Cataluña. El uso de este recurso para la calefacción y otros procesos térmicos creció notablemente en la comunidad autónoma durante el último año. Este importante avance respondió sobre todo al empuje del sector industrial, que instaló potentes calderas.
Mientras las grandes fábricas dispararon la demanda, la leña y los pellets bajaron ligeramente en los hogares particulares. A pesar de esto, esta alternativa renovable logró reducir de forma significativa las emisiones contaminantes y de GEI regionales.
La producción autóctona también experimentó un repunte considerable, permitiendo vender más cantidad al exterior y depender menos de compras extranjeras. Asimismo, los trabajos forestales permitieron limpiar y cuidar miles de hectáreas de los montes catalanes.
El consumo de biomasa forestal crece un 19 % en Cataluña
El consumo de biomasa forestal para usos térmicos en Cataluña creció un 19 % durante el año 2025 hasta alcanzar las 652.500 toneladas, según los datos del balance anual de la Estrategia para el aprovechamiento de la biomasa forestal y agrícola de la Generalitat.
El impulso del sector obedeció principalmente al incremento de la demanda industrial, con un repunte del 57 % en el consumo de astilla debido a la puesta en marcha de grandes calderas, ha informado este viernes el Govern en un comunicado.
Por el contrario, el consumo de pellet y de leña experimentó un ligero retroceso durante el pasado ejercicio al estar más vinculado al ámbito doméstico y a las variaciones de la climatología.
Balance positivo
Según el balance del Govern, el uso de esta fuente de energía renovable y autóctona permitió evitar la emisión de 281.940 toneladas anuales de gases de efecto invernadero, lo que supone un 33 % más que el año anterior.
La producción de biomasa en Cataluña también creció un 17 % en 2025, hasta situarse en las 806.000 toneladas, mientras que las exportaciones aumentaron a 104.000 toneladas y las importaciones disminuyeron.
En cuanto a la superficie forestal gestionada, el volumen intervenido creció hasta alcanzar las 27.186 hectáreas en la comunidad.
Desde 2012, Cataluña acumula 4.529 instalaciones de biomasa con una potencia de 574 MW, con la meta fijada para 2027 de alcanzar las 730.000 toneladas consumidas y las 30.400 hectáreas gestionadas.
El territorio catalán acumula miles de instalaciones energéticas en funcionamiento, pero el gobierno autonómico busca apoyar al sector durante los próximos ejercicios. El objetivo pasa por consolidar una gestión integral del bosque verde y sostenible.



